Estrés y fertilidad, ¿cómo se influyen?

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El diagnóstico de infertilidad y su tratamiento parecen ir de la mano con el estrés. Así lo refieren la mayor parte de las parejas, especialmente las mujeres, que acuden a una clínica de fertilidad desde el principio hasta el final de los tratamientos.

 

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Tratamiento de fertilidad y estrés

En un estudio realizado por las profesoras de la UNED, Carmen Moreno y María Dolores Martín llamado La ansiedad en parejas fértiles e infértiles, las autoras concluyeron que el tratamiento más estresante para las parejas es la fecundación in vitro. Esto tiene sentido, ya que la fecundación in vitro es una técnica más compleja en comparación con la inseminación artificial. Además encontraron que, a lo largo del tratamiento, tanto en hombres como en mujeres el nivel de estrés alcanza su máximo en tres momentos clave: el día de la punción, durante la semana de espera y el día en que se conocen los resultados del tratamiento.

 

¿Estrés o ansiedad?

El estrés es una respuesta natural y adaptativa del organismo que nos prepara para la acción ante una situación considerada peligrosa de forma objetiva. Se nos acelera el corazón, la respiración es más rápida y experimentamos tensión muscular. A nivel físico nos estamos preparando para el ataque o la huida.

El nivel de estrés que percibimos depende de la valoración que hacemos del suceso, es decir, de la peligrosidad que representa para nosotros. Además depende de si creemos que poseemos estrategias de afrontamiento suficientes o si estimamos que el suceso sobrepasa nuestra capacidad de afrontamiento. En consecuencia, si poseemos buenas estrategias de afrontamiento conseguiremos regular el estrés. De lo contrario, el estrés podría durar demasiado y experimentar ansiedad.

 

La ansiedad no adaptativa es aquella que experimentamos ante situaciones que objetivamente no son peligrosas. Si este tipo de ansiedad se alarga en el tiempo, puede derivar en un trastorno de ansiedad.

 

Estilos de afrontamiento del estrés

A continuación vamos a ver los dos tipos de afrontamiento que proponen Richard Lazarus y Judah Folkman. También examinaremos un ejemplo aplicado al tema que nos ocupa: estrés y fertilidad.

 

  • Afrontamiento centrado en el problema. Se trata de estrategias basadas en el análisis del problema, búsqueda de alternativas, elección de la mejor alternativa mediante un proceso de evaluación coste-beneficio y puesta en práctica de la solución elegida. Este tipo de afrontamiento se pone en marcha ante problemas cuya solución se encuentra parcial o totalmente bajo nuestro control. Un ejemplo apropiado para este tipo de afrontamiento sería el estrés del diagnóstico de fertilidad: ¿ahora qué hago para ser madre/padre? Esta situación generadora de estrés puede afrontarse buscando información sobre las clínicas disponibles, la técnica apropiada para nuestro caso, los pasos a seguir… y poner en práctica la solución elegida.

 

  • Afrontamiento centrado en la emoción. La función de estas estrategias es regular el malestar emocional ocasionado por el acontecimiento estresante, por ejemplo, el tratamiento de fertilidad. En general, están basadas en evitar la situación estresante, reevaluar lo sucedido, atender selectivamente a los aspectos positivos… Estas estrategias se utilizan cuando al evaluar la situación, consideramos que no podemos hacer nada para cambiar la situación, es decir, no está bajo nuestro control. Por ejemplo, durante la semana de espera de resultados del tratamiento de fertilidad puede que experimentemos estrés al pensar si habremos conseguido el embarazo. Como se trata de una situación que no está bajo nuestro control, ya que llegados a ese punto hemos hecho todo lo posible para conseguir el embarazo, debemos centrar nuestros esfuerzos en afrontar la situación con estrategias basadas en la emoción. Por ejemplo practicar alguna técnica de relajación o hablar con nuestra pareja sobre lo que nos preocupa.

 

Estrés y embarazo

Una de las preguntas que más suelen preocupar a las parejas en tratamientos de fertilidad es si el nivel de estrés que experimentan puede afectar a su capacidad reproductiva. Cabe decir que, a lo largo de los años, múltiples investigaciones han buscado responder esta pregunta sin mucho éxito, ya que como vamos a ver, hay resultados en ambas direcciones:

 

  • Según un reciente estudio llamado Relationship between hair and salivary Cortisol and pregnancy in women undergoing IVF realizado por Adam J. Massey y su equipo, parece que el nivel de estrés medido en mujeres previo a un tratamiento fecundación in vitro afecta a las tasas de embarazo a través de un aumento del nivel de cortisol. El cortisol es un glucocorticoide producido por la glándula suprarrenal cuyas funciones principales son metabolizar, incrementar el nivel de glucosa en sangre y suprimir la acción del sistema inmune.

 

La importancia del apoyo

 

En resumen, parece difícil conocer si el estrés podría afectar a la probabilidad de embarazo. Lo que sí parece estar claro es que el estrés afecta a la calidad de vida que perciben las parejas durante los tratamientos de fertilidad y por tanto es importante aprender a gestionar el estrés. Para ello, existe el apoyo psicológico en tratamientos de fertilidad e intervenciones psicológicas específicas en estos casos con resultados positivos, como la terapia cognitivo-conductual.

 

Además, cuando sentimos estrés, sentirnos culpables y luchar contra esa sensación no nos ayudará a sentirnos mejor. Es aconsejable no obsesionarse con la idea de estar tranquilos y relajados todo el tiempo. Sentir cierto estrés durante el proceso es normal y cada pareja lo vive de forma diferente.

 

Si sientes estrés ante la idea de un tratamiento de fertilidad, no dudes en pedir ayuda para conseguir el embarazo en las mejores condiciones emocionales. En ifeel contamos con psicólogos especialistas que pueden acompañarte durante el proceso.

 

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