Terapias para fobias

La fobia es mucho más que tener miedo a una situación determinada. Cuando hablamos de miedo, hablamos de una de las emociones humanas más antiguas, una que compartimos con el resto de los animales. En términos evolutivos, el miedo nos protege y señala cuando nosotros o uno de nuestros seres queridos está en peligroSin embargo, cuando hablamos de fobias, nos referimos a miedos duraderos y desmesurados hacia un objeto o situación, que no necesariamente representa un peligro en sí mismo. Las personas pueden incluso reconocer que su fobia no supone un riesgo para su vida, pero aún así, se sienten incapaces de afrontarlo.

El origen de estos miedos es variado. Puede venir desde la infancia, desarrollarse como consecuencia de un evento traumático, o surgir por sí mismo. A algunos puede afectarnos diariamente (como la agorafobia, el miedo a los espacios abiertos o situaciones de las que es difícil escapar), mientras que a otros nos afecta sólo en situaciones puntuales (como la aracnofobia, miedo a las arañas). A pesar de todo, las fobias son en gran mayoría curables, aunque se requiere un esfuerzo sistemático y constante.

En ifeel podemos ayudarte a controlar y superar tus miedos. Queremos ofrecerte un espacio libre de juicio, donde podrás tener un terapeuta a tu alcance en todo momento. En tu chat privado podrás expresar tus emociones y miedos de forma inmediata, cómoda y confidencial. Podrás escribirle a tu terapeuta cuantos mensajes desees, siempre que lo necesites, y recibirás respuestas a lo largo del día. Nuestros psicólogos te armarán con las herramientas necesarias para que afrontes tu fobia y poco a poco logres conquistarla.

  • Que es una fobia

    Lo primero es que es necesario diferenciar entre las fobias no psicológicas (por ejemplo la fotofobia, sensibilidad a la luz); las fobias relacionadas con los prejuicios o discriminación (la homofobia, sería el rechazo o discriminación a las personas del colectivo gay o todo lo que tenga que ver con ello); o las fobias en las que se produce un miedo irracional a un objeto o situación (aracnofobia, miedo a las arañas).

    Según el último manual clínico psicológico básico (DSMV), una fobia es un miedo persistente e irracional hacia un objeto, situación o actividad específicos, que ocasiona la evitación del mismo; es decir, se intenta evitar lo que da miedo o escapar de la situación, ya que afrontarlo genera ansiedad, malestar o pánico.

    Está incluido dentro de los trastornos de ansiedad y es muy habitual entre la población, sin embargo, las personas no suelen acudir a la consulta del terapeuta para superar este miedo hasta que su fobia supone un problema de cara a enfrentar su rutina diaria o hacer vida normal.

    Si bien existen muchos estudios acerca de este tipo de dificultad, su origen no está tan claro, especialmente en el caso de las fobias complejas. Hay quien coloca el origen en una experiencia desagradable o traumática a lo largo de la vida – la infancia, sobre todo – pero en general lo que ocurre es que la persona puede sentir que se encuentra en una situación de peligro de la que no puede escapar, y ello desemboca en una fobia. Con el tiempo, este miedo puede expandirse a otras situaciones diferentes de la original.

    Parece además que no son miedos heredados sino más bien aprendidos; por ejemplo, si una madre tiene miedo a las ratas, su hijo tendrá más posibilidades de tenerles miedo también. Todo esto y mucho más se puede abordar desde un tratamiento eficaz de la fobia.

  • Sintomas de padecer una fobia

    La fobia se puede manifestar en diferentes grados. Puede experimentarse miedo, ansiedad o pánico al enfrentarse al objeto temido, o incluso con tan sólo imaginarlo. La fobia se mantiene en el tiempo y puede hacerse mayor o, incluso, extenderse a otros objetos o situaciones.

    Existen personas capaces de afrontar la situación (aunque sea de forma errónea), y otras a las que la simple idea de hacerlo les resulta incapacitante, o se bloquean cuando están en el contexto que les genera temor.

    Es probable que incluso la persona que sufre una fobia reconozca que su miedo es irracional o exagerado, pero se siente incapaz de controlar sus sentimientos en el momento. Se suelen experimentar:

    • Sudores
    • Mareos, dolor de cabeza
    • Respiración anormal, sensación de ahogo, hiperventilación, jadeos…
    • Pulso acelerado
    • Sofocos o escalofríos
    • Náuseas
    • Presión o dolor en el pecho
    • Malestar en el estómago (retortijón, sensación de tener mariposas…)
    • Sequedad de boca
    • Dolor o bloqueo de algunos músculos
    • Confusión o desorientación

    Si tienes algunos de estos síntomas, lo mejor es ponerse en manos de un especialista que se encargue de una terapia para superar la fobia.

  • Tipos de fobias

    Los tipos más habituales de fobias son:

    • Fobia específica: miedo irracional o extremo a un animal, situación, elemento del entorno o incluso relacionados con el daño (sangre, heridas…)
    • Fobia social (trastorno de ansiedad social): miedo o ansiedad ante interacciones sociales, así como interacciones con personas o situaciones desconocidas. Puede sentirse mucho malestar en contextos en las que la persona puede ser juzgada o examinada. Se muestra alta preocupación por ser evaluado negativamente, avergonzado, humillado, rechazado o incluso, por ofender a otras personas.
    • Agorafobia: miedo o incapacidad para encontrarse en espacios abiertos, espacios cerrados, dentro de una multitud, o encontrarse fuera de casa sin un acompañante…

    Una vez detectada la fobia, lo necesario es ponerse en manos de un psicólogo que trate al paciente mediante una terapia adecuada.

  • ¿Se puede tratar una fobia?

    La buena noticia es que, en general, la mayoría de las fobias tienen buen pronóstico y se pueden curar. El tratamiento de las fobias es habitual en la consulta del psicólogo, sobre todo cuando han empezado a generar dificultades en la vida de la persona que la sufre.

    El abordaje terapéutico varía con frecuencia en función del profesional y del tipo de fobia. El tratamiento basado en la exposición bien pautada, la terapia cognitivo-conductual, y la terapia de grupo son habituales, pero hay otras formas de trabajarla. En los casos más graves puede recurrirse a la ayuda de tratamiento farmacológico, pero no es lo habitual.

    Con una buena terapia enfocada a las fobias, se palían los síntomas y se normaliza la vida de la persona.