5 motivos para condenar las “terapias” reparativas

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Probablemente esta semana has oído hablar de la polémica sobre “terapias reparativas” practicadas por el Obispado de Alcalá de Henares (Madrid). Se trata de un intento por “curar” la orientación sexual de personas homosexuales, lo cual, como sabes, es imposible y puede llegar a ser peligroso.

El obispado madrileño ha intentado maquillarlo llamándolo “cursos”. Sin embargo, lo cierto es que son prácticas pseudopsicológicas muy dañinas para la salud de las personas. Los psicólogos trabajamos a menudo con personas homosexuales que tienen una relación complicada con algún aspecto de su sexualidad.

Nuestro objetivo con ellas no es confundirlas más de lo que están, ni mucho menos hacer que se sientan inadecuadas e inicien un camino personal que no es más que un callejón sin salida. Lejos de ellos, nuestro objetivo siempre va a ser trabajar con ellas para que se miren a sí mismas con una mirada llena de orgullo.

Qué es terapia y qué no

Como profesionales verdaderos de la psicología tenemos que llamar la atención sobre las llamadas “terapias” reparativas, reversivas o de conversión. Independientemente de tus creencias religiosas, lo importante es tu salud. Por eso, no puede quedarte ninguna duda: las llamadas «terapias reparativas» son prácticas ilegales y dañan a la persona. Además, carecen de todo fundamento y rigor en sus planteamientos.

Como no puede ser de otra manera, todos los temas relacionados con la orientación sexual y la identidad de género son materia de trabajo para un terapeuta, sobre todo para aquellos que se especializan en el ámbito de la diversidad sexual. Trabajar con estos temas tiene siempre un objetivo indiscutible: que la persona acepte quien y tenga una visión positiva de sí misma que le permita disfrutar de su vida en general y de su vida sexo-afectiva en particular.

No escuches a falsos gurús, haz caso de los expertos y ponte en sus manos. Pretender transformar la orientación sexual de una persona le genera problemas de salud que pueden hacerle retroceder muchas pantallas en su desarrollo personal.

Como afirma el psicólogo Gabriel J. Martín, principal exponente en España de la Psicología Afirmativa Gay, las técnicas reparativas “hacen que las víctimas desarrollen aversión hacia sí mismas”. Como dice Martín, es importante además que cuidemos la manera de denominarlas: una terapia persigue el bienestar de la persona, por lo que una técnica que daña seriamente la salud de alguien nunca puede considerarse terapéutica.

En cualquier caso, si aún tienes dudas sobre por qué lo que está haciendo el Obispado de Alcalá de Henares es una aberración desde todos los puntos de vista te damos 5 razones y un bonus track para que sepas por qué.

5 razones para rechazar las “terapias” reparativas

Son una estafa

Eso quiere decir que prometen una cosa que no te pueden dar ¡y lo hacen sabiendo que no te la pueden dar! Muy fuerte, ¿no? Imagínate que se te atasca el grifo de la cocina y llamas a un señor que dice que es experto en grifos. Imagínate que te dice que eches témpera roja con pelusas por el fregadero y así se te desatascará. Todos sabemos que el grifo de tu cocina no solo NO va a desatascarse sino que, al contrario, va a echar sapos y culebras que tendrás que limpiar a continuación. ¿Por qué? Porque la témpera roja con pelusas no desatasca los grifos, sino que los atasca más.

Si alguien te promete lo contrario te está mintiendo y además está poniendo en serio peligro el grifo de tu cocina, quién sabe si todo el sistema de cañerías de tu casa. No te compliques, repite conmigo: los falsos fontaneros son vendedores de humo y te están mintiendo en toda la cara, aunque les cuelgue del cuello un crucifijo de aquí a Canterbury.

Pues bien, esto es precisamente lo que sucede con las mal llamadas terapias reparativas o terapias de conversión para la orientación sexual. Si alguien te promete que haciendo bidi-dibadi-dibú como el hada madrina de Cenicienta va a cambiar tu orientación sexual te está mintiendo. ¿Por qué? Porque la orientación sexual de una persona no se puede modificar mediante ninguna técnica. Prometerte lo contrario es estafarte.

Son acientíficas

Esto quiere decir que desde hace décadas se sabe que lo que dicen estos falsos terapeutas vestidos de profetas y santones no-es-verdad. No es que lo diga yo porque soy así de proge y esta mañana me he levantado en plan gay-friendly. Tampoco es que se diga ahora porque está de moda eso del 8M y el feminismo malvado que destruirá la civilización occidental y bla bla bla. No. Es por otros motivos.

