Síndrome de boreout: algo más que aburrirse en el trabajo

síndrome de boreout

¿Sientes qué te aburres en la oficina? ¿Tu trabajo es tan tedioso que eres incapaz de encontrar un mínimo de motivación para sacarlo adelante? Quizá se trata de un caso de simple aburrimiento o puede que sea algo más profundo y relacionado con el conocido como síndrome de boreout. En este artículo vamos a explicarte en qué consiste este problema, que puede llegar a ser muy perjudicial para el rendimiento laboral de quien lo padece y para su bienestar psicológico. 

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¿Qué es el síndrome de boreout?

El síndrome de boreout es un cuadro de desmotivación laboral profunda y continuada vivida en forma de aburrimiento. Debemos entenderlo, de manera muy resumida, como un patrón de aburrimiento crónico en el trabajo. 

Boreout y burnout, ¿cuál es la diferencia?

Suele hablarse de él en relación con el más conocido síndrome de burnout, de modo que a menudo se coloca a cada uno en un extremo del continuo de la insatisfacción laboral. En un lado de ese extremo nos quemamos por un exceso o sobrecarga de trabajo. En el otro, estamos aburridos y apáticos por falta de tarea o por sentirnos poco desafiados por las tareas que tenemos asignadas. 

En realidad no está tan claro que ambos cuadros sean extremos de un mismo continuo. Un empleado puede quemarse, precisamente, a base de aburrirse soberanamente en su trabajo, al margen de las causas que hayan conducido a eso. 

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En cualquier caso, el llamado síndrome de boreout no es una etiqueta clínica oficial, sino una expresión utilizada en el campo del bienestar laboral

¿Cómo saber si tengo boreout?

No existe una fórmula matemática para determinar cuándo un trabajador presenta una situación de síndrome de boreout. Sin embargo, descartados otros problemas, hay ciertas manifestaciones del aburrimiento laboral profundo y continuado en las que podemos fijarnos. 

Ese aburrimiento crónico en el trabajo se experimenta a todos los niveles. A nivel cognitivo (mental) disminuye la atención y el análisis de los estímulos se vuelve superficial. A nivel emocional se manifiesta como desmotivación y apatía. 

También se refleja en el aspecto físico y postural en forma de falta de energía, sensación de estar “desinflado” o con una postura floja y desmadejada. 

Por último, el síndrome de boreout también está presente en nuestro comportamiento: como estamos desmotivados e inatentos y nada engancha nuestro interés, picoteamos de aquí y de allá, nos levantamos cada dos por tres, nos ponemos a hablar con el de al lado… en lugar de centrarnos en lo que tenemos que hacer.

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Trabajar en medio del boreout

En definitiva, podemos considerar el síndrome de boreout como lo contrario de sentirse motivado, inspirado, productivo, conectado con los objetivos planteados y correctamente orientado a las tareas necesarias para alcanzarlos. 

Aunque lo llamemos “aburrimiento”, eso no quiere decir que la persona aburrida esté relajada o descansada: puede sentir intranquilidad e inquietud por la sensación de que el tiempo no pasa, se hace eterno y no hay manera de llenarlo siendo razonablemente productivos. Esto puede producir una gran tensión o irritabilidad en el empleado.

Una carga añadida a esta experiencia es que, a menudo, el síndrome de boreout se vive en silencio y de manera disimulada: admitir que te aburres en el trabajo puede ser interpretado como que no estás cumpliendo con tu deber o bien que no tienes nada que hacer. 

Ambas situaciones te convierten en un trabajador prescindible que podría perder su empleo, por lo que nadie admite en voz alta, así como así, que no tiene nada que hacer o que se aburre mucho en su trabajo. 

¿Qué provoca el boreout?

1. Cultura de presentismo laboral 

Consiste en potenciar el valor de estar por estar en lugar de apostar por el smart working. El síndrome de boreout puede ser una consecuencia de una cultura empresarial instalada en el afán de comparecer en el puesto, independientemente de si hay tarea o no. Es lo que llamamos, de manera peyorativa, el presentismo laboral, que obliga a los empleados a permanecer en su puesto incluso cuando no hay nada que hacer y, sobre todo, sin que nadie admita que no hay nada que hacer. 

El boreout debido al presentismo no es estar de guardia esperando tranquilamente que aparezca la tarea mientras uno puede entretenerse con otras cosas, sino estar incómodo y en tensión por tener que fingir que se está trabajando

Esto es pésimo para la productividad, ya que implica ocupar con presuntas tareas útiles un determinado espacio de tiempo a toda costa, sin importar si la cantidad de tiempo es la correcta, excesiva o insuficiente. 

Una alternativa más inteligente sería, siempre que fuera posible, realizar la tarea que haya en el tiempo estricto que sea necesario para ello y dejar libre el resto del tiempo. ¿Te imaginas que tu empresa funcionara de este modo?

2. Mala organización del puesto de trabajo

Nos referimos a un diseño inadecuado de un puesto concreto por parte de los supervisores, asignando erróneamente tareas y funciones a un determinado perfil profesional. A veces estos errores tienen que ver con la sobrecualificación del empleado y otras veces se deben a asignar lo motivante siempre a unos y lo aburrido siempre a otros. 

3. Mala supervisión del desempeño 

Puede estar unida a una coordinación deficiente del equipo de trabajo por parte de su responsable. Para evitar la aparición del síndrome de boreout en la plantilla es importante asegurar que existen espacios de confianza para revisar el funcionamiento general del equipo y, en particular, el de cada empleado. De este modo se puede valorar con agilidad su nivel de rendimiento y de motivación, así como sus posibles sugerencias de mejora. 

