Sexo, deseo y fertilidad

Por Ana Heredia Carrasco (psicóloga)
Publicado 04 de diciembre de 2018

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Los diferentes métodos anticonceptivos nos permiten disfrutar de la sexualidad con plenitud cuando no deseamos ser padres a corto plazo. Según la Sociedad Española de Contracepción, las mujeres españolas se inician en el sexo, de media, a los 16 años de edad. Teniendo en cuenta que la media de edad a la que las mujeres tienen su primer embarazo está en torno a los 31’5 años, son varios años donde la función reproductiva del sexo se paraliza. Deciden ser madres cuando se encuentran preparadas, es decir, cuando cuentan con pareja estable, estabilidad económica, laboral… Entonces dejan de utilizar métodos anticonceptivos y empiezan a buscar el embarazo.

 

Sexo e infertilidad

El diagnóstico de infertilidad es vivido como una crisis vital para las parejas. Tras años utilizando anticonceptivos no se esperan tener dificultades para concebir https://ifeelonline.com/el-apoyo-emocional-en-reproduccion-asistida/. Cuando el sexo no cumple su función reproductiva, ¿cómo afecta la infertilidad a la vivencia del sexo en pareja? La presión por conseguir el embarazo puede provocar inseguridad a la hora de mantener relaciones. Quedan en un segundo plano el resto de funciones del sexo, se pierde la espontaneidad y puede que hasta el disfrute de ese momento íntimo. Esta vivencia formará parte de su historia vital y podrá afectar a la experiencia de la sexualidad y su significado, especialmente si es vivido con culpa y vergüenza.

Funciones del sexo

  • Erótica

Esta función del sexo está relacionada con las imágenes mentales en torno al placer y el orgasmo. El erotismo permite la excitación sexual y promueve las relaciones sexuales satisfactorias. La infertilidad, en algunos casos, lleva a programar los encuentros sexuales para hacerlos coincidir con el momento de la ovulación eliminando su espontaneidad.

 

  • Comunicativa

El sexo permite la interacción entre dos personas que buscan conexión y sentirse cerca del otro, especialmente cuando se da dentro de una relación basada en el amor. La infertilidad focaliza a la pareja en la consecución del embarazo, por lo que el sexo está centrado en el coito y, en ocasiones, se deja de lado el resto de experiencias sexuales: las caricias, los besos…

 

  • Reproductiva

La capacidad de crear vida es inherente al ser humano. La maternidad y paternidad están basadas en ideas que van desde la transmisión de valores personales hasta la prolongación de la identidad personal o dar un futuro al apellido familiar. Cuando el embarazo no llega, quedan paralizadas las proyecciones realizadas sobre la propia vida y la relación de pareja. El embarazo se convierte en el único objetivo de los encuentros sexuales, haciendo que el deseo y el placer queden en un segundo plano.

  • De identidad

La identidad sexual es el sexo biológico con el que nacemos, es decir, el relacionado con nuestros genitales masculinos o femeninos. Asociamos ideas y creencias a nuestra identidad sexual y al aparecer la infertilidad las personas sienten que hay algo que no funciona en ellos. Uno de los mitos más extendidos es aquel que asocia la infertilidad masculina con la potencia sexual. Estos mitos sobre la identidad sexual, el rol de género… pueden afectar a la autoestima y por tanto a la satisfacción obtenida mediante el sexo.

 

Disfunción sexual

Una disfunción sexual es la dificultad mental y fisiológica para mantener relaciones sexuales de forma satisfactoria. Ocurre, en ocasiones, que uno de los miembros de la pareja no se atreve a decir al otro que no desea tener relaciones sexuales ya que la presión para concebir es muy elevada. Esta falta de comunicación puede llevar a vivir los encuentros sexuales de forma mecánica, perdiendo el deseo sexual. Puede que llegue un momento en el que el encuentro sexual nos recuerde la incapacidad para concebir, haciéndonos pensar que ha perdido el sentido.

 

Recuperar la sexualidad

La dificultad para concebir puede distanciarnos de nuestra pareja si no potenciamos nuestra comunicación durante el proceso. Por esto es importante la comunicación abierta con la pareja sobre los pensamientos y sentimientos en relación al sexo. Hablar con sinceridad nos permite cuidarnos, liberando la presión y el miedo. También es aconsejable potenciar el erotismo con juegos, descubrir nuevas conductas sexuales y salir de la monotonía para motivar los encuentros: comprar un libro sobre sexo y leerlo juntos, ir juntos a una sex-shop, dar rienda suelta a vuestras fantasías… En definitiva, recuerda que todas las funciones del sexo son importantes y suman para nuestra estabilidad emocional y la consecución del embarazo.

 


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