sesgos cognitivos en el trabajo

Sesgos cognitivos en el trabajo: ¿Qué hacer para disminuirlos?

¿Alguna vez te has preguntado en qué nos basamos al tomar decisiones? En muchas ocasiones, y específicamente dentro del mundo laboral, los sesgos cognitivos en el trabajo hacen que no seamos completamente objetivos al momento de actuar. 

A todos nos gustaría creer que nuestras acciones están siempre sustentadas en los datos, o en criterios puramente objetivos. Sin embargo, hay más de una variable capaz de afectar el cómo procesamos la información, y por ende, interferir con las decisiones que tomamos. Dentro de estas variables se encuentra todo lo que sentimos, pensamos, nuestras experiencias previas, nuestras creencias, y más; y estas influyen en la manera en la que vemos la realidad. 

Al conjunto de estas variables y al cómo nos afectan, se le conoce como “sesgos cognitivos”, y son aquellos patrones de desviación de la objetividad, es decir, las distorsiones en nuestra percepción individual de la realidad. Los sesgos cognitivos pueden surgir debido a diferentes factores, como la experiencia previa, la información presente en el contexto próximo o incluso las emociones, y están presentes en más situaciones de las que nos gustaría aceptar. 

El mundo laboral, por ende, no queda exento de verse afectado por dichas distorsiones.  Por ello, resulta fundamental conocer los sesgos cognitivos en el trabajo y aprender a reconocerlos, para que no se comprometa la calidad de las decisiones estratégicas y operativas de las empresas. 

sesgos cognitivos en el trabajo

Por ejemplo, la toma de decisiones afectada por sesgos cognitivos puede conducir a que los departamentos de Recursos Humanos realicen evaluaciones inexactas de situaciones, fallos en los procesos de selección, asignación ineficiente de recursos y, en última instancia, a no alcanzar los resultados esperados. Por lo tanto, conocer y gestionar los sesgos cognitivos resulta crucial para mejorar procesos tan importantes como lo es la selección del personal, la toma de decisiones y así garantizar el éxito a largo plazo de las organizaciones.

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Pero, ¿Cómo podemos superar estas barreras para tomar mejores decisiones para nuestras empresas? ¡Continúa leyendo y te lo explicamos!

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El primer paso: conocer a qué nos enfrentamos

El concepto de sesgos cognitivos fue introducido en 1972, por los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky, especialistas en el tema de la toma de decisiones humanas. Estos se definen como aquellos errores en la interpretación de la realidad que impactan en nuestro proceso de toma de decisiones. 

Los sesgos cognitivos son causados por las estrategias que nuestro cerebro utiliza para simplificar el procesado de la información, valiéndose de atajos, motivaciones emocionales, recuerdos o influencias sociales. Esto ocurre debido a que, a pesar de que nuestro cerebro es una herramienta muy ágil, debe procesar información de manera constante y tomar decisiones en función de los datos que están a su alcance; y los sesgos cognitivos son esas simplificaciones basadas en determinadas reglas, que ayudan a otorgarle un significado a lo que nos rodea. 

Por esta razón, lejos de ser considerados patológicos, los sesgos cognitivos son procesos automáticos e involuntarios que realizamos a nivel cerebral, como una manera de darle sentido a nuestras experiencias, y así ser capaces de decidir con relativa rapidez.

El problema se encuentra, en el momento en el que dichos “errores” están basados en prejuicios o estereotipos, capaces de condicionar el nivel de importancia o de recursos que se le asignan a determinados procesos, lo cual puede ocasionar que tomemos decisiones equivocadas o perjudiquemos —sin quererlo— a otra persona. 

sesgos cognitivos en el trabajo

Sesgos cognitivos en el trabajo: ¿Cuáles son los más comunes? 

Las investigaciones en psicología organizacional, han identificado múltiples tipos de sesgos cognitivos en el trabajo, relacionados con distintas áreas, como por ejemplo en los procesos de contratación, las tomas de decisiones empresariales, las ventas, etc. De hecho, dentro de las Tendencias en Recursos Humanos, es cada vez más común encontrar que se toman en cuenta los conceptos provenientes de la psicología para mejorar los procesos internos de las empresas. 

La importancia radica en que muchos de estos sesgos son capaces de condicionar diferentes dinámicas dentro de las empresas, haciendo que se tomen decisiones basadas en la “intuición” más que en los datos o en la información objetiva.  Por ello, es tan necesario conocer qué tipos de sesgos cognitivos pueden estar presentes, para así tomar medidas y hacerles frente. 

