Tal y como hemos venido hablando estas semanas, septiembre es un buen momento para comenzar a pensar en esos nuevos proyectos o ideas que nos rondan la cabeza desde hace un tiempo. Venimos frescos de las vacaciones y podemos aprovechar esa energía o incluso ese bajón postvacacional, para convertirlo en el impulso definitivo.

Sin embargo a veces esta tarea se complica, y no tanto por la falta de habilidades o energía, sino porque no sabemos lo que queremos. A veces lo difícil no es conseguir lo que quieres, sino aclarar primero qué es eso que realmente deseas: para concretar cuáles son tus objetivos y focalizar tus fuerzas en esa dirección.

Septiembre es un buen mes para redecorar tu vida. La cuestión es…

¿Tienes claro lo que quieres?

Para que un objetivo no se disipe fácilmente de nuestra cabeza tiene que ser holístico y estimulante. Esto quiere decir que tiene que integrar o abarcar de forma compatible varios aspectos vitales fundamentales y, además, ser algo que te entusiasme o te motive.

Desde fuera muchas personas pueden ser percibidas como exitosas, sin embargo, ellos no se perciben como tal. Pueden tenerlo todo pero, ¿lo que tienen les hace realmente felices? No hablamos sólo de posesiones materiales, sino de si te hace feliz en qué y cómo inviertes tu tiempo.

ishan gupta 233742

Para poder sentirnos totalmente satisfechos tiene que ser algo en lo que crees, compatible con tus creencias y acorde a tu escala de valores o principios morales, tiene que ser coherente con tu forma de ver y sentir el mundo.

Precisamente éste es uno de los puntos fundamentales, y es que a veces lo que realmente nos apetece no coincide con aquello que pensamos que deberíamos hacer. La eterna disputa entre el ‘quiero’ versus ‘debería‘, que puede alargarse de forma interminable en el tiempo.

En este sentido suele ser habitual que nuestro ‘yo actual’ y nuestro ‘yo ideal‘ entren en conflicto, y cuando se alejan mucho el uno del otro, resulte complicado concretar objetivos porque no hay un equilibrio. El objetivo puede cambiar con frecuencia según ‘qué parte’ esté en el poder convirtiéndose en un bucle de indecisión e insatisfacción infinito: cuando tienes una cosa, echas en falta lo contrario, y viceversa, viviendo en un continuo malestar.

Este conflicto se produce muchas veces cuando, lo que a nosotros nos apetece hacer no coincide con aquellas ideas que se nos han inculcado, por lo general en el ámbito familiar. Imagina que en tu familia se valora ser muy trabajador y provienes de una saga de abogados muy exitosa pero lo que a ti realmente te ilusiona es trabajar con animales, ¿es fácil romper con la saga familiar? Pues así ocurre con muchas otras creencias o legados que se nos transmiten de forma implícita o inconsciente, por ejemplo.

Si bien, no es fácil romper todas esas creencias y desprenderse de aquello con lo que nos han criado, pero, ¿hay alguna forma de acercar tu camino hacia tu sueño? Sí. Podemos empezar aclarando lo que tú quieres.

niklas tidbury 317689

¿Cómo defino mis objetivos?

Beckett decía:

“Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better” (Lo intentaste. Fracasaste. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor)

El fracaso no siempre significa éxito, no siempre significa que te vas a salir con la tuya. Significa que vas a aprender estrategias para resistir, para continuar, y cuando tienes claro qué es lo que quieres el esfuerzo merece la pena. Significa que no te vas a quedar con las ganas de haberlo intentado.

lukasz saczek 36808

4 Responses