Entrevista de salida: ¿qué tengo que responder?

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La entrevista de salida es una técnica utilizada por muchas empresas para intercambiar mutuamente diversos feedbacks con un empleado que va a abandonar la compañía. 

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Desde el punto de vista de la persona entrevistada puede que someterse a este encuentro dé pereza o genere incomodidad. También puede ser una buena oportunidad para dejar claras algunas cosas antes de perder el contacto con la empresa en la que se ha trabajado, o bien una ocasión de oro para dejar una última buena impresión. 

Cuando acudimos a una entrevista de salida como trabajadores hay veces en las que no podemos evitar decir lo que pensamos, ya sea desde la impulsividad o desde la percepción de que no perdemos nada con hacerlo. 

Por otra parte, para nadie es un secreto que en algunas empresas la entrevista de salida sirve únicamente para que los empleados descontentos expresen (de manera poco asertiva) su descontento y que el responsable de entrevistarlos, que normalmente no es el supervisor directo de esos empleados, pueda cumplir el expediente y seguir con lo que estaba haciendo.

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Sin embargo, tanto en lo que concierne a la empresa como en lo que que se refiere al trabajador que se marcha, la entrevista de salida no está orientada a que este simplemente se desahogue y a que su entrevistador sienta que “ha cumplido” solo con llevarla a cabo. 

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Las empresas inteligentes y resilientes emplean el material recogido en la entrevista (tanto si es favorable como si no lo es) para mejorar su funcionamiento, porque parten de la base de que todo empleado que ha pasado por la empresa es un informante clave para para diseñar estrategias de mejora de cara al futuro. Además, los empleados que se toman más en serio este encuentro asumen deliberadamente el control sobre sus propias respuestas para generar en la empresa que abandonan una impresión determinada. 

Qué actitud tomar ante la entrevista

Si vas a abandonar la empresa donde trabajas dentro de poco es probable que tu supervisor o algún miembro de recursos humanos te haya convocado a tu entrevista de salida. Nuestro consejo es que no confundas la espontaneidad con la improvisación y que dediques un rato a preparar esa conversación. Por ejemplo, planteándote qué actitud quieres adoptar durante la misma. A continuación te dejamos algunas recomendaciones para acudir a tu entrevista de salida con la actitud más adecuada.

1. Comunícate de manera asertiva

Si tu relación con la empresa ha sido conflictiva eso no va a cambiar en el último momento. No obstante, lo importante de los conflictos es manejarlos de una manera contenida y respetuosa a través de la cual se cuide la relación entre ambas partes. 

La asertividad incluye no dar respuestas agresivas, ni siquiera pasivo-agresivas, a no ser que quieras deliberadamente transmitir ese mensaje. También implica tener claro que, aunque tu entrevistador te lance un anzuelo con una pregunta capciosa o indirecta, tú no tienes por qué contestar a todo y menos a algo que consideres que te deja en una situación vulnerable. Tendrás entonces que sortear esa trampa poniendo un límite asertivo: una respuesta breve y neutra, repetida tantas veces como sea necesario, que no te deje en mal lugar y que resulte educada. 

2. Ante la duda, prudencia

La vida da muchas vueltas y no sabes a quién te encontrarás en un futuro trabajo, a quién tendrás que pedirle que te contrate o a quién tendrás bajo tu supervisión. En la medida de lo posible, trata de mantener una actitud constructiva y contenida durante la entrevista en previsión de que luego te puedas arrepentir de haber arremetido contra tu entrevistador o contra tu empresa, dañando de este modo tu reputación como trabajador. 

3. Ten una visión estratégica

A veces el corto plazo nos impulsa a contestar desde lo emocional. En ese caso despotricamos contra la empresa o contra el equipo bajo la premisa de que marcharnos nos protege de las consecuencias de lo que digamos. 

De este modo, lo que a corto plazo nos pide el cuerpo acaba resultando perjudicial a medio y largo plazo. Sin embargo, siempre que podamos controlarlo, lo conveniente es mantener una actitud profesional y solvente hasta el último minuto, aunque juzguemos que la empresa o la persona que nos entrevista no lo merece. Antes de responder a las preguntas párate a pensar no solo en qué te pide el cuerpo contestar sino qué te convendrá el día de mañana haber contestado. 

