5 claves para mejorar la salud mental en la oficina

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Las empresas no nos deben nuestra felicidad pero sí deben ocuparse de no dañar seriamente nuestra salud. Eso incluye la salud mental, un aspecto complejo de nuestra vida, con múltiples factores que hacen que se pueda deteriorar y, por tanto, con múltiples posibilidades para ser cuidada.

En este artículo te hablamos de 5 de esas áreas a tener en cuenta, tanto si ocupas un puesto de responsabilidad o dirección como si eres un empleado raso. La salud mental en el lugar de trabajo atañe a todos: ningún barco es capaz de avanzar si lo que hacen los marineros no tiene mucho que ver con lo que hace el capitán.

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1.Entorno físico: cómodo, seguro, accesible

Un entorno de trabajo bonito, cómodo y bien equipado no es garantía de éxito para el buen rendimiento… pero se le parece. Si además tenemos en cuenta la relevancia que actualmente tiene la seguridad respecto al coronavirus, es evidente que el espacio físico en el que trabajamos cada día influye mucho en la salud de los trabajadores, incluyendo su salud mental. La oficina, el taller, la cocina o incluso la furgoneta donde trabajamos cada día tienen que ser, idealmente, escenarios a los que apetezca ir o, por lo menos, lugares de los que no den ganas de salir huyendo.

Piensa que elementos como el orden, la limpieza, la iluminación, la decoración y la distribución de los muebles impactan de manera sutil pero innegable en nuestro estado de ánimo y también en lo fácil o difícil que se hace trabajar y comunicarse. Si tienes responsabilidad sobre ello en tu empresa, ten en cuenta también que tu equipo necesita percibir el lugar de trabajo como un lugar seguro frente al coronavirus y saber que tu empresa se ocupa activamente de que sea así.

2.Calidad de las relaciones

Si tu trabajo ya era muy solitario antes, sobre todo si ya antes de la pandemia lo realizabas desde casa, lo más probable es que el confinamiento no haya hecho tanta mella en ti como en personas acostumbradas a alternar entornos. En cualquier caso, un aspecto fundamental a la hora de potenciar la salud mental en el trabajo es el cuidado de las relaciones entre los miembros de la plantilla. ¿No sientes a veces que lo único que salva tu trabajo es lo bien que te llevas con tus compañeros y el buen ambiente que tenéis? ¿O eres más de los que sienten que, además de lo mucho que disfrutan trabajando donde trabajan, tienen la inmensa suerte de pasárselo genial con sus colegas? Ni que decir tiene que la parte contraria puede ser devastadora a nivel psicológico, y que basta con que uno solo de los miembros del equipo sea una persona tóxica o problemática para que ir a la oficina cada día se convierta en una pequeña tortura.

Un entorno agradable, información clara y buenas relaciones entre compañeros son fundamentales para la salud mental en la oficina

A veces no prestamos la suficiente atención a potenciar la buena relación entre los compañeros de trabajo o miramos hacia otro lado cuando existen factores relacionales que están enturbiando el día a día de la empresa. El trabajo es trabajo y no tenemos por qué ser todos los mejores amigos, pero sí vamos a salir beneficiados del buen ambiente que sepamos crear entre todos y de los vínculos de confianza y ayuda mutua que seamos capaces de forjar.

3.Capacidad para trabajar eficientemente

La buena voluntad soluciona muchas cosas pero si el internet no funciona y la videoconferencia se queda colgada, si tengo que ocuparme de mi hijo pequeño mientras trabajo o si no tengo acceso a ciertos materiales porque se quedaron en la oficina entonces la incomodidad puede ir quemándome día tras día sin que eso tenga que ver, en sentido estricto, con el trabajo. De la misma manera, la buena voluntad soluciona muchas cosas pero si el sistema de entrada y salida de turnos se vuelve inviable, si tenemos que estar constantemente vigilando qué tocamos y con quién nos cruzamos o si tenemos que llevar una mascarilla puesta durante todo el día es probable que tampoco vayamos a trabajar de la mejor manera.

Por la naturaleza de su tarea y las características de su plantilla, no todas las empresas lo tienen fácil a la hora de planificar la mejor manera de trabajar durante estos meses y se hace necesario por parte de todos un extra de paciencia y flexibilidad. Si verdaderamente la paciencia y la flexibilidad están presentes en todos los niveles de la organización -y no solo en los más bajos, es decir, aquellos con menor estatus o autoridad- entonces es más probable que todo vaya rodando poco a poco.

4.Percepción de que mis necesidades son tenidas en cuenta

La pandemia y sus correspondientes confinamientos y desconfinamientos han puesto patas arriba el funcionamiento de muchas empresas. También han puesto de manifiesto sus fortalezas y, por qué no decirlo, diversos vicios e inercias arrastradas a lo largo de los años, no siempre con una justificación clara, pero sí con un claro impacto en la vida cotidiana de los trabajadores.

Evidentemente el trabajo es el que es y, sobre todo en compañías muy grandes o en aquellas con pocos recursos, es difícil organizar las cosas a gusto de todos sin que el rendimiento laboral se vea perjudicado. Sin embargo, lo bueno de que las cosas estén patas arriba y de que se hayan experimentado -a la fuerza- nuevas formas de trabajar es que se abre la posibilidad a incorporar métodos de trabajo más lógicos o, por decirlo de alguna manera, con una lógica que tenga en cuenta un poco más al empleado y no solo a la tarea.

5.Transparencia y comunicación fluida

Cuando el trabajador sabe a qué atenerse, percibe que hay alguien sensato pensando y tomando decisiones y es informado con sinceridad de todo aquello que le atañe, especialmente de las malas noticias y también de la ausencia de noticias, entonces el nivel de ansiedad tiende a disminuir. Esto quiere decir que, en términos generales y a no ser que se cometan injusticias flagrantes, la mayoría de las personas tienden a mostrarse comprensivas con una gran cantidad de situaciones siempre que se les expliquen en el momento adecuado y de una manera eficaz o que, al menos, tengan la sensación de que esto sucede. Esto, de manera muy resumida, es lo que solemos llamar transparencia y es un combustible magnífico para forjar lazos de confianza entre el trabajador y la empresa.

Cuidar de la salud mental en el trabajo es responsabilidad de todos, tanto responsables como subordinados

Por este motivo, los responsables y los subordinados deben mantener una cierta actitud de optimismo constructivo y maduro y hacer un esfuerzo por motivarse mutuamente pero con esto no basta. Tanto si las cosas van bien como si vienen mal dadas, es necesario también que la información fluya de manera satisfactoria, que no haya una sensación de “segundas intenciones” o de “agendas ocultas” y que, además de trabajar movidos por un gran propósito tengamos la sensación de que nos estamos dirigiendo hacia él.

Estos son solo algunos puntos que debes tener en cuenta pero seguro que si te pones a pensar y lo hablas con el resto de la plantilla van a salir más. Ningún entorno laboral es perfecto para la salud mental pero no es tan difícil cuidar lo básico para que la salud del trabajador no se deteriore. Si necesitas más asesoramiento sobre cómo organizar mejor a tus equipos para hacer frente a esta nueva época no lo dudes: ponte en manos de un verdadero profesional, un psicólogo especialista puede ayudarte con ello.

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