Tolerancia: ¿por qué es importante continuar luchando por conseguirla?

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Quizá el día 16 de noviembre no esté marcado en nuestros calendarios como un día importante o un día de celebración. Sin embargo, hace ya 22 años que las Naciones Unidas establecieron este día como el Día Internacional de la Tolerancia. Ahora veremos el porqué de que reciba tanta importancia.

 

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Antes de nada… ¿qué es la tolerancia?

La tolerancia es la capacidad de apreciar, respetar y aceptar la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo y de sus formas de expresión, según la UNESCO. Sin embargo, añadieron, “no significa condescendencia o indulgencia”. Sino una actitud de apertura, de comunicación, el fomento del conocimiento y la libertad de pensamiento, son los factores claves que la hacen posible. Estos factores fueron recogidos en uno de los diferentes artículos que componen esta declaración de principios.

 

¿Por qué se merece un día?

Los días internacionales establecidos por las Naciones Unidas pretenden concienciar y sensibilizar de un problema para conseguir que se tomen medidas a nivel político o para que se genere un sentimiento en la población y que así ésta persiga un cambio social. Cuando se estableció el Día Internacional de la tolerancia, la UNESCO explicó que lo hacía con el fin de hacer un llamamiento a la opinión pública y poner de relieve los peligros de la intolerancia.

 

¿Qué ocurre cuando hay problemas de tolerancia?

Si hacemos un recorrido histórico, podemos ver numerosos problemas a nivel político y social producidos por una enorme falta de tolerancia a los diferentes pueblos, culturas, etnias y minorías sociales que forman la población mundial. Nosotros aquí vamos a mencionar algunos de ellos.

Apartheid

El apartheid fue el sistema de segregación racial institucionalizada en Sudáfrica y Namibia. Conocido así por su significado en afrikáans (“separación”), este sistema perseguía la creación de lugares separados para los diferentes grupos raciales. Su propósito era conservar el poder para la minoría blanca, que dirigía el movimiento y tenía control sobre leyes de carácter social.

Un movimiento tan conocido, presente en películas, series, libros, algo que parece tan lejano, estuvo vigente hasta el año 1992. Apenas 25 años nos separan de una falta de tolerancia tan extendida y profunda, en este caso hacia las personas de color, incluso en una situación en la que se encontraban en mayoría.

Los efectos de esta forma de racismo se podían observar tanto a nivel económico como social. Las personas de color tenían menos acceso a bienes materiales, peores sistemas de educación y menos derechos sociales que la minoría blanca.

Comunidad LGTB

Del racismo observable en Sudáfrica nos vamos a la lucha por los derechos de parte de la comunidad LGTB.

No es algo desconocido que este colectivo ha sido muy castigado siempre a nivel social. Por este motivo, también se celebra el Día Internacional del Orgullo LGTB (cada 28 de junio). Se eligió esta fecha como conmemoración a los llamados disturbios de Stonewall, momento en el cual la comunidad LGTB se rebeló contra un sistema que perseguía a los homosexuales y reducía sus derechos humanos.

Todavía son muchos los países que penalizan la orientación sexual de una persona, sobre todo en África y Asia. Sin embargo, la lucha social por la tolerancia ha permitido días de celebración como el que dejó, el pasado 25 de junio de 2015, la aprobación del matrimonio homosexual en Estados Unidos. Otro acontecimiento importante y aún más reciente ha tenido lugar en Australia este mes de noviembre. Un 61’6% de la población australiana votó a favor de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.

También podemos ver movimientos de reivindicación de los derechos humanos por tener un trato igualitario sea cual sea la orientación sexual o la identidad de género que tengan las personas reflejado en numerosas películas.

Aunque racismo y comunidad LGTB, son dos de los ejemplos que más rápido nos pueden venir a la cabeza cuando hablamos de tolerancia, hay muchos más temas en los que generar una visión amable y de respeto a la diferencia es de vital importancia a día de hoy.

Diversidad funcional

Diversidad funcional es el último concepto que se pretende implantar para denominar lo que hasta hace poco se ha conocido como “discapacidad intelectual”.

En los últimos años también hemos visto la lucha por parte de numerosas organizaciones por ofrecer a las personas con diversidad funcional el tener los mismos derechos que el resto de la población. Una de las organizaciones más conocidas en este ámbito es Plena Inclusión. Como ellos mismos recalcan en su página web :  “cada una de estas personas tiene capacidades, gustos, sueños y necesidades particulares. Como cualquiera de nosotros”.

Observemos cómo aparecieron las primeras asociaciones de personas con diversidad funcional. Estas asociaciones estaban compuestas por personas que no eran de esta condición. Estos componentes querían ayudar, es decir, tenían un carácter benéfico. Sin embargo, en la actualidad se pretende conseguir una inclusión más completa de las personas con diversidad funcional. Por lo tanto, ahora las asociaciones están compuestas por personas con y sin diversidad funcional. Lo que se propone es hacerlo desde la tolerancia, respetando y validando sus diferencias. Sólo tenemos que echar un vistazo a las páginas de empleo y podremos observar las numerosas ofertas que hay para personas con discapacidad. La tolerancia y la evolución del concepto que se tenía sobre las personas con diversidad funcional han permitido romper una barrera más que nos separaba de ellas.

