Techo de cristal: qué es y por qué hay que destruirlo

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El techo de cristal es la imposibilidad efectiva que muchas mujeres encuentran para progresar profesionalmente aunque, en la teoría, no existan leyes o normativas de ningún tipo que les impidan ascender. Se trata de un término que últimamente se está empleando también para algunas minorías que sufren fenómenos parecidos pero, por lo general, alude a lo que sufren las mujeres. 

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La metáfora del techo de cristal se emplea debido a que la barrera para ascender profesionalmente que a menudo encuentran las mujeres es invisible. Esto hace que quienes la sufren no puedan señalársela a otros o demostrar objetivamente que existe: no pueden argüir que una norma las perjudica, o que está escrito que no hay lugar para ellas en los puestos más altos del escalafón. Ellas pueden contemplar esos puestos desde donde están gracias a la transparencia del cristal y, aparentemente, nada les impide alcanzarlos. Sin embargo, a la hora de la verdad encuentran múltiples impedimentos para traspasar esa misteriosa barrera y desarrollarse profesionalmente igual que lo hacen, en este caso, los hombres. 

Existe mucha literatura respecto a las causas económicas, sociológicas o políticas que favorecen la existencia del techo de cristal. Resumiendo mucho, hay que encontrarlas en una enorme falta de confianza en el talento femenino, que impide ver la capacidad de las mujeres para hacerse cargo de grandes responsabilidades empresariales, influir de manera eficaz en el progreso de la compañía o implicarse en la empresa a un alto nivel (es decir, a un nivel que exige dejar de lado muchas otras facetas de la vida, entre las que suele destacarse el formar una familia y ocuparse de ella). 

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Además, la existencia de un techo de cristal en las organizaciones provoca una disminución del poder adquisitivo de las mujeres respecto a sus compañeros varones, generando una brecha salarial que las deja en una situación de vulnerabilidad ante la toma de decisiones vitales: tener hijos, pedir una excedencia, cambiar de profesión o de empresa… 

Características del techo de cristal

1. Es invisible. El techo de cristal es implícito, no obedece a ninguna ley concreta ni se justifica a través de ninguna utilidad: sucede en la práctica sin existir en la teoría. 

2. Es transparente. Permite ver lo que hay al otro lado, más arriba en la escala de promoción profesional, pero impide el paso en esa dirección. 

3. Es duro. Aunque se encuentren explicaciones de diferente tipo para su existencia, nadie parece saber justificarla ni, peor aún, acabar con ella. 

Estas características hacen que el techo de cristal resulte un fenómeno a menudo engañoso, especialmente para aquellas personas que no se ven perjudicadas por él. En estos casos, se da por hecho que, porque la meta es conocida y visible, todos los corredores que salen de la línea de salida a la vez lo hacen en las mismas condiciones y con la misma capacidad para alcanzarla. En realidad esto no es así: no todos cuentan con la misma equipación, no todos encontrarán los mismos puestos de avituallamiento durante la carrera y, por supuesto, no todos harán el mismo recorrido –igual de llano, igual de recto, igual de corto– hasta llegar a la meta. 

Áreas corporativas perjudicadas por el techo de cristal 

1. Cohesión del equipo: si una mujer ve que sus compañeros varones tienen perspectivas laborales mejores que las suyas, le resultará más difícil cooperar con ellos y dejar de verlos como rivales desleales, incluso aunque sea a su pesar.

2. Retención del talento: si una mujer percibe que en su empresa hay un techo de cristal que le impide progresar, se marchará a otra compañía que le ofrezca mejores oportunidades profesionales.

3. Reputación interna y externa: una empresa en la que existen techos de cristal no es atractiva de cara a una estrategia de inbound recruiting y no contará con la mejor opinión por parte de sus clientes internos, que tenderán a inhibirse como posibles embajadores de marca. 

4. Productividad: si una mujer llega a la conclusión de que, haga lo que haga, no va a poder ascender en igualdad de condiciones que sus compañeros, no encontrará una motivación para rendir al máximo nivel. 

Invisible, transparente o duro, lo cierto es que el techo de cristal perjudica seriamente la realización personal y profesional de las mujeres, afectando por tanto a su bienestar psicológico y a la cuenta de resultados de las empresas donde trabajan. Este es, básicamente, el motivo por el que hay que hacerlo añicos. 

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Ifeel cuenta con un programa de bienestar emocional para empresas, diseñado por su equipo de psicólogos expertos con el objetivo de ayudar a las compañías a colocar el cuidado de la salud psicológica de sus empleados en el centro de su cultura empresarial.  

Gracias a esta colaboración, las organizaciones podrán contar con las herramientas necesarias para que los miembros de su plantilla sientan que la empresa es un buen lugar en el que trabajar y en el que desarrollar una carrera profesional.  

Además, los responsables de recursos humanos pueden recibir asesoramiento personalizado y basado en datos sobre cómo prevenir la existencia de techos de cristal en su compañía que torpedeen desde dentro el compromiso y motivación de sus trabajadores.   

Por otro lado, el programa de bienestar laboral de ifeel ofrece a los empleados un servicio de cuidado de su salud mental estructurado en diferentes niveles en función de lo que necesiten en cada momento. De este modo, pueden acceder a diversas herramientas de cuidado de su salud mental con la app de ifeel. En un segundo nivel pueden recibir soporte emocional a través de un chat con uno de los psicólogos colegiados de nuestra plataforma. Si prefieren una ayuda más continuada en el tiempo solo tienen que acceder al tercer nivel del programa: la terapia psicológica online con un psicólogo especializado en casos como el suyo. 

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