¿Tenemos una cultura empresarial en nuestra empresa?

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La cultura empresarial es una especie de marco teórico que nos define e identifica como compañía. Desde ese punto de vista, influye en las decisiones que se toman, el clima laboral que se crea y el tipo de relaciones que se establecen entre los trabajadores y también con los clientes. 

Es decir, hay tres aspectos que, ya desde el principio, caracterizan a la “cultura” de una empresa:

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No es algo material que pueda verse o tocarse, sino que se percibe de manera indirecta.

Es conocida en algún grado por todas las personas que componen la empresa, aunque no todas la compartan.

Influye en las tareas, en las relaciones entre las personas que conforman la empresa y en la estrategia que siguen los diferentes equipos.

Los tres pilares de la cultura empresarial

La cultura empresarial es algo estable y cambiante a la vez. Cuenta con una raíz, un eje que suele definir a la empresa desde sus comienzos, por mucho tiempo que haya pasado desde que la empresa se fundó. Sin embargo, los tiempos, los equipos y las necesidades cambian, por eso toda empresa debe ir adaptándose a esos cambios de manera flexible. Hay que repasar y redefinir la cultura empresarial de vez en cuando. 

Desarrollar la cultura de una determinada compañía es algo complejo y, por tanto, puede observarse desde muchos puntos de vista. En este caso queremos llamar tu atención sobre tres aspectos, de los diversos que pueden existir, que definen ese marco al que llamamos cultura empresarial. 

1. Nuestra filosofía de empresa

Se trata de la teoría en la que nos basamos. Un telón de fondo hecho, básicamente, de creencias. La filosofía con la que nos movemos tiene que ver, entre otros, con estos dos puntos: 

Valores. Qué es importante para nosotros, a qué le damos valor como empresa, qué ética del trabajo fomentamos aquí, qué consideramos bueno o malo, qué se premia y qué se castiga. 

Misión. Por qué y para qué fue creada esta empresa. Qué efecto queremos tener en la sociedad. De dónde viene esta intención y por qué es importante para el mundo que nuestra empresa tenga éxito. 

2. La tarea: a qué nos dedicamos

En una empresa nos mueven nuestros principios, valores y necesidades. Sin embargo, al final la razón de ser de nuestro día a día es qué hacemos, quiénes lo hacen y en qué condiciones. Por eso la cultura empresarial tiene que ver no solo con la filosofía de fondo sino con el producto o servicio en sí mismo, los recursos humanos y materiales, movilizados en torno a unos objetivos, es decir, unas metas concretas que queremos conseguir en cuanto a la productividad.

3. El estilo de nuestra empresa

El estilo es algo difícil de definir pero sabemos que tiene que ver no con el qué hacemos sino con el cómo lo hacemos. Es decir, no con el qué somos sino con el cómo somos. También hace referencia a las ideas de continuidad y previsibilidad, que dan confianza a nuestro público y nos permiten ser reconocibles. 

Por tanto, dentro del estilo incluiríamos, entre otros, dos aspectos: 

La identidad e imagen de la empresa: cómo nos mostramos hacia fuera (oficinas, embajadores, marca, nombre, logo, política de marketing, etc.). 

La metodología de trabajo: nuestra manera de hacer las cosas (técnicas y estrategias, de trabajo, estilo de liderazgo, normativas internas, toma de decisiones). 

Un pequeño ejercicio 

A veces el día a día nos impide reflexionar sobre cuál es la cultura empresarial que fomentamos en nuestra compañía. También puede pasar que la rutina nos haga dar por hecho cuál es esa cultura, pero sin tener muy claro si la gente de nuestro alrededor comparte nuestra visión

Hagamos un sencillo ejercicio. No se trata de desarrollar en profundidad cuál es nuestra cultura empresarial, ya que eso es muy amplio, sino de detectar cuál sería la posible punta del iceberg que formaría dicha cultura

Define a tu empresa con 5 adjetivos o frases. Ahora tienes que borrar uno, ¿cuál eliges? Tienes que borrar otro, ¿cuál eliges? Tienes que borrar otro, ¿cuál eliges? Tienes que borrar uno más, ¿cuál eliges? Ahora fíjate en el adjetivo o frase al que, pasara lo que pasara, no podías renunciar, o la empresa “desaparecía”. Habría que comentarlo más detenidamente, pero parece que tu intuición te dice que esa es la raíz de la empresa, su núcleo, el punto de partida de la cultura empresarial de tu compañía y que debe estar presente en vuestro valores, marca y estrategia. 

Hagamos otro experimento sencillo que nos ayudará a formular, aunque sea de una manera general, aspectos clave que deben estar presentes en nuestra cultura empresarial. Para ello, contesta a estas tres preguntas:

-Cuando el público piense en tu empresa, ¿con qué te gustaría que la asociaran?

-Cuando el público piense en el producto que vendéis o en el servicio que ofrecéis, ¿con qué te gustaría que lo asociaran?

-Cuando tus trabajadores piensen en la empresa, ¿con qué te gustaría que la asociaran?

Obviamente, la cultura empresarial de vuestra compañía no se va a definir exclusivamente por lo que tú u otra persona en particular conteste a estos ejercicios que acabamos de proponerte. Sin embargo, podría ser interesante que los hagáis en grupo o que propongáis a vuestros equipos que lo hagan y comenten. Esto puede dar lugar a conversaciones interesantes que empezarán a revelar aspectos clave de vuestra cultura empresarial que están en vuestro inconsciente como compañía o bien en vuestro consciente silencioso y no compartido. También os ayudará a conocer cómo las personas entienden y experimentan la empresa y su proyecto de manera diferente. Siempre es enriquecedor y puede servir para detectar incoherencias entre los responsables o visiones organizacionales demasiado divergentes. 

Por qué es importante definir nuestra cultura empresarial

Resulta difícil pensar en una empresa donde no existe ninguna cultura empresarial. Más bien lo que puede suceder es que esa cultura funcione a un nivel inconsciente o que sea una cultura pobre y poco definida. 

En este caso es importante tener en cuenta algunos riesgos que tienen que ver con la cultura empresarial de una compañía. En primer lugar, cuando no está muy definida resulta confusa, tiene poca influencia y no favorece a la tarea, sino que puede interferir en ella. 

Por otro lado, si no está correctamente explicada o existe una diferencia importante entre la cultura teórica (la que se transmite desde los niveles superiores) y lo que los trabajadores perciben en su día a día, resultará débil y es un problema a corregir. 

La teoría es muy fácil y puedes leerla en docenas de artículos sobre cultura empresarial. Sin embargo, desarrollar la filosofía, estrategia, estilo y metodología de tu empresa y hacerlo de manera coherente con vuestro producto es algo más complicado, y lleva tiempo. 

Para ayudarte con ello, ifeel ha puesto en marcha un programa de bienestar emocional especialmente orientado a empresas. Gracias a este programa, diseñado por nuestro equipo de psicólogos, podemos asesorar a vuestros responsables de recursos humanos y otros miembros del equipo de manera individualizada, continuada y ajustada a las necesidades de vuestra compañía. Juntos podemos explorar la cultura empresarial que habéis estado desarrollando hasta ahora, en qué se basa y cómo puede definirse mejor para que favorezca vuestra productividad y, por supuesto, el bienestar psicológico del equipo. Contacta hoy mismo con nosotros y vamos a por ello. 

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