Por qué acudir a terapia en la pandemia

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Como toda crisis, la emergencia sanitaria por Covid-19 resulta muy estresante porque incluye multitud de pequeños y grandes estresores. Sumados y presentes de forma continuada, generan un gran desgaste en el organismo.

Además, esta situación ha ocasionado pérdidas importantes a muchas personas, por ejemplo en cuanto a la salud, el trabajo, la pérdida de seres queridos, etc., lo cual, además de estresante, en algunos casos también es bastante traumático.

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En general, esta situación está caracterizada por un componente muy alto de incertidumbre, que nunca beneficia a la salud mental: no saber siempre es incómodo, contribuye más al malestar subjetivo que al bienestar. En el caso de la pandemia, no sabemos dónde está la amenaza, si nos afectará o cómo lo hará, si somos un peligro para otras personas o a qué atenernos en muchos aspectos. En algunas ocasiones esta incertidumbre dificulta mucho la manera de organizar nuestra vida cotidiana, nuestro ocio y nuestras interacciones sociales, que son aspectos enormemente importantes para nuestro bienestar diario.

¿Quién puede padecer ansiedad por la pandemia?

Cualquier persona. Cuanta mayor vulnerabilidad previa, mayor afectación una vez que llegan los problemas. Incluso aunque estemos hablando de personas psicológicamente sanas y sin estresores añadidos, si demasiadas cosas fallan a la vez estos individuos también van a ver mermada su salud psicológica, igual que todo el mundo.

La terapia online ofrece enormes ventajas respecto al ahorro de tiempo, las dificultades de movilidad y la ausencia de un psicólogo accesible geográficamente

Imaginemos alguien en cuya vida aparentemente todo funciona. Si, en un corto espacio de tiempo, esta persona enferma gravemente y además pierde a alguien significativo y, por último, se queda sin trabajo, es obvio que va a sufrir un desgaste importante. Afortunadamente, si cuenta con los suficientes factores protectores (tanto psicológicos como sociales) el desgaste será menor.

Los beneficios de la terapia online

Hay personas que prefieren la presencia física frente a su terapeuta, pero las circunstancias no siempre lo permiten, porque hay un confinamiento, porque el psicólogo más cercano vive lejos, porque el paciente tiene dificultades de horario o de movilidad o porque no desea ser visto yendo a una terapia en persona, por ejemplo.

Por tanto, la posibilidad de realizar la terapia de manera online permite en muchas ocasiones salvar los obstáculos que impiden la terapia presencial. Lo único que hace falta es una buena conexión a internet y contar, al menos durante el rato que duran las sesiones, con la privacidad suficiente.

Por otro lado, una terapia que tiene lugar a través de un chat escrito permite poder regresar siempre que se quiera al contenido de las sesiones, porque ya ha quedado recogido. Además, la escritura siempre potencia la verbalización y la toma de conciencia a un nivel más profundo sin perjudicar a la privacidad.

Ya sea a través de chat o de sesiones de videoconferencia, la terapia online tiene la gran ventaja de que permite ahorrar tiempo, dado que el paciente no tiene que desplazarse hasta una consulta ni regresar luego a su casa. Por el contrario, puede comunicarse con su psicólogo desde el lugar que mejor le convenga y pasar de manera más flexible a su siguiente ocupación.

Terapia, salud mental y Covid-19

Una terapia es un espacio de seguridad en el que la persona puede explorar con total confianza su miedo, sus pérdidas, su malestar emocional y físico y salir de su aislamiento, además de aprender habilidades que le permitan sobrellevar mejor su situación y tomar decisiones que no acaba de desbloquear.

Como ya sucedía antes de la pandemia, toda terapia es una oportunidad para explorar aquellos aspectos de nuestra vida que no están bien, que nos generan problemas y que están en la base de nuestra insatisfacción vital. Se trata de poder mejorarlos o, al menos, conocerlos mejor.

En un momento en que las relaciones interpersonales se ven tan perjudicadas por las restricciones de movilidad, la terapia proporciona un espacio de conexión humana, en profundidad y desde la cercanía. Esto es posible incluso aunque no haya estrictamente un contacto físico o sin que paciente y terapeuta tengan que estar en la misma sala.

