Sexo: las 7 dudas que debes resolver

Por Rafael San Román Rodríguez
Publicado 01 de agosto de 2018

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El sexo es divertido, es saludable y, en consecuencia, también es importante. Tanto, que el respeto al propio cuerpo, al de los demás y la búsqueda del propio placer desde un marco ético está reconocido como parte de los derechos fundamentales de cualquier ser humano.

El sexo también es algo muy complejo, no es solo un mero repertorio más o menos amplio de conductas. Además, está intensamente influido por el contexto histórico y cultural. Eso, a veces, lleva a algunas personas a plantearse serias dudas sobre si lo que hacen o no con algún aspecto de su actividad sexual es correcto o sobre cuál es la mejor manera de llevar a cabo algún tipo de deseo sexual que hace tiempo que les ronda la cabeza.

 

A continuación te planteamos siete situaciones que, te parezca raro o no, muchas personas viven como un pequeño o gran conflicto en relación con el sexo y sobre las que buscan asesoramiento del tipo que sea, a menudo en las consultas de sus terapeutas.

Léelas con atención, por si acaso te identificas con alguna de ellas. Siéntete libre para, si nuestras explicaciones no acaban de resolverte la duda, profundizar en el tema a través de un proceso terapéutico que -¡prometido!- va a repercutir muy positivamente en tu vida.

 

Tengo mucha actividad sexual, ¿tendré una adicción?

 

Lo primero, párate a pensar: ¿cuánto es para ti “mucha actividad sexual”?, ¿por qué te está pareciendo demasiada? Es decir, ¿realmente es tanta como para plantearte si tienes una adicción?, ¿dónde aprendiste tú que tener mucho sexo equivale a tener un problema? No te hagas ideas raras y presta atención.

 

Una adicción no es (solo) un consumo elevado de algo o la ejecución muy frecuente de una conducta concreta. Piensa, por ejemplo, que si solo nos fijáramos en el criterio numérico no podríamos establecer a partir de qué cantidad de actividad sexual puede establecerse que una persona tiene una adicción al sexo porque lo que para unas personas es mucho para otras es poco o, simplemente, “lo normal”.

 

Para determinar si tienes una “adicción al sexo” hay que fijarse en otras cosas más sutiles: no es si tienes mucho sexo o no, porque eso es muy relativo, sino si dependes de tener sexo para encontrarte bien, es decir, si sientes el impulso irrefrenable de tener sexo y no puedes resistirte a buscarlo y conseguirlo, orientando tu energía a ello y dejando de lado cualquier otra cosa, cualquier otra responsabilidad, con tal de satisfacer ese impulso que te quema por dentro.

 

Si esto último es lo que te sucede, probablemente habrás notado que el sexo ha dejado de ser divertido y se ha convertido en un problema en sí mismo porque te está generando problemas en otra áreas. También te habrás dado cuenta de que el sexo es algo sobre lo que no tienes control y ante lo que acabas sacrificando todo lo demás. Eso, necesariamente, tiene consecuencias negativas, nunca positivas.

Si este no es tu caso sino que, simplemente, tienes “mucho sexo”, solo nos queda darte nuestra más sincera enhorabuena y, siempre que esa actividad ocurra de manera consensuada con las demás personas implicadas, desearte que lo disfrutéis todo lo que podáis.

 

Ya no siento atracción hacia mi pareja, ¿eso quiere decir que ya no le quiero?

 

Calma. No confundamos amor con atracción sexual. El amor es un conjunto de emociones y sentimientos que sentimos hacia la otra persona, que se van formando con el tiempo, a través de la experiencia compartida y fruto también del compromiso como pareja que se establece entre sus miembros.

