¿Piensas que (no) sufres estrés?

Por Silvia Lama Raposo
Publicado 23 de noviembre de 2016

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Suena el despertador a las 7.00 am un día cualquiera en la vida de una persona normal. Suponiendo que se acueste a medianoche, tendrá 17 horas por delante, 1020 minutos que organizar para aprovechar bien su jornada. ¿Diecisiete horas? Tal vez nunca nos habíamos planteado que tuviéramos tanto tiempo al día, sobre todo porque a veces sentimos estrés pensando que necesitaríamos días más largos para hacer todo lo que nos gustaría hacer, ¿verdad?

Estudiamos, trabajamos, hacemos deporte, asistimos a clases y actividades para aprender y reforzar conocimientos del índole que sean. Dedicamos gran parte de nuestro tiempo a familiares, pareja y amigos. Sin olvidar que debemos cuidar nuestra alimentación, cultivar cuerpo, mente, alma y vida social, y se supone que debemos dar lo mejor de nosotros mismos en todos y cada uno de esos lugares.

Tenemos que cumplir las expectativas, empezando por nuestra imagen y acabando en el terreno más personal. Debemos dar la talla y hacer lo que se espera de nosotros en el trabajo, con nuestra familia, amigos y mientras tanto, sacar tiempo para hacer todo lo que la sociedad nos dice que deberíamos hacer.

Debemos hacerlo todo y hacerlo bien. Y así acabamos corriendo por los pasillos del metro para no perder un tren que pasa cada 3 minutos.

‘¿Estrés? Yo no tengo de eso’. ¿De verdad no sufrimos estrés? Multiplícalo por dos si además tienes hijos o alguien a quien cuidar.

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos ¿cuánto tiempo nos dedicamos? ¿Cuánto tiempo invertimos realmente en hacer aquello que nos importa? Es más, ¿qué nos importa? ¿Qué queremos?

Quizá no se trate sólo de aprender a gestionar el tiempo – sí, es útil y funcional-, sino que tal vez es más importante aclarar primero cuáles son nuestros objetivos, y pareciera que esos siempre quedan en segundo plano. Sin embargo, nadie es más merecedor de nuestro tiempo que nosotros mismos, y tal vez no necesitaríamos correr tanto si no sintiéramos que tenemos llegar a todo.

Y ahora, ¿os parece raro que suframos estrés?


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