4. Aprovecha para extraer información

A veces el formato de la entrevista de salida solo tiene previsto que seas tú quien dé información a la empresa. Otras veces la entrevista sigue una estructura semiabierta, con oportunidad para la conversación y el intercambio. Si te hace falta, es tu oportunidad para preguntar cosas que te interese saber sobre ti y sobre la empresa, especialmente teniendo en cuenta que no vas a tener muchas más oportunidades de obtener ese dato de parte de tus supervisores. 

5. Prepara con antelación qué rol adoptarás

Independientemente de lo que te encuentres cuando entres al despacho, puedes anticipar si quieres adoptar una actitud más pasiva (de escucha) o más proactiva y participativa. La primera tiene la ventaja de que te permite pasar la entrevista sin necesidad de mojarte pero el inconveniente de que, quizá, no te aporte nada de interés. La segunda tiene la ventaja de que puedes extraer más datos que te resulten interesantes pero el inconveniente de que digas o preguntes algo que no te beneficie. Si puedes, infórmate cuando te convoquen sobre si hay algo en particular que debas preparar. 

6. Anticipa algunas de las respuestas

Aunque la entrevista de salida quizá no sea tan trascendental para ti como la entrevista de trabajo, lo recomendable es que también esta vez te tomes la molestia de prepararla. Coge boli y papel y ponte en el lugar de tu entrevistador: ¿qué crees que es probable que te pregunte? Si conoces a alguno, intenta contactar con algún antiguo compañero que ya haya hecho en algún momento una entrevista de salida, o con amigos tuyos que las hayan vivido en sus trabajos, y haz una lista de posibles preguntas

¿Puedo hacer yo alguna pregunta en mi entrevista de salida?

Aunque el entrevistado eres tú, puedes valorar la posibilidad de formular tú también algunas preguntas si son importantes para ti y crees que eres capaz de hacerlas con la actitud adecuada. A continuación te indicamos algunos ejemplos de preguntas que podría interesarte formular:

¿Qué nota me pondrías como trabajador?

¿En qué áreas consideras que he aportado más a la empresa?

¿Qué áreas de mejora crees que he dejado pendientes?

¿Qué crees que, en general, he aportado durante este tiempo a la empresa?

¿En qué medida se ha cumplido la expectativa depositada en el momento de mi contratación?

¿Qué hará la empresa con mis respuestas a estas preguntas?

¿Volveríais a considerar mi incorporación a la empresa en el futuro?

Si el entrevistador tiene una mínima intención de darte feedback sobre tu desempeño en lugar de limitarse a recoger la información que quieras darle, no va a ser necesario que le hagas estas preguntas: él mismo se encargará de proporcionarte de manera espontánea esta información

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No obstante, si hay alguna cuestión sobre tu trayectoria en la empresa que no quieras dejar de conocer, valora la posibilidad de preguntar al respecto de manera proactiva en caso de que tu entrevistador no te facilite esa información. Si no lo haces, lo más probable es que no tengas oportunidad en el futuro de conocer la respuesta. 

Las entrevistas son exámenes y no siempre somos capaces de verlos como oportunidades para nuestro lucimiento en lugar de como una amenaza. 

Si este es tu caso no hay que alarmarse, ya que todos estamos en proceso de convertirnos en mejores trabajadores. No obstante, sí que hay que ocuparse de ello, entrenando habilidades comunicativas y, sobre todo, explorando aquellas áreas de nuestro mundo interno que puedan estar bloqueando nuestro rendimiento y la manera que tenemos de comunicarlo a nuestros supervisores. 

Para ello lo mejor es que te pongas en manos de profesionales. Los psicólogos estamos más que acostumbrados a trabajar con estos temas. También puedes proponer a tu entrevistador, tanto si te pregunta qué mejorarías de la empresa como si no te lo pregunta, que incluya la ayuda psicológica para el equipo y el asesoramiento a los responsables de recursos humanos como herramienta para mejorar el bienestar y el rendimiento de todos. 

Ifeel cuenta con un programa de bienestar emocional para empresas precisamente dedicado a esto. Utilizadlo hoy mismo, puede suponer un gran cambio.

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