¿Conoces las ventajas de la terapia online?

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Iniciar un proceso terapéutico -lo que comúnmente conocemos como “ir al psicólogo”- es una decisión muy importante. Algunas personas dan ese paso de manera fácil, fluida, sin darle demasiadas vueltas. Otras necesitan pensarlo más, a veces durante años, antes de vencer sus propios obstáculos y decidirse a llamar a la puerta de su terapeuta. 

Existen tantos motivos que una persona puede considerar como obstáculos a la hora de iniciar su terapia como personas. Es lo que, en términos psicológicos, suele denominarse “resistencias”. Muchas veces no hay que buscar explicaciones muy enrevesadas para esas resistencias: una persona puede estar perfectamente dispuesta para iniciar una terapia pero no disponer de dinero suficiente como para costearla, o bien puede tener dinero suficiente pero no el tiempo, o no conoce a ningún terapeuta cercano a su domicilio o bien este no es el adecuado para la situación que quiere abordar. 

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Dejando a un lado estas cuestiones de tipo “logístico”, encontramos otro importante campo de resistencias que podríamos considerar más simbólicas, conceptuales o, por no complicarnos, puramente psicológicas. Sí quiero ir al psicólogo porque sé que necesito ayuda pero ya fui una vez y no funcionó o no me sentí bien, así que me da miedo volver a tener esa sensación. Sí quiero ir al psicólogo pero me da miedo prestar atención a ciertas partes de mí, no quiero entrar profundamente en mi malestar. Sí necesito encontrarme mejor pero no confío en que ningún profesional pueda ayudarme con ello

La terapia online puede ser una solución para aquellas personas que tienen poco tiempo o viven lejos de un psicólogo especialista en su caso

A veces -muchas más de las que parece- suele darse una combinación de ambos tipos: nos ponemos excusas logísticas (no tengo tiempo, no tengo dinero, no conozco a ningún psicólogo de confianza) para no admitir que la resistencia más importante es de otro tipo (la idea de ponerme manos a la obra con mis problemas, conflictos, dolor, etc. me supera pero me pongo como excusa que ya lo haré, que cuando tenga dinero, que cuando tenga tiempo, que cuando esté peor y no tenga más remedio…). 

En este contexto, perfectamente legítimo y habitual, es donde la terapia online resulta de gran ayuda para neutralizar muchas de las resistencias que una persona puede encontrar a la hora de dar el paso e iniciar una terapia. Llevar a cabo una psicoterapia a través de una app es una actividad cada vez más presente en nuestra sociedad, donde muchas personas dan cada vez más importancia a su salud psicológica, muchas personas encuentran resistencias para acudir al psicólogo a través de los canales tradicionales y muchas personas emplean las nuevas tecnologías para satisfacer un número cada vez mayor de necesidades. Este es el formato de ifeel, una plataforma formada por psicólogos y psicólogas debidamente acreditados, con formación en gran variedad de modelos teóricos y entrenados para atender a sus pacientes a través de las nuevas tecnologías. De hecho, ifeel ha creado la app para terapia online mejor valorada por los usuarios de este sector, lo que la sitúa claramente como un potente ejemplo de la ya conocida como eSalud, resultado de la combinación de internet, nuevas tecnologías de la información y la comunicación y servicios dirigidos a mejorar la salud de las personas y que la Organización Mundial de la Salud considera entre sus prioridades estratégicas. La incorporación de este tipo de recursos al cuidado y promoción de la salud, en este caso psicológica, no es solo una conducta (hacer terapia a través de internet) o un método (utilizar internet como herramienta para hacer terapia) sino también una actitud y es dicha actitud lo que guía el trabajo diario de todo el equipo de ifeel.

La terapia online es tan válida como el escenario convencional, cara a cara, para llevar a cabo un proceso eficaz, cómodo y útil para el paciente. En ifeel todos los usuarios son atendidos por un psicólogo/a que se encarga de conocer sus objetivos, necesidades y expectativas de cara a la terapia. Una vez examinada la demanda de la persona, puede ocurrir que haya que descartarla como potencial usuaria del servicio de terapia si las circunstancias del caso indican que lo apropiado es atenderlo de manera presencial. En el resto de ocasiones, ese primer psicólogo, llamado psicólogo guía, se encarga de seleccionar al terapeuta de la plataforma más adecuado para el caso en cuestión. Se trata de que el paciente sea atendido por un profesional con formación específica y experiencia suficiente en casos como el suyo. Terapeuta y paciente se ponen en contacto dentro de la plataforma creada por ifeel y continúan el proceso de terapia a través de un chat en el que pueden comunicarse de lunes a viernes o bien realizando sesiones semanales por videoconferencia. 

