¿Cómo decirle a tu jefe que…?

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Que quieres irte de la empresa. Que te mereces una promoción. Que el nivel de estrés al que estás sometido es insostenible. Que estás embarazada. Que quieres tomarte una excedencia. Que necesitas un día libre para algo que no puedes justificar. Que…

Comunicar noticias peliagudas a tus superiores no es fácil prácticamente nunca. Es cierto que hay jefes muy cercanos, comprensibles y accesibles. Con ellos la comunicación es fácil y, aunque esto no hace que todos tus miedos o incomodidades desaparezcan, sabes que tus probabilidades de éxito son más bien altas. En otras ocasiones, demasiadas, el momento de plantear situaciones que pueden suponer un problema para la empresa o bien para tu trayectoria personal dentro de ella se convierte en un auténtico conflicto. 

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Para intentar hacer frente a este situación, que puede suponer un gran obstáculo para tu bienestar emocional en el trabajo, te proponemos diez cosas que puedes tener en cuenta a la hora de comunicar temas espinosos a tus superiores.

10 consejos para pedir o informar adecuadamente

1. Piensa bien qué parte de la información quieres revelar

Y piensa bien qué parte es mejor reservarte. No es necesario que te cometas un sincericidio o que des información irrelevante para el caso que te podría hacer quedar mal o que pudiera ser utilizada en tu contra en un futuro. Sintetiza para que tu petición esté más clara y no quedes más al descubierto de lo que ya estás.

Si lo que vas a dar es simplemente una información (por ejemplo, que estás embarazada, o que tienes que tomarte una baja obligatoriamente por enfermedad) no te sientas en la obligación de dar explicaciones innecesarias sobre tu vida privada. Para ello, lo mejor es anticiparte a posibles preguntas indiscretas y prepararte respuestas tipo. 

2. Escoge el momento adecuado

Hay veces que nunca es un buen momento o que no puedes saber si una ocasión para plantear lo que deseas es la adecuada. No obstante, no actúes desde la impulsividad y piensa en las necesidades de tu receptor, para que no se sienta invadido, atosigado o interrumpido. Procura que si lo que vas a pedir es importante tu jefe esté disponible para escucharte. 

Prepara tu discurso, anticípate a sus objeciones, mantén una actitud profesional

3. Prepara la justificación

Piensa bien cómo vas a justificar lo que pides. Cualquier proyecto que se precie cuenta con un apartado de identificación y justificación de necesidades. No siempre, pero muchas veces te van a pedir algunas razones para lo que solicitas y seguramente esperan que estas tengan un cierto peso, o un cierto sentido. Prepáralas con antelación.

4. Llega con los deberes hechos

Asegúrate de que todas tus tareas y responsabilidades están bien cubiertas antes de pedir nada. Una de las mejores maneras de hacerse perdonar por una petición excesiva o bien de mostrar méritos es, sencillamente, tenerlos. Ve a la reunión con los deberes hechos, con tus obligaciones cumplidas, con tus áreas de responsabilidad bajo control. Explica a tu interlocutor cómo conseguirás que, en tu ausencia, esas áreas de control sigan en ese estado sin que tu petición suponga un perjuicio. Para pedir algo y conseguirlo suele resultar muy útil haber dado algo a cambio antes, no solo después. 

5. Plantéalo como una ganancia mutua

Piensa cómo puedes plantear tu petición de manera que suponga un beneficio para la empresa. O al menos, de manera que no suponga un perjuicio excesivo ni a nivel organizativo ni económico. Muestra que estás al tanto de todo y adelántate a futuros acontecimientos. Investiga posibles maneras de hacer que lo que vas a solicitar sea interesante para otros, suponga un aprendizaje, siente un referente en el cual basarse en futuros retos. Haz que tu jefe vea que, incluso cuando pides, estás trabajando. 

6. Asesórate e inspírate en otros

Busca consejo en personas de confianza sobre cómo enfocar la conversación. Habla del tema con personas de tu confianza que tengan experiencia de trabajo en empresas o que se hayan enfrentado a situaciones parecidas a la tuya. Te ayudarán a ver posibles puntos ciegos en tu plan y a encontrar soluciones por adelantado. También es importante que sientas el respaldo y la motivación de tus personas de confianza si tienes que comunicar algo que te resulta muy conflictivo

7. Muestra seguridad y planificación en tu petición

No supliques, sé profesional. Comunícate de forma ordenada, demostrando que lo que pides no es fruto de un capricho sino de una circunstancia sobrevenida contra tu voluntad o de una necesidad que te tomas la confianza de compartir con tus superiores. Piensa bien cómo vas a iniciar la conversación, qué frases clave vas a emplear y cómo vas a cerrar la conversación y despedirte tanto si sales del despacho con éxito como sin él, o con dudas. 

