Convivencia: mucho más que compartir un espacio

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[:es]Ya sea con la familia, compañeros de piso o un compañero romántico, la convivencia con una persona o un grupo de personas puede ser una experiencia enriquecedora que implica apoyo, amor, y diversión.  Sin embargo, aunque la situación parezca ideal al principio, los desafíos son inevitables.  En un espacio habitable compartido, lo más probable es que te cruces con comportamientos, horarios, y niveles de comodidad que no son como los tuyos.  En este caso, ¿cómo elegir con qué diferencias vivir y cuáles combatir? Y si eliges ser confrontativo, ¿cómo hacerlo de una manera que mantenga el respeto y la comprensión para ambas partes?

Cómo convivir de manera respetuosa

Sé curioso, no juzges. Los comportamientos relacionados con la comodidad y el estilo de vida son el resultado de diferentes formas de crianza y tipos de personalidad. Si mantienes una mente abierta y muestras curiosidad en lugar de estar juzgando constantemente, entonces la conversación tendrá un mejor resultado. Hacer preguntas en lugar de asumir respuestas demuestra que quieres hacer el esfuerzo por entender la forma de vivir de otra persona. ¿Por qué eliges dormir con el ventilador prendido toda la noche? ¿Por qué sólo dejas tus platos en el fregadero en lugar de ponerlos directamente en el lavavajillas? ¿Por qué sólo te duchas muy temprano en la mañana? El simple ejercicio de hacer preguntas y escuchar respuestas te permitirá a ti y a la persona con quién estés viviendo de tener una conversación más madura y respetuosa que dará lugar a un compromiso en lugar de conducir a un callejón sin salida.

Evita verter tu mal humor o actitud negativa sobre la persona con la que vives.  Del dicho al hecho hay mucho trecho, pero la autoconciencia es imprescindible en cualquier relación sana. La casa es un lugar para relajarse después de un largo día, pero si has tenido un día particularmente malo, ten en cuenta que podrías sentirte más irritable o frustrado. Si sacamos nuestras frustraciones con las personas con las que vivimos, simplemente creamos más problemas para nosotros en un ambiente que se supone debe ser relajante y cómodo. Sin embargo, si un argumento relacionado con estos sentimientos ocurre con alguien en la casa, es importante saber reconocer que ambos necesitarán algo de tiempo para calmarse antes de unirse y trabajar en lo que pasó.

A continuación te damos algunos ejemplos claros de problemas y soluciones que provienen de diferentes formas de convivencia.

Problemas comunes de la convivencia con los nuevos compañeros de cuarto

Vivir con un compañero, ya sea un amigo o un desconocido, es una buena forma de explorar tus límites en cuanto a comodidad y estilos de vida. Es posible que descubras nuevos estilos de música, nuevas formas de vestir, o recetas secretas. Sin embargo, con un compañero que no es parte de la familia ni es un compañero romántico, es posible que ambos no se sientan obligados a hacer ese esfuerzo extra de comprensión. Por otro lado, si tu compañero de cuarto es solamente un conocido, es posible que ambos no deseéis disgustar al otro…esto podría dar lugar a un ambiente un poco tenso. Para mantener un ambiente feliz y sano en casa donde ambos os sintáis cómodos, es importante que ambos expreséis sentimientos honestos el uno al otro. No tengáis miedo de compartir vuestras cualidades y debilidades personales entre vosotros. Además, si te encuentras en desacuerdo con varios aspectos del estilo de vida de tu compañero de cuarto, piensa en maneras en las que podáis comprometeros y trabajar vuestras diferencias en equipo para mejorar la convivencia.

Problemas comunes en la convivencia con la familia

En una familia, podemos amarnos el uno al otro con un respeto positivo incondicional y una aceptación total, pero también podemos frustrarnos mutuamente. De todos los tipos de compañeros de cuarto, los miembros de nuestra familia suelen ser las personas con las que más frustrante resulta vivir, ya que las emociones se expresan de manera franca y sin filtro. Es decir, nos es mucho más fácil dar rienda suelta a nuestra frustración con nuestra familia que con cualquier otra persona. Soltar sentimientos es una forma importante de gestionarlos, sin embargo, utilizamos constantemente a nuestras familias como válvula de escape, arriesgándonos así a dañar la relación de convivencia. Si encuentras que estos comportamientos de “liberación” son un patrón en tu hogar, tal vez trabajar con un psicólogo podría ser una manera eficaz de cambiar esta dinámica.

