Entrevista de salida: ¿qué tengo que responder?

La entrevista de salida es una técnica utilizada por muchas empresas para intercambiar diversos feedbacks con un empleado que va a abandonar la compañía. 

A veces la trayectoria de un empleado en un trabajo determinado finaliza de forma abrupta: dimite, o es despedido de forma fulminante, y ya no regresa al día siguiente. En estos casos no se da la oportunidad de hacer un cierre ordenado y productivo de esa trayectoria ni para el trabajador ni para la empresa. 

En otras ocasiones el final se produce de una manera más progresiva, por ejemplo con algunos días de preaviso. Entonces es posible llevar a cabo alguna acción de cierre que permita clarificar en qué condiciones se marcha la persona y cuáles son los frutos de su relación con la empresa (o bien la ausencia de ellos, que también son interesantes de conocer).

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¿Por qué conviene hacer entrevistas de salida?

La manera habitual de realizar este cierre es la llamada “entrevista de salida”, o exit interview. Esta técnica es una herramienta útil para detectar posibles fallos en la organización, conocer por qué la empresa no está siendo capaz de retener a un empleado que quizá es muy valioso o para conocer su experiencia en la compañía. 

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Sin embargo, es frecuente que las entrevistas de salida no se hagan o que se hagan mal y que, por tanto, no sirvan. En sí mismo, esto ya refleja un importante fallo en el funcionamiento corporativo que se debe corregir: es legítimo que decidamos no realizar entrevistas de salida, pero hacerlas mal resulta aún más perjudicial para la empresa que prescindir de ellas

La entrevista de salida parte de un presupuesto muy sencillo: hay que considerar a los trabajadores como una fuente de información relevante para la empresa. Es cierto que no siempre son una fuente de información 100% fiable, por el alto nivel de subjetividad que pueden tener algunas de sus opiniones, pero son una fuente de información al fin y al cabo.

Analizar el contenido de la entrevista

Si finalmente decidimos realizar la entrevista, debemos analizar la información que nos dé el trabajador y, si es necesario, tenerla en cuenta para decisiones futuras que puedan mejorar el funcionamiento de la empresa. De este modo, estaremos funcionando como una organización inteligente, es decir, capaz de aprovechar su propia experiencia para mejorar. 

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Las respuestas interesantes, concretas e ilustradas con ejemplos pueden ser realmente relevantes. No obstante, respuestas pobres a una entrevista de salida o incoherencias notables entre diferentes fuentes de información también deben ser tomadas como significativas. 

Desde el punto de vista de la persona entrevistada puede que someterse a este encuentro dé pereza o genere incomodidad. También puede ser una buena oportunidad para dejar claras algunas cosas antes de perder el contacto con la empresa en la que se ha trabajado, o bien una ocasión de oro para dejar una última buena impresión

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Por otra parte, para nadie es un secreto que, en algunas empresas, la entrevista de salida sirve únicamente para que los empleados descontentos expresen (de manera poco asertiva) su descontento y que el responsable de entrevistarlos pueda cumplir el expediente y seguir con lo que estaba haciendo.

Sin embargo, las empresas inteligentes y resilientes emplean el material recogido en la entrevista para mejorar su funcionamiento, porque parten de la base de que todo empleado que ha pasado por la empresa es un informante clave para diseñar estrategias de mejora de cara al futuro. Además, los empleados que se toman más en serio este encuentro asumen deliberadamente el control sobre sus propias respuestas para generar una impresión determinada en la empresa que abandonan.

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Qué actitud tomar ante la entrevista

En una entrevista de salida el entrevistador puede preguntar cualquier cosa, incluso aquello que el entrevistado no se espera o cuya utilidad no queda muy clara. 

Recuerda que no tienes que compartir cualquier comentario que se te ocurra durante la entrevista, especialmente si no te preguntan al respecto. Sin embargo, preparar con antelación algunas posibles respuestas te permitirá reflexionar sobre temas importantes de la conversación sin responder precipitadamente ante la presión del momento.

Lo importante es no confundir la espontaneidad con la improvisación y dedicar un rato a preparar la conversación. Por ejemplo, planteándote qué actitud quieres adoptar durante la misma. A continuación te dejamos algunas recomendaciones para acudir a tu entrevista de salida con la actitud más adecuada.

1. Comunícate de manera asertiva

Si tu relación con la empresa ha sido conflictiva eso no va a cambiar en el último momento. No obstante, lo importante de los conflictos es manejarlos de una manera respetuosa, cuidando la relación entre ambas partes. 

La asertividad incluye no dar respuestas agresivas, a no ser que deliberadamente quieras hacerlo. También implica tener claro que, aunque tu entrevistador te lance un anzuelo con una pregunta capciosa o indirecta, no tienes por qué contestar a todo y menos a algo que te deje en una situación vulnerable. Mejor poner un límite asertivo: una respuesta breve y neutra que no te deje en mal lugar y que resulte educada. 

