Millennial, la generación con ansiedad

Por Carolina García Pérez (psicóloga)
Publicado 10 de octubre de 2018

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La milllenial es una generación a caballo entre la famosa generación perdida o generación X y la nueva generación Z, o posmillenial. Según la mayor parte de fuentes de carácter sociológico, si has nacido entre 1981 y 1993 perteneces a esta generación: eres un millenial.  

Son numerosos los estudios que hablan de las características psicosociales de esta generación. Se la considera como una generación crítica por constituir un grupo poblacional que ha tenido que adaptarse rápidamente a todos los cambios tecnológicos que acontecían mientras ellos crecían.

Estas personas han crecido, por tanto, en el marco sociológico del cambio constante. Esto les ha aportado una capacidad estratégica y de adaptación al cambio de la que otras generaciones anteriores carecen. Existen otras de las características psicológicas atribuibles a la generación millenial o generación Y. Entre ellas están a tendencia a la hiperconexión y el individualismo, así como el  pensamiento crítico y la necesidad de expresión. Lo que les afecta a como hacen el paso de la madrar hacia la vida adulta.

Si acotamos este marco sociológico a nivel nacional, esta generación nació en cierta forma en un entorno de sobreprotección familiar. Sus miembros fueron depositarios de altas expectativas a nivel profesional y académico. Estas expectativas acabaron truncadas por la fuerte crisis económica que surgió a nivel mundial en 2008 y que tuvo un fuerte impacto en España.

Crisis en el País de Nunca Jamás

La crisis económica coincidió temporalmente con el momento en que, supuestamente, toda esa preparación académica y profesional debía cristalizar en un desarrollo profesional. Era el momento de ver cumplida la promesa de estabilidad económica que siempre escucharon en boca de sus padres: “Todo esfuerzo tiene su recompensa”. Sin embargo, esto no fue así. Los millenials viven un gran desengaño en ese sentido que les hace convertirse en una generación que ha tenido que lidiar necesariamente con altos niveles de frustración e inestabilidad.

Desde un punto de vista más crítico, esta generación también ha sido descrita como la generación Peter Pan. El síndrome de Peter Pan es una etiqueta acuñada por el Dr. Dan Kiley tras analizar un conjunto de pacientes con un patrón en común. Estos pacientes se negaban a avanzar en el tratamiento por el hecho de tener que evolucionar y abrirse al mundo adulto.

De alguna forma, estas personas tendían a rechazar el compromiso y las responsabilidades que comporta una vida rutinaria y adulta. Tendían a llevar vidas erráticas sin planes a largo plazo. Estos sujetos también se caracterizaban por ser adictos a los cambios y a la novedad. Tienen tendencia a rechazar aquello que les es conocido y familiar.

En muchas ocasiones idealizan la juventud al mismo tiempo que niegan la madurez. En el fondo, son personas muy inseguras y con baja autoestima. Hay que decir que este es un síndrome descrito en la literatura científica pero que, hoy por hoy, no está aceptado como tal por la Asociación Americana de Psiquiatría.

Es probable que haya una relación entre la generación millenial y el aparente aumento del llamado síndrome de Peter Pan en nuestros días. Resulta bastante lógico asumir que, si no tenemos una  estructura sólida y estable, es difícil llegar a la vida adulta. También lo es tener una casa y formar una familia. De alguna forma, da más miedo crecer en un mundo que se presenta confuso y ambivalente.

Son muchos los integrantes de esta generación que posponen hasta avanzadas edades su independencia del hogar parental. Así, permanecen -en muchos casos voluntariamente- en casa de sus progenitores para poder seguir teniendo acceso a una vida más cómoda. Sin embargo, el factor de dependencia parental, incluso cuando parece ser elegida, podría ser un rasgo de inmadurez emocional.

Todas estas características podrían ser el caldo de cultivo perfecto para desarrollar desórdenes de ansiedad. Podrían serlo, al menos, en mayor medida que en otras generaciones. Son varios los estudios que se han realizado a este respecto. Veámoslos con más detalle.

Generación millenial y ansiedad

De acuerdo con un estudio de BDA Morneau Shepell, el 30% de los millennials son más propensos a desarrollar ansiedad generalizada, en comparación con las generaciones anteriores.

En otro artículo del NY Post también se  hacía referencia a un importante estudio realizado por la APA (Asociación Americana de Psiquiatría). Este estudio revelaba las principales causas asociadas al incremento de estos trastornos en este tramo de la población.

  • Dificultades para desvincular la vida laboral de la personal. Esta es la generación multitarea, la que trabaja desde la tablet, desde casa. Se conecta desde cualquier sitio y muchas veces está abrumada por preocupaciones de índole laboral. A menudo, dichas preocupaciones se convierten en causa de insomnio y malestar psicológico.
  • Frustración crónica, asociada de nuevo a las expectativas laborales. Muchos millenials son personas sobrecualificadas para sus puestos de trabajo. Esto, inevitablemente, hace que no vean suficientemente satisfechas sus expectativas iniciales. Dicho de otro modo, han hecho demasiados esfuerzos académicos para obtener pobres resultados laborales en comparación con las generaciones anteriores y posiblemente futuras.
  • Los mensajes socioculturales acerca del éxito y la meritocracia. Este punto estaría directamente ligado con el punto anterior. El choque producido entre el mensaje social de “el éxito depende de tus esfuerzos” y una realidad que, en muchas ocasiones, no ha dado lugar a que esos méritos cristalicen en éxito.
  • Incapacidad para asumir las responsabilidades básicas atribuibles a la madurez: independizarse, tener una casa, formar una familia, de nuevo por las mismas causas citadas más arriba. En muchos casos los integrantes de esta generación han tenido que renunciar a los hitos vitales que generaciones anteriores cumplían con menor esfuerzo.