El motivo es, básicamente, el que ya te hemos dicho. Desde hace muchos años, cientos de estudios científicos han demostrado que existen orientaciones sexuales normales al margen de la heterosexualidad y que no suponen ningún tipo de patología. La patología está originada por impedir a esas personas vivir su orientación sexual con naturalidad. No confundamos. Quien te asegure lo contrario no solo te está engañando sino que, sencillamente, no tiene la menor idea de lo que habla. Vamos, lo que comúnmente se conoce como charlatanes de toda la vida.

Son manipuladoras

“Acoger y acompañar” es lo que hacemos los psicólogos y psicólogas de verdad, aceptando incondicionalmente la realidad de nuestros pacientes sin intentar cambiar en ellos lo que no es ningún problema y sobre todo, es inmodificable.

Nada de lo que sucede en el Obispado de Alcalá de Henares tiene la más mínima relación ni con la verdadera acogida ni con el acompañamiento terapéutico. Más bien tienen que ver con el rechazo y la ignorancia. O con el asco a los homosexuales, por decirlo claramente.

Son contraproducentes

Aunque sus defensores las consideren “terapias reparativas”, lo cierto es que estas técnicas no reparan nada. Al contrario, como indica Gabriel J. Martín, están basadas en el “integrismo religioso, una profunda homofobia y una absoluta falta de conocimiento de las vivencias sexuales”. Todo esto hace, como indica el psicólogo afincado en Barcelona, que las personas que se someten a ellas salgan de esos proceso con mucha peor salud de como entraron. Que no te confundan, la pretendida reparación acaba siendo bastante desastrosa.

Son absurdas

Todo lo anterior ya es suficientemente grave. Pero, por si te pareciera poco argumento, piensa que nada de lo que dicen las personas que practican estas terapias tiene ni pies ni cabeza.

Decir que lo que le haces a una persona es “un acto LGTBfóbico cognitivo” puede ser considerado mentiroso o acientífico, porque lo es, pero ante todo debe ser considerado como lo que verdaderamente es: una memez. No tiene sentido, no quiere decir nada. Ni siquiera se entiende.

Decirle a una persona “Estoy teniendo contigo un acto homofóbico. O sea, yo te estoy intentando ayudar” puede ser manipulador o contraproducente, pero antes de eso te tiene que saltar a la vista que es una contradicción total: nadie puede ayudar a nadie mediante un acto homofóbico. Punto. En cualquier caso, debe ser considerado como lo que es, o sea, una memez.

Decir, como recoge Eldiario.es, que “la homosexualidad se produce por no haber despertado o cultivado suficientemente la masculinidad debido a un trauma que puede ir desde una mala relación con tus padres a abusos sexuales” sonroja a cualquier persona con dos dedos de frente.

Por si no te has dado cuenta, hay personas heterosexuales con traumas, mala relación con sus padres o historias de abusos sexuales, mientras que hay personas homosexuales que no tienen ningún trauma remoto en sus biografías, que nunca han sufrido ningún tipo de abuso sexual y que tienen relaciones perfectamente normales con sus padres, o al menos tan anormales como las que tienen el resto de heterosexuales.

Por eso, lo que se afirma por parte de este Obispado no solo es una falacia (un razonamiento falso) sino que es… ¿lo adivinas? Una auténtica memez. Con el añadido de que pretender que hay una manera de “cultivar y despertar adecuadamente la masculinidad” resulta de un machismo escalofriante.

¿En serio pretenden hacernos creer que una persona se vuelve homosexual porque se compara con otras personas de su mismo sexo en virtud de sus complejos y experiencias traumáticas? A mí no me la dan, y espero que a ti tampoco, por tu salud y la de la gente que está a tu alrededor.  

Bonus track: son ilegales

Lo creas o no, varias comunidades autónomas ya tienen leyes que, a pesar de su imperfección, contemplan como delito lo que están haciendo los falsos profesionales de la psicología e instituciones de diferente signo como, en este caso, el Obispado de Alcalá de Henares.

Si este artículo fuera una carta pastoral te exhortaríamos a que, como persona cristiana, alzaras la voz contra este pecado horripilante que se comete contra gente inocente. Como es un post de un blog de psicología lo que queremos es animarte a que, si eres psicólogo alces la voz contra estas prácticas. Y si eres paciente, te pongas en manos de un verdadero profesional. Somos los que podemos ayudarte.


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