4. Mala planificación de las tareas

Este punto está relacionado con lo que hemos planteado en el punto 2 al hablar de la mala organización del puesto de trabajo. En ocasiones, el problema está en que el puesto está vacío de contenido, con tareas que, independientemente de si son adecuadas o no para el perfil profesional, son escasas para la cantidad de tiempo que se les asigna. A veces el problema no está en la falta de tareas sino, como decimos, en que gran parte de las tareas son repetitivas, poco creativas, poco estimulantes, tediosas.

5. Mala política de recursos humanos

Estos fallos tienen su origen en una mala política de gestión del capital humano y en la falta de asesoramiento experto a los managers de los distintos departamentos sobre cuáles son los factores de riesgo para el bienestar emocional de los empleados y, por tanto, para su productividad. 

Se trata de deficiencias a nivel corporativo que acaban dando lugar a un exceso de tiempo en relación al volumen de tareas, que deriva en falta de actividad y en que la tarea del empleado pase a ser no su trabajo en sí mismo, sino fingir que trabaja, lo cual puede llegar a ser muy exasperante. 

Consecuencias del boreout

Es fundamental que las empresas aprendan a prevenir deficiencias en la salud mental de los empleados como el síndrome de boreout si quieren avanzar, marcar la diferencia respecto a su competencia y conseguir que su metodología de producción sea sostenible a largo plazo. 

Los responsables de recursos humanos deben prevenir y abordar el síndrome de boreout por estos motivos: 

1. Rompe el compromiso con la empresa

Si lo que hago me motiva, entretiene y desarrolla querré quedarme en la empresa e implicarme en la calidad de mi trabajo. Si lo que hago es aburrido, no le encuentro sentido, no cambia nunca y no me aporta nada, tenderé a desvincularme de mi responsabilidad y descenderá mi identificación con la compañía y su misión. 

2. Empeora el clima laboral

Si los trabajadores están motivados -más allá de estar ocupados- el clima laboral de la empresa será favorable. Si los trabajadores están “desinflados”, desmotivados o mortalmente aburridos, el ambiente de trabajo será negativo y pesimista. 

3. Promueve la fuga de talento

Si detecto que las tareas que se me asignan -y los motivos para ello- no se corresponden o justifican con mi perfil profesional abandonaré la empresa a la menor oportunidad, para poder desarrollar mis capacidades en un ambiente que me ofrezca las condiciones para ello. 

4. Disminuye la calidad del producto

Para que el producto o servicio que la empresa ofrece sea de la mejor calidad posible, tiene que estar realizado por personas que ponen interés, atención, cualidades, primor, etc. en las tareas que llevan a cabo. Por el contrario, trabajo rutinario lleva a trabajo monótono, monótono lleva a aburrido y aburrido lleva a desinterés, baja calidad y descenso del rendimiento.

5. Empeora la experiencia del empleado

Todo lo anterior se puede resumir en que, en la medida en que un trabajador se instala en un síndrome de boreout, se resiente su experiencia como empleado y eso, además de todo lo dicho, perjudica a la reputación interna y externa de la compañía.

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Cómo prevenir el síndrome de boreout

Para prevenir o abordar el síndrome de boreout basta con hacer un análisis crítico de la metodología de trabajo que el equipo está llevando, en qué cultura empresarial se basa, qué inercias nocivas la están manteniendo y el grado en que dicha metodología se adapta a las necesidades de la organización en el momento presente. 

En general, bastaría con conocer las causas que hemos mencionado y hacer lo contrario, por ejemplo: 

1. Tener flexibilidad y capacidad innovadora a la hora de diseñar horarios, en lugar de establecer horarios convencionales que no responden a las necesidades presentes de la empresa ni favorecen una calidad de vida óptima para la plantilla. 

2. Distribuir y revisar de manera eficaz y autocrítica las tareas, funciones y responsabilidades entre los diferentes miembros del equipo. 

3. Prever medidas de rotación en la realización de las tareas más tediosas o repetitivas, para repartir esa carga y poder contar con diversidad de participantes en las diferentes partes del proceso de producción. 

Aprender a combatir el síndrome de boreout

Revisar la cultura empresarial para tomar decisiones innovadoras sobre la mejor manera de armonizar el talento, los objetivos, el bienestar psicológico y la productividad no es sencillo. Los profesionales más adecuados para asesorar a las empresas sobre estos temas son los psicólogos, por ejemplo a través de programas específicos de bienestar emocional para empresas como el que  ifeel ofrece a sus compañías colaboradoras y que está mejorando notablemente su productividad.

El objetivo de este programa es ayudar a las compañías a poner el cuidado del bienestar psicológico de sus empleados en el centro de su cultura empresarial y de sus estrategia para potenciar la productividad de una manera sostenible, evitando riesgos importantes para el clima laboral y la retención del talento como el síndrome de boreout

Gracias a esta colaboración, los responsables de recursos humanos pueden recibir asesoramiento personalizado y basado en datos acerca de los principales factores de riesgo para el estrés laboral de sus equipos. 

Además los empleados cuentan con un servicio de cuidado de su salud mental estructurado en diferentes niveles según sus necesidades en cada momento. De este modo, pueden acceder a diferentes herramientas de cuidado de su salud mental con la app de ifeel. También pueden recibir soporte emocional a través de un chat con uno de los psicólogos colegiados de nuestra plataforma. Si precisan una ayuda más continuada en el tiempo pueden acceder al tercer nivel del programa: la terapia psicológica online con un psicólogo especializado en casos como el suyo. 

Esperamos que este post sobre el síndrome de boreout te haya resultado interesante. Si quieres más información sobre nuestro programa de bienestar emocional para empresas solo tienes que solicitarla y nos pondremos en contacto con tu equipo lo antes posible.

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