Entre los tipos de sesgos cognitivos en el trabajo más frecuentes, encontramos: 

Tipos de sesgos cognitivos en el trabajo 
1.Sesgos que afectan la toma de decisionesSesgo de confirmación
Sesgo de disponibilidad
2.Sesgos en la gestión de equiposSesgo de afinidad
Efecto halo
3.Sesgos en la innovaciónMiedo al riesgo y aversión a la pérdida
Sesgo de anclaje

1. Sesgos cognitivos que afectan la toma de decisiones empresariales:

  • Sesgo de confirmación: Es la necesidad que tenemos de confirmar nuestras creencias existentes. El problema es que esto puede afectar la manera en que se evalúan las opciones y se toman decisiones. En el entorno empresarial, esto puede conducir a la búsqueda selectiva de información que respalde decisiones ya tomadas, y a ignorar las opiniones que contradicen las propias, lo que limita la capacidad de adaptación a los entornos cambiantes o la innovación.

    Por ejemplo: Si tengo altas expectativas sobre un producto que saldrá pronto al mercado, tomaré más en cuenta las opiniones de las personas que apoyen mi decisión, que la opinión de aquellos que consideren que “no es el momento, o que todavía le falta trabajo a mi producto”. Este sesgo puede ocasionar que tome la decisión de sacar el producto al mercado lo más pronto posible, sin considerar las razones que contradicen dicha decisión. 

  • Sesgo de disponibilidad: Las decisiones a menudo se ven afectadas por la información que tenemos fácilmente disponible, que en muchos casos son recuerdos de hechos aislados, en lugar de la información más relevante u objetiva presente. Esto puede ocasionar que se tomen decisiones subóptimas en áreas como la asignación de recursos o en la planificación estratégica.

    Por ejemplo: En una empresa de tecnología, el equipo considera usar una nueva herramienta más eficiente. Aunque hay muchas pruebas de que funciona bien, el jefe del equipo recuerda un problema que tuvo con una plataforma parecida en el pasado. Aunque esa fue solo una mala experiencia aislada, entre muchas buenas, su recuerdo negativo influye en la decisión del equipo, ignorando las pruebas positivas y perdiendo la oportunidad de mejorar. En este caso, la información más fácil de recordar afectó la elección.

2. Sesgos en la selección o gestión de equipos:

  • Sesgo de afinidad: Consiste en la preferencia por aquellos que comparten similitudes con nosotros. Esto puede llevar a la formación de equipos homogéneos, limitando la diversidad de pensamiento y perspectivas, lo cual puede afectar negativamente la creatividad y la resolución de problemas. 

    Por ejemplo: como mánager de equipo, voy a asignar más responsabilidad o las tareas más importantes a los integrantes del equipo que son de mi misma nacionalidad. En estos casos, lo mejor es aplicar la llamada estrategia DEI

  • Efecto halo: Es la tendencia a generalizar la evaluación de una persona basada en una característica positiva. Este sesgo cognitivo en el trabajo puede influir en la toma de decisiones sobre promociones, asignación de proyectos y evaluaciones de desempeño, creando desequilibrios en el equipo. 

    Por ejemplo: al miembro del equipo que siempre da los “buenos días” en el trabajo, lo pongo a cargo de los mejores proyectos, pues considero que si es una persona educada, entonces debe ser muy responsable y hará bien el trabajo. 

    Para apoyarte en este proceso, puedes utilizar esta plantilla de evaluación de desempeño, que te ayudará a plantear y estructurar adecuadamente la entrevista, disminuyendo el impacto de los sesgos cognitivos en el resultado.
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3. Sesgos en la innovación:

  • Miedo al riesgo y aversión a la pérdida: Estos sesgos cognitivos en el trabajo pueden obstaculizar la disposición de la empresa para asumir riesgos necesarios para la innovación. La resistencia al cambio puede limitar la capacidad de adaptación a entornos empresariales dinámicos.

    Por ejemplo: En una empresa en la que se está considerando la idea de ampliar a nuevos mercados internacionales, a pesar de que el mercado parece receptivo y hay potencial para un gran retorno de inversión, el director financiero, recuerda vívidamente una experiencia anterior en la que la empresa asumió un riesgo similar y sufrió pérdidas financieras temporales. Su miedo al riesgo lo lleva a oponerse fuertemente a la nueva propuesta, optando por una opción menos arriesgada pero también menos innovadora.

  • Sesgo de anclaje: Este tipo de sesgo cognitivo en el trabajo ocurre cuando se establecen puntos de referencia iniciales, que pueden influir en la evaluación de nuevas ideas en el futuro. Esto puede limitar la adopción de innovaciones que no encajen con las ideas preexistentes.

    Por ejemplo: Se está discutiendo el presupuesto para una campaña publicitaria. La gerente propone inicialmente un presupuesto considerablemente alto basado en el gasto del año anterior, a pesar de que las circunstancias del mercado han cambiado. Aunque otros miembros del equipo sugieren ajustes más acordes con la situación actual, el equipo finalmente se queda con un presupuesto cercano al anclaje sugerido por la gerente, subestimando la necesidad de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. El sesgo de anclaje aquí se observa en la fuerte influencia que tuvo la primera cifra mencionada en la toma de decisiones posteriores.