De este modo, la terapia online aparece como la opción óptima para muchas personas tanto si es la primera vez que acuden a terapia como si desean retomar su proceso de “trabajo personal” tiempo después de su anterior experiencia frente a un psicólogo. 

En primer lugar, la terapia online es una alternativa útil para aquellas personas que no pueden afrontar económicamente una terapia cara a cara. Aunque no tiene por qué ser así siempre, el formato online tiende a abaratar los costes que supone la atención presencial, de hecho, puede resultar hasta un 50% más económica que esta. Además, la terapia online rompe las barreras físicas de aquellas personas que no tienen un psicólogo a mano, sin ir más lejos aquellas personas que viven en zonas apartadas de los centros urbanos o que, por ejemplo, viven en el extranjero y necesitan comunicarse en su propio idioma para poder llevar a cabo su terapia. 

Pensemos en personas que residen en pueblos. Quizá sí disponen de un psicólogo/a que pueda atenderles pero hacerlo en un entorno donde todos se conocen, o donde va a encontrarse con su terapeuta en múltiples ocasiones ajenas a la terapia, hace que la persona interesada se inhiba de acudir a esa consulta por vergüenza o por una sensación de falta de privacidad. No se trata tanto de que su terapeuta vaya a difundir su historia, sino de que sus vecinos y familiares pueden saber fácilmente que está acudiendo a terapia. Hay personas para las que es importante un nivel total de privacidad

A veces el problema no es que todo el mundo se entere sino que, directamente, no hay una consulta a donde acudir si no es haciendo pesados desplazamientos que resultan tremendamente disuasorios para quien no está suficientemente motivado para iniciar una terapia. En ocasiones estas personas viven en poblaciones que están muy apartadas, por ejemplo en una zona de montaña, o bien lejos de la ciudad más cercana, donde quizá no hay un psicólogo o lo hay pero no es el más adecuado para su caso. 

Pensemos también, por ejemplo, en jóvenes que están de Erasmus, que es una experiencia bastante intensa y estresante en muchos sentidos y que pone a prueba la salud mental de la persona mucho más de lo que cabría imaginar. Estos jóvenes pueden estar disfrutando de su experiencia en el extranjero pero también pueden verse psicológicamente sobrepasados. Cuando ese es el caso, tienen muy difícil acudir a un terapeuta en su propio idioma y a un precio asequible, a no ser que recurran a una plataforma como ifeel, que evita desplazamientos, tiene un coste asumible para un gran sector de población y evita los problemas que a veces supone cuadrar la cita gracias a su modalidad de terapia a través de chat, en la que no es necesario coincidir a una hora determinada para poder intercambiar mensajes cada día. 

Estas y otras ventajas también son aplicables a todas aquellas personas que, sin ser exactamente estudiantes, tengan una circunstancia geográfica parecida: es decir, personas que ya están viviendo en el extranjero y necesitan ser atendidos por un psicólogo en su mismo idioma y entorno cultural o bien que están a punto de marcharse fuera y aun así no quieren prorrogar por más tiempo el inicio de su proceso terapéutico. Si el problema es que aún no se han marchado pero lo harán próximamente, gracias a plataformas como ifeel eso ya no es un problema. En primer lugar porque no es necesario que inicien ahora una terapia presencial que luego van a interrumpir al marcharse ni es necesario esperar a estar instalados en su nuevo país para iniciar su terapia online: pueden empezar ya y continuarla cómodamente una vez que estén en su nuevo entorno. Gracias a la terapia online las distancias y los horarios dejan de ser un problema. 

Por otro lado, es importante tener en cuenta que en el mundo de la terapia presencial la estructura se suele reducir al binomio paciente-terapeuta, sin nadie más alrededor. En cambio, en ifeel ni uno ni otro están solos de esa manera. Al contrario, detrás de los pacientes y terapeutas de ifeel hay todo un equipo tanto técnico como psicológico para apoyarles no solo en las incidencias técnicas que puedan surgir con la app sino para poder sustituir al terapeuta en poco tiempo y sin dificultad si, por alguna razón, este no puede seguir llevando el caso, o si encuentra alguna dificultad en el proceso que necesite supervisar rápidamente con otros profesionales. 

La terapia a través de chat permite una comunicación diaria con el terapeuta, mientras que las sesiones de videoconferencia aportan las ventajas del cara a cara sin tener que desplazarse

Por otro lado, no hay que perder de vista que una psicoterapia es un encuentro humano profundo y normalmente prolongado en el tiempo. Este encuentro da lugar a lo que se conoce como relación terapéutica, que es el marco humano en el que sucede la terapia, de ahí que se la considere su principal herramienta, o método. Muchas personas temen que esta relación no pueda tener lugar a través de un formato online, ya que consideran que la pantalla de un dispositivo móvil o un ordenador, o la comunicación a través de chat en lugar de cara a cara den lugar a un contacto frío o superficial. No es un pensamiento descabellado, pero la experiencia de cientos de personas que han dado el paso de llevar a cabo una terapia online nos demuestra que si el terapeuta es el adecuado para el caso y la implicación del paciente es suficiente, la relación terapéutica y, por tanto, la ayuda y el cambio pueden darse perfectamente aunque las dos personas no estén físicamente presentes en la misma habitación. 