Siguiendo con el análisis de las causas, el escritor y coach británico Simon Sinek hace algunas observaciones muy interesantes a este respecto.

Según Sinek, lo más característico de esta generación, a la que él pone el punto de partida en los nacidos en 1984 (como decíamos anteriormente, las cifras oscilan según la fuente), es el convencimiento de haber nacido con unos derechos especiales que han de ser respetados. Sobre todo, parece haber un trasfondo de insatisfacción permanente en ellos.

Para Sinek existe lo que él llama “la pieza faltante”. Dicha pieza está constituida por varios aspectos: crianza, tecnología, impaciencia y ambiente.

La pieza faltante

  • Crianza. Sinek comienza en esta famosa entrevista que acabó haciéndose viral haciendo referencia a los factores de educación  y crianza por parte de los padres de los millenial. Concretamente habla de “estrategias fallidas de crianza”. Excesivo refuerzo por parte de los padres a unos hijos que a veces no merecían ese trato tan especial.

Por lo general, el millenial ha crecido creyendo que era alguien especial y que merecía dicho trato, muchas veces aún sin merecerlo. Esto sucede porque la generación anterior parece haber adolecido de ese refuerzo y trató de compensarlo con sus hijos. Cuando el joven educado en esa burbuja irreal se confronta con la vida laboral real y adulta puede sufrir un importante golpe en su autoestima. Esta baja autoestima, según Sinek, es la piedra angular de la ansiedad en los millenials.

  • Tecnología y adicción a la dopamina. Sumamos a la ecuación el impacto de la tecnología y la irrupción de las redes sociales. Estas tienen su auge en el periodo sensible de los millenials: su adolescencia y primera juventud.

Las investigaciones hablan ya del proceso adictivo que supone el uso continuado de redes sociales. El mecanismo subyacente es la liberación de dopamina que acompaña al refuerzo inmediato de conseguir más likes. También resulta muy potente, por ejemplo ver que nuestra imagen tiene determinado impacto.

Dicho mecanismo dopaminérgico es el mismo que media en adicciones tales como el juego, el alcoholismo o el tabaquismo. Sin embargo, tal y como denuncia Sinek, no hay restricciones gubernamentales con las redes sociales. Relaciona además la irrupción de las redes sociales en la vida social de esta generación con una mayor dificultad para crear vínculos profundos en las relaciones sociales, de amistad o románticas.

  • Impaciencia. Parece ser que el millenial ha crecido en un mundo de recompensa inmediata. Según Sinek “Si queremos comprar algo, recurrimos a Amazon y mañana lo tenemos, si deseamos ver una serie, la que sea, podemos tener todos los capítulos y verla entera en un fin de semana, si queremos tener una cita, basta con deslizar el dedo en la app de citas”.

Todos estos son ejemplos de gratificaciones inmediatas. Las generaciones anteriores, al carecer de estas facilidades, tenía que lidiar con la espera, desarrollando así su paciencia y tolerancia al estrés. Pero hay algo que no se puede tener inmediatamente o con una app: éxito laboral y satisfacción verdadera en el entorno social.

  • Ambiente. La última “X” de la ecuación para Sinek sería el ambiente corporativo que el mundo ha ofrecido a esta generación. Concretamente son ambientes corporativos cortoplacistas, que buscan éxitos rápidos, altamente exigentes, incluso de un modo irreal.

Obviamente dichos ambientes no contribuyen a reforzar el mensaje que realmente necesita asumir esta generación: ningún éxito real es inmediato, todo lo real y profundo que puedas conseguir en esta vida conlleva esfuerzos, pérdidas, sacrificios y muchas veces un largo camino.

Por tanto hay que mirar no solo a la cumbre de la montaña, sino a las piedras del camino. No rendirse ante la primera caída es fundamental.

Individualismo generacional

Siguiendo con esta teoría, parece que al fin y al cabo el millenial se encuentra frente a una crisis de valores.

Hugh Mackay dice que la cultura “yo” de la sociedad actual fomenta el individualismo y el materialismo que inducen a la ansiedad. “Piensa en los usos principales de las redes sociales: no para comunicarse sino para presumir. Piensa en el creciente énfasis en los derechos personales en lugar de la responsabilidad cívica”.

Según este investigador sociológico, el argumento principal radica en que los humanos son criaturas sociales que han evolucionado para cooperar en comunidades cercanas en lugar de competir. “Si nos centramos demasiado en nuestros propios deseos, derechos y propias gratificaciones, con poca consideración por las necesidades y el bienestar de los demás, habrá una amenaza inevitable para nuestra salud mental”, dice.

¿Demasiado pesimismo?

En este artículo hemos examinado las principales causas del incremento de los trastornos de ansiedad en un determinado grupo generacional. Sin embargo, no hay que olvidar que esta generación dispone de muchas herramientas psicológicas de las que carecen otras generaciones.

Esas herramientas pueden ayudarles a lidiar con todas estas dificultades, de las que en realidad no son culpables. Su mentalidad abierta, su capacidad para adaptarse a muy diferentes entornos, su rapidez a la hora de resolver problemas así como su curiosidad por el mundo global son  solo algunas de ellas. Ambiciosos profesionalmente y creativos. Sensibles con el medio ambiente y con las causas humanitarias.

La paciencia, la tolerancia a la frustración, la creación de vínculos profundos, son habilidades que pueden entrenarse, trabajarse y adquirirse con el tiempo. Incluso con ayuda de profesionales.


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