Además…

Podríamos seguir mencionando situaciones en las que un grupo de la población se ha visto desfavorecido. Inmigrantes, personas sin recursos, mujeres, personas de diferentes religiones o creencias, personas con sobrepeso, son sólo algunos ejemplos. Revisar las dificultades que han atravesado durante años estas personas puede hacernos sentir compasión y/o ganas de generar cambios. Lo bueno de hacer un repaso histórico por estos asuntos es que siempre que ha aparecido un grupo que se haya visto marginado o rechazado por la población general, se ha luchado por conseguir la tolerancia y el respeto de los derechos humanos. Esta defensa del derecho a la diferencia se ha iniciado a menudo por las mismas personas que han sido marginadas. Sin embargo, por suerte, siempre ha habido pequeños sectores de la población que se han unido a la causa.

¿Por qué continuar luchando?

Estos avances que hemos comentado, la reivindicación de derechos, no sólo permiten mejorar la calidad de vida de las personas afectadas, sino también la de sus familiares y amigos. Estas personas a menudo se ven envueltas en una discriminación secundaria. Esto provoca que a veces se vean obligadas a ocultar ciertas características de sus seres queridos. ¿La finalidad? Alcanzar la aceptación de la gente de su alrededor.

Por lo tanto, generar un ambiente de tolerancia a las diferencias individuales y/o culturales es algo que se hace vital a la hora de intentar evitar el sufrimiento humano. No obstante, todos en algún momento hemos pecado de intolerantes en ciertas situaciones. Puede que seamos intolerantes con determinadas personas. ¿Por qué? Quizá porque hay algún aspecto de su forma de ser que no nos hace demasiada ilusión. Otro motivo puede ser que nosotros lo haríamos de diferente manera o, simplemente, porque nos resulta diferente y nos gusta movernos en la seguridad que nos da lo conocido.

 

¿Qué podemos hacer para fomentar nuestra tolerancia?

Escuchar activamente

Prestar atención, no limitarnos a oír palabras, sino a poner empeño en comprender los diferentes puntos de vista. Tendemos a pensar que escuchar es algo sencillo. Sin embargo, a menudo, mientras otras personas hablan, estamos pensando en qué vamos a responder a lo que nos acaba de contar o cómo podemos convencerles de lo equivocados que están. De esta manera, nos perdemos la mitad de lo que nos están intentado transmitir. No se trata de oír lo que está diciendo, sino de hacer un pequeño esfuerzo para comprender su opinión.

Ser asertivos

La asertividad es una herramienta que necesitaríamos poner en práctica todos en nuestro día a día. Consiste en la capacidad de dar nuestra opinión, expresar nuestros deseos, respetándonos y valorándonos pero sin atacar u obligar a la otra persona a actuar como nosotros queremos. Por ejemplo, hay personas que tienden a exigir ayuda en muchas situaciones. Algunas frases que habremos escuchado ya:“No me da tiempo de entregar este trabajo, tienes que ayudarme…”, “Necesito que hagas esto por mí…”, etc.  ¿Qué ocurre si no podemos o queremos ayudar en ese momento? A muchos de nosotros nos resultará más sencillo dar de lado a esta persona pero, ¿y si es alguien que no queremos perder? La solución en este caso es la asertividad. Poder dar nuestra opinión o expresar nuestro deseo sin atacar a la persona o ignorar nuestras necesidades  nos ayudará a salir de esta situación.

Ser flexibles

Intentar ponernos en diferentes puntos de vista. Imaginarnos cómo puede ser la vida de la otra persona, las situaciones por las que está pasando, sus dificultades. A veces se nos olvida que cada persona es un mundo y tendemos a pensar que todos los que nos rodean se comportan a nuestra manera, pero la realidad es otra muy diferente. ¿Qué pasaría si nos tomáramos unos minutos para ponernos en la piel del otro? Seguro que nos resultaría mucho más sencillo tener una actitud más flexible y tolerante hacia ellos, hacia su visión del mundo, lo que favorecería el respeto y el aprecio por la diversidad.

Cultivar estas aptitudes y destrezas puede ayudarnos a sentirnos más adaptados y felices. Al final, lo que conseguimos es enriquecer nuestro día a día y cuidar nuestras relaciones sociales. Trabajar en nosotros mismos siempre es una inversión de futuro. Los motivos pueden ser diferentes, puede que queramos aprender a ser más tolerantes. Por otro lado, también puede ser que nos sintamos víctimas de una falta de tolerancia. Por eso, siempre es un alivio contar con psicólogos profesionales que nos echen una mano para tomar perspectiva del problema. Encontrar una solución que se adapte a nuestras necesidades es responsabilidad nuestra, pero no tenemos por qué hacerlo solos.

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