 

La atracción sexual, en cambio, es una respuesta mucho más primaria hacia un estímulo -tu pareja- que, en virtud de las leyes del aprendizaje, tiende a disminuir con el tiempo y la exposición repetida al mismo estímulo. Es decir, que lo que el primer día te encanta, cien veces después, mil veces después, ya no te gusta de manera tan intensa, no despierta en ti la misma respuesta (aunque es perfectamente factible que te siga gustando y satisfaciendo, pero ya de otra manera). Si esto te sucede, no significa en sí mismo que el amor haya desaparecido. Es, simplemente, que tu organismo funciona con normalidad.

 

Así que no, que tu pareja “te ponga menos” no quiere decir que ya no le quieras, sino algo mucho más técnico: tu organismo se ha habituado al potencial de atractivo sexual de tu pareja. Para recuperar tu respuesta, es decir, para que que tu pareja te vuelva atraer, podría ser de ayuda hacer una pausa en la presentación del estímulo (en el caso de que viváis juntos esto es un poco difícil) o bien cambiar ciertas características del estímulo para que ya no sea el mismo y, con la novedad, tu respuesta reaparezca en cierta medida. Pero eso ya es materia para otro artículo.

 

A veces fantaseo con personas de mi mismo sexo, ¿soy homosexual?

 

Puede que sí, puede que no, puede que tengamos que hablarlo detenidamente. Por decirlo resumidamente, homosexual es una persona que se siente atraída única o principalmente hacia personas de su mismo sexo, pero que tú de vez en cuando tengas una fantasía sexual con alguien de tu mismo sexo no te convierte categóricamente en homosexual.

 

Es probable que sientas curiosidad por tener relaciones sexuales de algún tipo con personas del mismo sexo y que, a la vez, sientas que no disminuye en absoluto tu atracción sexual hacia personas del sexo contrario (lo cual descarta claramente que seas homosexual). Es probable, incluso, que esa fantasía ya se haya materializado alguna vez de alguna manera. También es probable que tu pareja estuviera presente en ese momento o que no te importe que lo esté si se da la situación.

En cualquier caso, si repentina o no tan repentinamente te está asaltando la duda sobre lo que eres, seguro que este sencillo esquema te servirá para guiarte:

 

-Homosexual es una persona que siente atracción física y afectiva hacia personas de su mismo sexo.

-Bisexual es una persona que siente atracción física y afectiva hacia personas de ambos sexos, pero no necesariamente en la misma proporción.

-Hay personas que no encajan en ninguna de las dos categorías anteriores. Muchas se consideran a sí mismas como “Heterosexuales curiosos/as”, es decir, personas que se abren a experimentar en su mente o en su conducta con ciertas prácticas compartidas con personas de su mismo sexo, bien como actividad sexual principal en alguna ocasión o como complemento, pero cuya orientación sexoafectiva es preferentemente heterosexual.

-Finalmente, hay personas que están en proceso de descubrir su verdadera orientación sexual y en ese proceso juegan, fantasean y se llevan sorpresas de todo tipo sobre el mundo de la diversidad sexual.

 

¿Cuánta actividad sexual es la normal en una pareja?

 

Ninguna en concreto. Normal es lo que sea normal para vosotros. Como ya hemos dicho, es difícil -por no decir imposible- determinar qué es mucho o poco en el sexo, aunque sí podemos hablar sobre lo adecuado e inadecuado de una conducta en función de las consecuencias que esa conducta tiene en quien la ejerce y en el resto de personas implicadas.

 

Dicho de otra manera: en el sexo está bien lo que esté bien para ti y las personas que te acompañen y es normal lo que para ti y las otras personas implicadas sea normal. Son los miembros de una pareja quienes tienen la responsabilidad de tener la mejor vida sexual posible y quienes negocian y renegocian los términos en los que esa actividad tiene lugar.

Procura no comparar lo que hacéis tú y tu pareja con lo que hacen otras parejas, ya que las comparaciones tienden a ser odiosas. Lo que sí podéis hacer es comparar vuestra actividad sexual actual con la que habéis tenido en otros momentos de la relación y compartir con total confianza aquellas cosas que os faltan/sobran si es que en la actualidad vuestra actividad sexual no os parece normal. Una conversación a tiempo puede aportar una gran dosis de normalidad a vuestra vida sexual.

