Violencia entre hermanos, ¿cómo detectarla?

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Siempre hemos podido observar la rivalidad y peleas entre hermanos en la niñez y en la adolescencia como algo normalizado. Pocas veces se habla de este tipo de peleas como violencia intrafamiliar. Se han considerado casi una parte del desarrollo social del niño, que ocupa su lugar en la familia, que lucha por sus cosas y su espacio. Que, a veces, también, inevitablemente rivaliza con sus hermanos.

Sin embargo, ¿hasta qué punto podríamos estar minimizando un problema que realmente puede tener secuelas importantes en las personas? ¿Estamos silenciando este tipo de violencia? ¿Por qué lo hacemos? El acoso entre hermanos es un tema poco conocido. En parte, porque forma parte de la intimidad familiar, pero también por la negativa de los padres a reconocer el problema

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Según un estudio de David Finkelhorn, sociólogo del laboratorio de Investigación familiar de la universidad de New Hampshire (EEUU) los adultos tienden a minimizar este tipo de violencia, que muchas ocasiones constituye un abuso y maltrato físico continuado (especialmente de hermano mayor a hermano o hermana pequeña).

Para Finkelhor “hay formas muy serias de victimización entre hermanos”, aunque «muchas veces se minimizan» y “cuando un niño le pega a un hermano, el hecho se considera como una pelea o un altercado”, en vez de como algo grave.

Es posible que haya algo de normal entre las riñas de hermanos y las peleas, siempre que se den en una etapa puntual o de un modo controlado. También deben ser la excepción, no la regla. Existen muestras de cierta rivalidad entre hermanos que no pueden considerarse un maltrato.

Entre estas actitudes negativas pero «normales» estarían, por ejemplo, los celos cuando nace un hermano. Sin embargo, según los especialistas, puede que con los años esos celos se conviertan en rabia o agresividad contra el hermano o hermana menor. Sería una respuesta a esa sensación de rabia que sintió el niño mayor al sentirse inevitablemente desplazado por la llegada del siguiente.

 

Señales de violencia entre hermanos

A veces, distinguir esto del maltrato o bullying entre hermanos puede ser complicado. Pero haya algunos modos. ¿Cómo hacerlo? Aquí tienes algunas señales claras que distinguen la rivalidad fraternal típica de un problema de violencia.

  • La violencia siempre viene del mismo hermano. En el maltrato hay un claro abuso del poder y la fuerza. No son peleas en las que ambos hermanos por ejemplo acaban enfadados o dañados, sino que siempre uno se muestra como el agresor y el otro siempre será la víctima.
  • Diferencia de edad. Por razones obvias casi siempre el abuso de fuerza vendrá de un hermano mayor a otro de menor edad.
  • Es un tipo de agresión casi crónica o constante que puede darse de manera continuada durante años. Los años más complejos son aquellos cercanos a la adolescencia.
  • El hermano agresor parece sentir una hostilidad o rabia crónica hacia el hermano agredido. Finalmente se entra en la dinámica de maltrato. El hermano agredido comenzará a generar una indefensión aprendida e irá paulatinamente aceptando la violencia como algo presente en su dinámica familiar.
  • La víctima de las agresiones podrá exhibir muestras de ansiedad, estrés y a veces dolencias físicas en respuesta a la agresión que está presente en la familia. Muchas veces intentará quejarse a sus padres, pero es aquí donde reside el gran problema de la dinámica del maltrato entre hermanos. La invisibilización o minimización del problema por parte de los mismos padres. Al recibir este feedback por su parte el problema se hará mucho mayor en la víctima, que sentirá desprotección dentro del mismo entorno familiar.
  • En la vida adulta la persona agredida por un hermano reconocerá y sentirá que esta problemática tiene efectos actuales.  Los estudios al respecto demuestran que la agresión física o verbal reiterada entre hermanos está asociada a una peor salud mental. No sería raro encontrar secuelas relacionadas con trastornos de ansiedad y del ánimo.

Cómo mediar con el maltrato entre hermanos

  • Es fundamental no otorgar ninguna posición de autoridad sobre uno de los hermanos cuando ya existe una rivalidad o sospecha de violencia entre hermanos. Esto podría incrementar el problema.
  • Detectar a tiempo este tipo de conducta y mediar. No dejar pasar ningún tipo de agresión sin que haya una posterior reparación de la misma por parte del hermano agresor.
  • Los padres son modelos de referencia para los hijos desde edades muy tempranas. Si los hijos observan resolución de conflictos a través de conductas que impliquen violencia verbal o emocional es muy posible que repitan patrones.
  • Ayuda profesional. A veces cuando los padres se dan cuenta el problema ya está instaurado y pueden sentirse impotentes para resolverlo. Es entonces donde puede ser útil consultar con especialistas. Los psicólogos especializados en dinámica familiar podrán ayudar a detener la espiral de violencia.

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