8. Ofrece una posible compensación

Ten pensado cómo vas a compensar a la empresa si es que esta te hace un favor. Además de ofrecer a los jefes la seguridad de que la empresa no se va a ver perjudicada por aquello que estás solicitando, puede resultar útil ofrecer una compensación por las molestias que pueda causar tu solicitud. Piensa bien cuál sería porque luego tendrás que comprometerte y cumplir con ello para que puedan seguir confiando en ti. Plantéalo y ten los oídos abiertos por si te contraofertan. 

9. Huye del victimismo

No priorices los reproches ni abuses del agravio comparativo. Si no consigues tu objetivo o bien lo logras pero de una manera desagradable y “como si te estuvieran haciendo un favor o perdonando la vida” va a ser duro pero te conviene no derrumbarte ni, por supuesto, emplear un estilo agresivo. Pase lo que pase tienes que mostrar profesionalidad y no contraatacar en caliente. Tómate un tiempo para replantear tu estrategia y, en el futuro, desde la frialdad, podrás utilizar lo ocurrido desde una posición más ventajosa que la de ahora. 

10. Comunícate desde la asertividad

Hay veces que pedimos cosas, otras que intentamos imponerlas por las buenas y otras que, simplemente, informamos de un hecho inexorable. Sea como sea, nadie quiere a los mandones pero tampoco nadie favorece a quienes se pasan de blandos. Si quieres solicitar en lugar de imponer la asertividad es el mejor método para salvaguardar tu puesto. Piensa que lo más probable es que tengas que seguir en relación con esa persona, que además es tu superior, y quién sabe qué vueltas dará la vida. Protege la relación con esa persona, aunque no te haya concedido lo que deseas o te haya hecho pasar un mal rato. Llegará la ocasión en que la elegancia que muestres ahora siga jugando a tu favor. 

Test: ¿Qué tal comunico las cosas a mis superiores?

Contesta a las siguientes preguntas con sinceridad y sin pensarlo demasiado. Confía en tu intuición. 

1. Cada vez que tengo que pedirle algo a mi jefe me tiembla la voz y agacho la cabeza. SÍ/NO

2. En mi trabajo el que no llora no mama, así que tenemos que ir arrasando si queremos que nos concedan algo. SÍ/NO

3. A menudo me pasa que no tengo claro si puedo pedir algo o no, por eso prefiero no pedir nada. SÍ/NO

4. Nunca tengo claro por dónde me va a salir mi jefe, así que voy probando y voy pensando sobre la marcha cómo explicarle lo que quiero. SÍ/NO

5. Siempre tengo la sensación de que soy yo quien le hago favores a la empresa en lugar de ser al contrario, supongo que así funcionan los trabajos. SÍ/NO

6. Una vez quise plantear un cambio importante en mis condiciones pero cuando llegó la reunión me di cuenta de que me pillaron por un montón de flancos que no supe argumentar. SÍ/NO

7. A menudo me ocurre que quiero solicitar cosas a las que tengo derecho pero nunca sé defenderlo y acabo transigiendo más de lo que debería. SÍ/NO

8. Es probable que dentro de poco tenga que tomarme una baja y me aterra pensar en el momento de planteárselo a mi jefe. SÍ/NO

9. En mi empresa se lleva mucho lo de las horas extras sin remunerar y yo ya me estoy cansando, pero no sé cómo explicárselo a mi jefe cuando todo el mundo lo hace. SÍ/NO

10. En la última promoción pensé que había llegado mi turno y escogieron a otro compañero. Me gustaría que me explicaran por qué pero antes me muero que plantear el tema. SÍ/NO 

Si has contestado que SÍ a la mitad o más de las preguntas no tienes que entrar en pánico pero sí que debes tomar buena nota: tu nivel de asertividad tiene que empezar a subir desde ya para que reivindicar tu papel en la empresa no te genere sufrimiento ni un desgaste innecesario. Plantéatelo y, si te animas, una opción muy buena es trabajar estos aspectos junto a un psicólogo en el contexto de una terapia. Puede suponer un gran paso hacia delante en su salud y también a nivel laboral.

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