La presencia física, la voz, el tacto y la inmediatez de la interacción son aspectos que promueven el establecimiento de un vínculo de calidez, seguridad e implicación entre dos personas. Pero no lo son todo. Podemos estar delante de un terapeuta, físicamente, oyendo su voz, viendo sus expresiones, recibiendo sus respuestas de manera inmediata a nuestras palabras… y sentir que estamos ante alguien que no nos comprende, que no nos escucha, que resulta frío o desagradable o que, por alguna razón, no es capaz de proveernos la confianza que necesitamos. 

La actitud, el tono que un terapeuta es capaz de imprimir en la interacción con su paciente, no se manifiesta solo a través de su cara y su voz. A través de un chat en el que terapeuta y paciente se intercambian mensajes escritos cada día, el psicólogo puede resultar perfectamente cálido, firme e implicado, aunque su voz y su imagen no estén presentes. Por otro lado, una sesión cara a cara a través de una videollamada es perfectamente válida para sentir la presencia del terapeuta aunque la distancia sea de kilómetros. 

Una vez hecha esta reflexión, solo queda vencer esas resistencias -que a veces vienen del desconocimiento o el prejuicio- y darse a uno mismo la oportunidad de recibir ayuda a través de un formato que, aunque no sea el más convencional, sí puede ser el más adecuado para las circunstancias actuales de la persona en cuestión. Dar el paso puede ser difícil pero la mayoría de las veces merece la pena: el 95% de nuestros usuarios afirman que su bienestar emocional ha mejorado tras su terapia con ifeel y se muestran muy satisfechos con el hecho de haber tomado la decisión de iniciarla. 

La terapia online en ifeel tiene lugar básicamente por escrito a través de un chat o a través de sesiones por videoconferencia. Además, puede iniciarse en el mismo día en que se solicita la información, sin esperar varios días hasta que el terapeuta tenga un hueco. 

En la modalidad de chat el paciente puede escribir siempre que quiera a su terapeuta, sabiendo que este le responderá al menos una vez al día de lunes a viernes con todas las pautas y comentarios que corresponda transmitirle ese día. No están conectados a la vez, lo que permite escribir, añadir contenido y revisar los contenidos ya intercambiados de manera reposada y siempre que se desee, sin la presión de un horario o de saber que la otra persona está al otro lado de la pantalla esperando una respuesta. 

Otra de las ventajas de la modalidad de chat es que el paciente puede expresar lo que le ocurre en el momento en el que le ocurre, sin tener que «guardárselo» para la próxima cita que tenga agendada con su psicólogo. Por tanto, permite una comunicación fluida y continuada entre paciente y terapeuta a lo largo de la semana sin que resulte excesivo para ninguno de los dos, y con la comodidad de no tener que coincidir en un hueco específico de sus respectivas agendas

En la modalidad de videoconferencia paciente y terapeuta mantienen una sesión semanal, como es habitual también en la terapia presencial. Este formato tiene la ventaja de ofrecer una interacción más directa y concentrada en el tiempo, ideal para aquellos pacientes que necesitan percibir de manera más visual o inmediata la presencia de su terapeuta. A diferencia de las sesiones presenciales, en las sesiones online el paciente generalmente está en su domicilio, un lugar que le puede aportar seguridad y donde puede expresarse con total libertad.

Ninguna de las dos modalidades es mejor que otra, ya que ambas ofrecen importantes ventajas a los pacientes. Algunos apuestan por la modalidad de chat animados por la comodidad (no solo no hay que desplazarse, sino que tampoco hay que pedir cita) y también por la naturaleza del contacto por escrito, ya que -por sus circunstancias personales- enfrentarse a una interacción cara a cara con su terapeuta les da vergüenza o miedo, y necesitan un nivel mayor de distancia. Hay que tener en cuenta que hay temas que son más difíciles de tratar que otros, incluso tabúes, y poder abordarlos sin tener delante a otra persona en el mismo momento o sin la necesidad de mostrar la cara, la voz o el nombre verdadero (sino un alias elegido por ellos) permite al paciente expresarse con mayor franqueza. Otros usuarios escogen la modalidad de videollamada porque necesitan una respuesta inmediata de su terapeuta y requieren de la presencia de este -aunque sea a través de una pantalla- para poder vincularse a él o ella con mayor solidez. 

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