¿Cómo disminuir los sesgos cognitivos en el trabajo? 

La mejor manera de evitar que los sesgos cognitivos perjudiquen nuestras decisiones consiste en ser conscientes de su existencia y sus posibles efectos. En el ámbito de la psicología en el trabajo, reconocer y gestionar estos sesgos es fundamental para mejorar la calidad de las decisiones empresariales.

Es necesario recordar que el proceso de cuestionar nuestra propia percepción no siempre es fácil, por lo cual debemos practicar para que cada vez se nos haga más sencillo y perfeccionemos cada vez más nuestro proceso de toma de decisiones. Para ello, te presentamos algunos métodos que puedes comenzar a implementar y que te ayudarán en el proceso: 

El método de las tres opciones 

Consiste en tener siempre al menos tres alternativas por cada decisión importante que se deba tomar. Una vez que hayas definido las tres opciones posibles, analiza cada una de ellas a través de las siguientes preguntas: 

  • ¿Qué ventajas traería esta decisión? 
  • ¿Cuáles son las desventajas de esta decisión?
  • ¿Cuáles serán las consecuencias de tomar este camino?
  • En caso de que esta decisión no sea la más acertada, ¿qué acciones podríamos tomar  para solucionarlo? ¿De qué recursos dispongo en caso de que las cosas vayan mal?

Al analizar todas las alternativas a través de este proceso, podrás tomar las decisiones de manera más objetiva e informada, evitando que los sesgos cognitivos en el trabajo nublen tu proceso de decisión. Este método es especialmente útil al momento de combatir los sesgos de anclaje y disponibilidad. 

Entender el fracaso como parte del proceso

El temor al fracaso, en muchas ocasiones, nos lleva a persistir en proyectos que ya no prosperan en lugar de abandonar, con el argumento de no querer desperdiciar el esfuerzo ya invertido. ¿Cómo podemos superar este obstáculo? Pues reconociendo que los fracasos no definen nuestra identidad empresarial, y aunque nuestro proyecto pueda haber tenido deficiencias, eso no implica que la empresa completa no funciona. 

Al entender el fracaso como una opción posible en cada proyecto en el que trabajamos, nos enfrentamos a él, asumiendo desde el principio los riesgos, y tomando acciones preventivas o planificando acciones que puedan contrarrestar los daños. Asumir los fracasos es la única forma de seguir avanzando, aprendiendo de ellos, para evitar cometerlos de nuevo en el futuro.

Ante ellos, lo mejor es reflexionar y evaluar en qué áreas se puede mejorar y trabaja en ellas. Identifica y documenta las lecciones aprendidas y practica este ejercicio constantemente, para ayudarte a superar el miedo al fracaso.

Apóyate en otras opiniones

Todas las compañías exitosas se valen del gran trabajo en equipo que realizan sus trabajadores día tras día. Por esta razón, durante los procesos de tomas de decisiones, contar con opiniones externas, de compañeros, expertos, líderes, clientes, etc., puede ayudar a reducir los sesgos cognitivos en el trabajo, y así debatir hasta elegir la mejor alternativa. Esto a su vez mejora los procesos de trabajo en equipo y fortalece la comunicación interna en la empresa

Cuando se abre la opción de escuchar opiniones externas, se pueden abordar preguntas que a veces evitamos hacernos a nosotros mismos, tales como:

  • ¿Cuáles son las debilidades en mi idea?
  • ¿Cuáles serán las posibles consecuencias de mis decisiones?
  • ¿Qué riesgos podrían surgir?
  • ¿Cuáles son las fortalezas de la competencia?

Sin embargo, también es importante que cuando se analicen las respuestas y las opiniones de los demás, recuerdes tener en cuenta la amenaza del sesgo de confirmación. Para ello, evita limitarte a aceptar solo las respuestas que refuercen tus preferencias y no menospreciar las opiniones que puedan contradecir tus propias ideas.

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Confía en los expertos

En ifeel sabemos que reconocer y abordar los sesgos cognitivos en el trabajo es esencial para mejorar la toma de decisiones, fomentar la diversidad y fomentar la innovación. Para llevar las cosas al siguiente nivel, considera la posibilidad de implementar una herramienta de gestión para mejorar la ejecución y seguimiento de los proyectos de desarrollo. 

Para ello, nuestro equipo de psicólogos expertos en bienestar laboral ha creado un programa de bienestar mental para empresas, que mejora la retención del talento, reduce el presentismo laboral y combate el estrés de los trabajadores. 

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Esperamos que este artículo sobre los sesgos cognitivos en el trabajo te haya resultado interesante, y te invitamos a conocer más sobre nuestros Employee Resource Groups aqui.

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