 

Mi pareja se masturba, ¿quiere eso decir que no le satisface nuestra actividad sexual?

 

En absoluto. La masturbación es una conducta sexual normal, sana y beneficiosa. El hecho de que normalmente la asociemos a un contexto individual, en el que nadie más está presente, puede llevarnos a conclusiones erróneas sobre ella y que se resumirían en la creencia de que la masturbación es propia únicamente de personas que no tienen pareja porque es un sustituto de cualquier otra conducta sexual que se comparta de manera continuada con otra persona.

Por eso, es importante que entiendas la masturbación como una práctica más, un complemento a todo el repertorio de conductas sexuales posibles, no como algo que está ahí solo en caso de soltería. No pienses que porque tú no sientes la necesidad de masturbarte a tu pareja le tiene que pasar lo mismo, y tampoco des por hecho que tu pareja se masturba porque no tiene suficiente contigo. En lugar de llegar conclusiones prematuras y catastrofistas sobre los motivos de tu pareja para masturbarse (obviando que pueden incluir un simple “porque le apetece, y punto”) o de juzgar a tu pareja, puedes hablarlo abiertamente con él o ella, desde la curiosidad, el interés y el respeto, nunca como una intromisión en su intimidad o un reproche.

 

Finalmente, piensa que si tienes un problema con el hecho de que tu pareja se masturbe puede que se deba a que tú tienes un problema con el hecho de masturbarte tú, es decir, con la masturbación en general. Sería muy conveniente que, en ese caso, te abras a la posibilidad de explorar más en profundidad qué ocurre.

 

Quiero a mi pareja pero a veces me atraen sexualmente otras personas, ¿eso es un tipo de infidelidad?

 

No, quiere decir que tienes ojos en la cara, nada más. Uno de los mitos del amor romántico se basa en que nuestra pareja, perfecta, lo puede todo, nos compensa de cualquier sinsabor de la vida y nos colma en todos los sentidos, también en el sexual. A no ser que tu pareja venga del planeta de los seres sobrenaturales que todo lo pueden lo normal es que, si tienes ojos para ver, oídos para oír y piel para sentir te cruces de vez en cuando con personas que te gustan. Eso quiere decir que tu organismo funciona correctamente y que tu conexión con las pulsiones vitales y el mundo que te rodea es buena. El problema viene cuando te gusta cualquier persona menos tu pareja, o cuando tu pareja ya no te atrae en ningún sentido, ni sexual ni de otro tipo. Pero si tú estás bien con tu pareja no pasa nada porque te fijes o deleites con otras. No obramos mal con nuestros pensamientos, obramos mal con nuestras conductas. Relájate, disfruta de la vista y respeta los pactos a los que hayas llegado con tu pareja.

 

 

Mi pareja y yo estamos pensando en abrir nuestra relación, ¿cómo debemos hacerlo?

 

Pasar de una relación cerrada a una relación abierta requiere una renegociación explícita de vuestro pacto como pareja. Aunque parezca muy evidente, lo primero que debéis hacer es acordar qué entendéis por “apertura”.

La mayoría de las parejas entienden que la apertura es consentir tener relaciones sexuales con otras personas, ni más ni menos. Es decir, que abrís la pareja para el sexo pero que seguís siendo vosotros dos (o los que seáis) para el resto de aspectos de la relación. No obstante, sentíos libres para explorar conjuntamente qué significa para vosotros el concepto de pareja abierta.

Lo importante es que tengáis claro por qué queréis dar ese paso y que tiréis de asertividad a la hora de poner vuestros límites. Debéis acordar qué está permitido hacer y qué no, además del dónde, el cómo y el cuándo. No olvidéis dejar claro qué información compartiréis y qué os reservaréis. Decidid si la apertura de vuestra relación en cuanto al sexo significa que siempre participaréis juntos o que tendréis (también) actividad cada uno por vuestra cuenta.

 


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