2. Ante la duda, prudencia

La vida da muchas vueltas y no sabes a quién te encontrarás en un futuro trabajo, a quién tendrás que pedirle que te contrate o a quién tendrás bajo tu supervisión. En la medida de lo posible, mantén una actitud constructiva y contenida durante la entrevista en previsión de que luego te puedas arrepentir de haber arremetido contra tu entrevistador o contra tu empresa, dañando de este modo tu reputación profesional. Recuerda que los 3 errores más comunes en una entrevista de salida son atacar de forma directa a miembros de la empresa, ofrecer respuestas con poco contenido y dar información negativa sobre ti. 

3. Ten una visión estratégica

A veces el corto plazo nos impulsa a contestar desde lo emocional. En ese caso despotricamos contra la empresa o contra el equipo pensando que marcharnos nos protege de las consecuencias de lo que digamos. 

De este modo, lo que a corto plazo nos pide el cuerpo acaba resultando perjudicial a medio y largo plazo. Por eso, siempre que podamos, lo conveniente es mantener una actitud profesional y solvente hasta el último minuto, aunque juzguemos que la empresa o la persona que nos entrevista no lo merece. Antes de responder a las preguntas párate a pensar no solo en qué te pide el cuerpo contestar sino qué te convendrá el día de mañana haber contestado. 

4. Aprovecha para extraer información

A veces el formato de la entrevista de salida solo tiene previsto que seas tú quien dé información a la empresa. Otras veces el encuentro sigue una estructura semiabierta, con oportunidad para conversar. Si te hace falta, es tu oportunidad para preguntar cosas que te interese saber sobre ti y sobre la empresa, teniendo en cuenta que no vas a tener muchas más oportunidades de obtener ese dato de parte de tus supervisores. 

5. Prepara con antelación qué rol adoptarás

Independientemente de lo que te encuentres cuando entres al despacho, puedes anticipar si quieres adoptar una actitud más de escucha o más participativa. La primera tiene la ventaja de que te permite pasar la entrevista sin mojarte, pero el inconveniente de que, quizá, no te aporte nada de interés. La segunda tiene la ventaja de que puedes extraer más datos que te resulten interesantes, pero el inconveniente de que digas o preguntes algo que no te beneficie. Si puedes, infórmate cuando te convoquen sobre si hay algo en particular que debas preparar. 

6. Anticipa algunas de las respuestas

Aunque la entrevista de salida quizá no sea trascendental para ti, lo recomendable es que te tomes la molestia de prepararla. Coge boli y papel y ponte en el lugar de tu entrevistador: ¿qué crees que es probable que te pregunte? Si puedes, intenta contactar con algún antiguo compañero que ya haya hecho en algún momento una entrevista de salida, o con amigos tuyos que las hayan vivido en sus trabajos, y haz una lista de posibles preguntas. 

¿Puedo hacer preguntas en mi entrevista de salida?

Por supuesto. Aunque el entrevistado eres tú, puedes valorar la posibilidad de plantear tú también algunas preguntas si son importantes para ti y crees que eres capaz de hacerlas con la actitud adecuada. A continuación te indicamos algunos ejemplos de preguntas que podría interesarte formular:

1. ¿Qué nota me pondrías como trabajador?

2. ¿En qué áreas consideras que he aportado más a la empresa?

3. ¿Qué áreas de mejora crees que he dejado pendientes?

4. ¿Qué crees que, en general, he aportado durante este tiempo a la empresa?

5. ¿En qué medida se ha cumplido la expectativa depositada en el momento de mi contratación?

6. ¿Qué hará la empresa con mis respuestas a estas preguntas?

7. ¿Volveríais a considerar mi incorporación a la empresa en el futuro?

Si el entrevistador tiene intención de darte feedback sobre tu desempeño en lugar de limitarse a recoger la información que quieras darle, no va a ser necesario que le hagas estas preguntas: él mismo se encargará de proporcionarte de manera espontánea esta información. 

No obstante, si hay alguna cuestión sobre tu trayectoria en la empresa que no quieras dejar de conocer, valora la posibilidad de preguntar al respecto de manera proactiva en caso de que tu entrevistador no te facilite esa información. Si no lo haces, lo más probable es que no tengas oportunidad en el futuro de conocer la respuesta. 

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Por otro lado, este programa ofrece a los empleados un servicio holístico de cuidado de su salud mental estructurado en diferentes niveles en función de sus necesidades. Este servicio incluye, si lo requieren, la terapia psicológica online con un psicólogo especializado en casos como el suyo. Prueba ahora nuestro programa para que puedas ver cómo podría ayudaros.

Esperamos que este post sobre la entrevista de salida te haya resultado interesante. Si quieres más información sobre nuestro programa de bienestar emocional para empresas solo tienes que solicitarla y nos pondremos en contacto con tu equipo lo antes posible.

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