¿Qué factores influyen en el desarrollo de una terapia?

Depende mucho de cuatro aspectos: las características del paciente, su motivo de consulta, las características del psicólogo que le atienda y el modelo teórico desde el cual trabaje ese profesional.

Es en la combinación de estos cuatro factores donde se construye la relación terapéutica. Esa relación es el marco humano en el que sucede lo que llamamos “terapia” y lo que hará que varíen las técnicas empleadas, los descubrimientos que el paciente pueda hacer sobre sí mismo, desde qué posición se relacionen paciente y terapeuta, los “ejercicios” y prácticas que sean sugeridos por el profesional, etc. Cuando se inicia un proceso psicoterapéutico no hay recetas predeterminadas, una terapia es algo que ambas personas van forjando en equipo paso a paso.

Hacer terapia en medio de la emergencia sanitaria

El prestigio de la psicoterapia como profesión, en el sentido del reconocimiento que se da a la necesidad o conveniencia de acudir a terapia, es algo que ha ido creciendo durante los últimos años de manera muy lenta pero continuada.

Las grandes crisis sociales son momentos en los que mucha gente experimenta un vuelco en sus valores, jerarquía de prioridades y principios por los que rige su vida. Esto hace que muchas de esas personas vuelvan la mirada hacia aspectos relacionados con el bienestar (por ejemplo, el bienestar psicológico) precisamente porque es ese bienestar el que se ha visto seriamente perjudicado o bien está bajo algún tipo de amenaza.

Desde que empezó la pandemia se ha hablado, entre otras muchas cosas, de las consecuencias psicológicas agudas y a largo plazo de la emergencia sanitaria y del importante papel de los psicólogos. Esto incluye la atención a la población general y a aquellos profesionales más expuestos a los daños de esa emergencia. Dentro de lo malo, esto es un logro de la profesión de psicólogo y es un buen síntoma de la sociedad en la que sucede.

Es bueno que se conozca que, sin milagros ni soluciones simples o fáciles, se puede hacer un trabajo a nivel psicoterapéutico con el malestar psicológico natural y el sobrevenido que sufrimos los seres humanos. Es decir, no tenemos que resignarnos a encontrarnos mal.

En definitiva, es muy positivo que, siempre que sea posible, se reserve un espacio para eso. Ahora estamos en un “buen” momento para que tome forma esta realidad, pero luego habrá que ver el calado que puede tener a más largo plazo.

¿Cuándo hay que acudir a terapia?

Como en la vida en general al margen de la emergencia sanitaria, ante la duda nunca está de más consultar con un profesional sobre la relevancia de lo que uno está experimentando. Lo que no está en duda es que si lo que experimento me produce problemas de algún tipo entonces sí tengo que tomar medidas y acudir a un especialista.

Es decir, a un nivel muy básico debo examinar si lo que me ocurre es un problema por su intensidad, por su frecuencia o por su duración. Si no duermo bien un día o dos eso es normal, pero si llevo dos o tres semanas sin poder dormir o con pesadillas y eso me impide funcionar con suficiente normalidad en mi vida diaria entonces es que algo está ocurriendo.

Lo que ocurre durante una terapia depende del paciente, del terapeuta y de la relación que sean capaces de establecer entre los dos

Por eso también es importante fijarse en la capacidad para poder desempeñar las obligaciones y responsabilidades de la vida diaria, la calidad de las relaciones interpersonales, el estado de ánimo, la activación de nuestro cuerpo (por ejemplo si estamos demasiado activados o, por el contrario, estamos literalmente por los suelos), entre otras cosas.

Uno tiene un problema (por ejemplo, un problema psicológico o de salud mental) cuando lo que le ocurre le genera problemas. Para cuando eso se descubre, si aún no se ha acudido a un psicólogo, es el momento de dejar de esperar. Lo más probable es que no pierdas nada demasiado importante por intentarlo y que, por el contrario, ganes algo de mucho valor. Cuando veas que es el momento, adelante: los psicólogos estamos aquí para ayudarte.

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