Problemas comunes con los compañeros románticos

Querer compartir un espacio de vida con tu pareja es un paso importante e íntimo en cualquier relación romántica porque significa que ambos estáis dispuestos a explorar un lado diferente de cada uno en un nuevo ambiente. Pero es importante recordar que si este paso es emocionante, no va a ser fácil. Vivir con un compañero romántico conlleva la lucha de veros en un estado mucho más vulnerable.  Al principio, por ejemplo, el temor a decepcionar a la otra persona puede causar ansiedad, o el hecho de ser demasiado consciente de sí mismo (pensando constantemente si tal o tal cosa está bien hecha) puede generar un estrés poco sano. Además, podríais descubrir rasgos de personalidad chocantes el uno en el otro que no eran tan obvios antes.  Este descubrimiento puede ser frustrante, pero también es imperativo para el desarrollo de vuestra relación. Tú y tu pareja podéis superar estas diferencias hablando y escuchándose el uno al otro, y en última instancia, vuestra relación se fortalecerá gracias a esto.

Aprende de estas situaciones. Toma estos desafíos como una oportunidad para aprender sobre los demás y sobre ti mismo. Vivimos en un mundo social, y cuanta más experiencia tenemos compartiendo un espacio con otras personas, mejor equipados estaremos para manejar otras interacciones sociales en el mundo.[:en]Whether it be with family, roommates, or a romantic partner, sharing a living space with a person or a group of people can be a cherishable experience that includes support, love, and fun.  However, no matter how ideal your living situation seems at first, challenges are inevitable.  In a shared living space, you’ll most likely come across behaviors, schedules, and comfort levels that are unlike your own.  In this case, how do you choose which differences to live with and which to confront? And if you choose to be confrontational, how do you do so in a way that maintains respect and understanding on both ends?

Be curious, not judgemental. Certain behaviors relating to comfort and living are a result of upbringing styles and personality types.  If you maintain an open mind and show curiosity instead of judgement, then your conversation will have a better outcome.  Asking questions instead of assuming answers shows that you want to understand why the person you live with does what they do. Why do you choose to sleep with a fan on all night? Why do you only leave your plates in the sink instead of put them directly in the dishwasher? Why do you only take showers really early in the morning? The structure of asking questions and listening to answers will allow you and who you are living with to have a more mature and respectful conversation that will hopefully result in a compromise instead of a dead end.  

Avoid taking out your bad mood or negative attitude on who you live with. This is always easier said than done, but self-awareness is imperative in any healthy relationship with someone you live with. Home is a place to decompress after a long day, but if you have a particularly bad day, be aware that you could be feeling more irritable or frustrated. If we take out our personal frustrations onto those whom we live with, we just create more problems for ourselves in an environment that is supposed to be relaxing and comfortable. However, if an argument related to these feelings occurs with someone who you live with, acknowledge that you will both need some time for yourselves to rejuvenate before coming together and working through what happened.   

Below are some distinct examples of struggles and solutions that come from different living partners.  

Common struggles with new roommates

Living with a roommate, whether it’s a friend or someone who you don’t initially know, is a great way to explore comfortable boundaries and lifestyles. You may discover new styles of music, new styles of clothing, or secret recipes.  However, with a roommate who is neither part of your family nor a romantic partner, it’s possible that both of you may feel not as obliged to work through challenges together. Or, on the contrary, if your roommate is only an acquaintance, you may both not want to upset the other which could result in a reserved living environment.  To maintain a happy and healthy residence where both roommates feel comfortable, it’s important that you both express your honest feelings to each other.  Don’t be afraid to share your personal strengths and weaknesses with one another. Furthermore, if you find yourself disagreeing with several aspects of your roommate’s lifestyle, think about ways that you can compromise and work through them as a team.  

Common struggles with family

In a family, we can love each other with unconditional positive regard and total acceptance, but we can also frustrate each other to wits end.  Of all of the types of living partners, family members are sometimes the most frustrating to live with because you experience each other’s emotions and experiences in a raw and unfiltered way. In short, it’s easy to release our frustration onto our families. Releasing honest feelings is an important part of dealing with them, however, if we constantly use our families as our outlet, then we may risk damaging our relationship and thus our living style. If you find that these “releasing” behaviors are a pattern in your household, perhaps working with a psychologist would be a way to change that dynamic.  

Common struggles with romantic partners

Wanting to share a living space with someone you love is an important, intimate step to any romantic relationship because it means that you are both willing to explore a whole other side of each other in a new environment.  It is important to remember, however, that while this step is exciting, it isn’t going to be easy.  Living with a romantic partner comes with the struggle of seeing each other in a much more vulnerable state. For example, at first there may be stress that comes from constant self-awareness or anxiety towards the fear of disappointing the other partner.

Furthermore, you may discover clashing personality traits in one another that weren’t as obvious before. This discovery may be frustrating, but it is also imperative to the development of your relationship.  You and your partner can overcome these differences by talking and listening to one another, and ultimately, your relationship will strengthen from that.  

Learn from these struggles.  Think of these challenges you experience as an opportunity to learn about others and yourself.  We live in a social world, and the more experience we have with compromising with people in a living space, the better equipped we are to handle other social interactions in the world.  [:]

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