Teletrabajo y niños: ¿cómo organizarse?

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Cuando a la responsabilidad del teletrabajo se le une la de ocuparse de niños pequeños los riesgos para la salud mental se multiplican. 

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Es importante que los adultos vigilen más que nunca la buena organización de horarios y la comunicación con la pareja (si es que hay una pareja) para que las normas y límites para los hijos se sigan indicando de manera coordinada. No en vano, estar confinados en casa no quiere decir que estemos de vacaciones o que no hay rutinas ni organización: los padres deben seguir siendo educadores aunque hayan cambiado ciertas rutinas. 

También deben reajustar sus expectativas de una manera realista respecto a logros de todos, por ejemplo respecto a la productividad de los niños en sus estudios y a la de los adultos en sus trabajos, y distinguir aquello que pueden controlar de aquello que, hagan lo que hagan, no está bajo su control.  

Si teletrabajamos y, además, tenemos que convivir con los hijos y la pareja, debemos asegurarnos de que reservamos tiempos de calidad para que no todo sea preocuparnos por el trabajo, regañar o agotarnos, sino que podamos disfrutar juntos dentro de lo que permita la situación. 

Piensa claramente qué puedes cambiar, siendo realista, para poder trabajar mejor, cuidar de ti y ocuparte de tus responsabilidades familiares y de pareja. A veces hay que alterar toda la dinámica familiar pero a veces es algo tan sutil como cambiar una mesa de sitio o quitar una hora de tu horario de aquí y ponerla allí. Sé flexible y date un respiro, pero no te abandones al vamos tirando, podemos con todo o bueno pues ya veremos. No pongas tu atención solo en un futuro más favorable que no sabes cuándo va a llegar: vivir el momento quiere decir que bastante tienes con resolver este día, esta semana, y poco más, pon ahí tus energías.

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Se trata de equilibrar la prevención con el adaptarse a lo que va viniendo. Encontrar un espacio útil entre el “tengo que llegar a todo” y el “no estoy llegando a nada”. Hazlo poco a poco, son habilidades que se van aprendiendo a base de ensayo y error, además de teniendo buenas ideas.  

Desaconsejar el teletrabajo: ¿una opción real?

Como vemos, teletrabajar y mantener a los niños en casa tanto tiempo como sea necesario cuando los contagios del coronavirus se disparan tiene enormes ventajas para la salud física y que las empresas no se paralicen. No obstante, teniendo en cuenta también los enormes inconvenientes que pueden tener para la vida familiar y profesional de miles de personas, cabe preguntarse si, además de sobrevivir, habría que replantearse en profundidad la utilización que se está haciendo de estas medidas de protección frente a la pandemia

Hay que ser prudentes a la hora de desaconsejar el teletrabajo, dado que, entre otras cosas, es una medida preventiva ante una pandemia y a veces la prevención exige sacrificios importantes. 

Lo crucial aquí no es tanto desaconsejarlo o no, sino pensar seriamente si lo que estamos haciendo tiene una utilidad real en relación a lo que pretendemos conseguir y si hay una única manera de llevarlo a cabo, o bien hay más maneras que no estamos contemplando y que podríamos implementar sin descuidar nuestro objetivo. 

En este sentido, cada empresa tiene que calibrar qué se puede permitir y qué no, en función del tamaño y las necesidades de su plantilla, de cómo sea el espacio físico de la oficina y cómo sea la naturaleza de su producto. También teniendo en cuenta las tareas: igual que la “presencialidad fanática” no es adecuada, el teletrabajo no es la mejor manera de trabajar en el cien por cien de los supuestos.

No hay una única receta preventiva para que el teletrabajo tenga un impacto asumible en la salud mental de los trabajadores, porque estos son muy diversos. Hay que tener en cuenta la tarea que realizan, los medios con que cuentan para realizarla bien aunque teletrabajen, cómo viven (en qué casas, con quién), si el teletrabajo les está afectando para mal o para bien (para eso hay que preguntárselo), qué preferirían ellos hacer… 

Siempre que la situación general y las características de la oficina lo permitan, no hay que renunciar a intentar flexibilizar el teletrabajo y la presencialidad a través de turnos o de grupos estables que se distribuyan entre casa y la oficina en función de lo que decidan. 

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En este sentido, además, la empresa puede plantear ideas para que los trabajadores que tengan hijos y que vivan cerca unos de otros se coordinen para generar estos turnos o apoyarse mutuamente, de manera que no todos los padres se ocupen a la vez de todos los niños, y al final nadie pueda ni trabajar bien ni cuidar bien de los niños. Otra solución puede ser implementar algún beneficio social para tus trabajadores que permita aliviar la tensión entre trabajar y cuidar de los niños sin que haya diferencias entre ambas actividades, por ejemplo a nivel de la reestructuración de horarios y calendario. 

Si no hay una buena coordinación en los equipos, un buen ambiente de trabajo o una voluntad de conciliar diferentes necesidades y realidades va a ser difícil cooperar unos con otros para encontrar soluciones creativas a los desafíos empresariales que nos impone el coronavirus. Por eso es tan importante que la empresa potencie el buen clima y las redes de apoyo y sinergia que pueden emerger dentro de los equipos. O que, si no sabe cómo hacerlo, consulte con especialistas que pueden ayudarla con ello de una manera continuada.

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