¿Cómo puedo mejorar el bienestar emocional de mi equipo?

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La salud mental en el entorno corporativo es un tema complejo y existen muchas maneras de fomentarla, así como muchos factores que pueden ponerla en riesgo. Los jefes no son los únicos responsables del bienestar psicológico de sus empleados pero sí tienen un papel importante, a través de su actitud, su conducta y su estilo peculiar de liderazgo en el fomento de dicho bienestar. 

A continuación te indicamos diez sugerencias que puedes tener en cuenta para potenciar el bienestar emocional de los miembros de tu equipo. 

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1. Promueve la comunicación saludable

Habla correctamente, detecta posibles malas prácticas en cuanto a la comunicación oral y escrita dentro del equipo. Desde la autenticidad, responsabilízate de contribuir a un buen ambiente. Recuerda que, aunque tú no lo notes, la gente se fija en cómo entras, cómo te vas, cómo hablas y qué diferencias haces al dirigirte a cada persona del equipo. No te conviertas en un autómata, utiliza métodos de comunicación eficientes y no invasivos y escucha activamente a los miembros de tu equipo.

Escucha, da ejemplo y recuerda que detrás de cada empleado hay una persona

2. Infórmate y fórmate

No te conformes con tu presunta buena intuición y talento sobre lo que es ser un buen jefe. Fórmate acerca de cómo promover la salud psicológica en el entorno laboral, cuáles son los principales factores que la ponen en riesgo y cómo todo esto es aplicable al equipo del que tú eres responsable. 

3. Marca unos límites claros y asertivos

A través de tu comunicación verbal y no verbal puedes marcar unos límites agresivos y convertirte en alguien distante, o bien unos límites protectores para ti y tu interlocutor que no os incomoden a ninguno de los dos. Recuerda que tú eres el responsable del equipo, no puedes abusar de tu autoridad y tampoco permitir que esta sea menoscabada por un subordinado boicoteador. Tampoco te pases con el protagonismo: repártelo.

4. Sé un buen ejemplo

Tienes la autoridad para exigir a otros aquello que tú no haces, pero es más probable que lo hagan si ven que tú también lo haces. Y, lo que es más importante, es mejor para su motivación y para su bienestar emocional saber que tú te implicas tanto o más que ellos en el trabajo. Esto vale para ser puntual, disponer de tiempo personal, ir vestido de una manera u otra u obtener privilegios ajenos al cargo de cada uno.

5. Humaniza

Recuerda que detrás de un trabajador hay una persona. Somos humanos, no máquinas. Eso quiere decir que todos tenemos una vida al margen del trabajo, todos tenemos días buenos y malos y todos somos imperfectos. Cuida de la gente, dales espacio, demuéstrales que les escuchas y que tienes en cuenta lo que te proponen o lo que te piden, aunque no siempre puedas satisfacerlo. No abuses de las personas ni les exijas más allá de lo que es objetivamente justo ya que eso perjudica su bienestar, es malo para el equipo y a ti tampoco te gusta que tus propios superiores lo hagan contigo. No permitas que el trabajo os deshumanice.

6. No confundas tranquilidad con bienestar

Es arriesgado confiar ciegamente en las apariencias y pensar que, porque los miembros de tu equipo no se están gritando o porque están cumpliendo con sus obligaciones, se sienten bien consigo mismos y entre ellos. No des por supuesto que porque sonríen o asienten a tus propuestas estas les parecen bien: la gente miente si tiene buenas razones para ello y también disimula cuando cree que eso es lo que corresponde. No te desconectes de tu equipo e intenta rastrear sus necesidades para que no se te pase por alto el verdadero clima emocional que se está respirando en la oficina. 

7. Fomenta la confianza siendo coherente

No hay nada que dinamite más drásticamente la confianza en alguien que contemplar sus incoherencias, es decir, sus contradicciones flagrantes. Por otro lado, también es un error intentar ganar la confianza de tus empleados adulándolos, intentando sonsacarles información o, simplemente, diciéndoles lo mucho que confías en ellos sin que esto se manifieste en algo concreto. Hacerlo de esta manera genera incomodidades y susceptibilidades y no contribuye a forjar relaciones sanas entre los miembros del equipo. Cuida de la armonía entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces. 

8. Sé generoso

Tus capacidades y tu rol tienen unos límites pero dentro de ellos no hay motivo para racanear. No seas tacaño con los elogios auténticos, ni con la expresión de gratitud ni con los favores que haces a tus empleados siempre que estos se los merezcan. Una relación laboral es un intercambio cuyo éxito depende, en gran parte, del afecto que ambas partes pongan en ella. Sin salirte de tu sitio sé amable, sé justo, aprovecha al máximo los recursos con los que contéis. 

No seas ingenuo: que la gente sonría y obedezca no quiere decir que se encuentren bien

9. Muéstrate disponible y accesible

No des por hecho que porque te consideras una persona amable y bondadosa tus empleados no van a ponerse nerviosos cuando tengan que pedirte algo o que ellos tienen esa misma impresión de ti. La gente tiende a sentirse bien cuando sabe a qué atenerse, cuando percibe que hay alguien al mando que es previsible y comunicativo, que no escatima en información sobre dónde está, cuándo va a regresar a la oficina o en qué momentos es mejor no molestarle. Asegúrate de que tus empleados saben que pueden contar contigo y que hay un espacio para ellos en tu agenda y tu despacho si lo necesitan. 

10. Déjate ayudar y asesorar

Uno de los pilares del bienestar psicológico en el trabajo es sentirse parte activa de un proyecto, motivado, tenido en cuenta, considerado como una pieza a la que se puede recurrir para contribuir al éxito de la tarea. Los jefes arrogantes olvidan esto, y la consecuencia es que la gente se desmotiva porque percibe que su conocimiento se valora poco y que, en general, hay una parte de talento que no se está empleando. La gente se siente bien cuando percibe que tiene un papel activo en algo, cuando se siente responsable dentro de un proceso. Escucha a tu equipo y hazle partícipe de aquellas decisiones en las que su punto de vista pueda ser útil.

Además de seguir estos consejos, siempre puedes contar con la ayuda de un profesional. Ifeel dispone de un programa especial para empresas que puede ayudarte a poner esto en marcha. Infórmate sin compromiso y pon en primera línea el bienestar emocional de tu equipo. 

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