Señales que indican que estás obsesionada con el peso

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Para comprender la obsesión con el peso es importante averiguar por qué esa obsesión se ha instalado en nuestra mente. 

La obsesión es un pensamiento recurrente, más bien invasivo, que se instala en nuestra mente como un medio para encontrar la solución a un problema o la respuesta a una duda. También nos “ayuda” a anticiparnos a dificultades, entender algo que nos ocurre o encontrarle significado. 

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En este sentido, la obsesión con el peso reflejaría una gran preocupación (miedo) por no tener un peso adecuado o a no ser capaz de mantenerlo y resulta útil a la persona para lograr su objetivo o, al menos, intentarlo: bajar/aumentar de peso o mantenerse en un peso determinado. El problema es que una cosa es tener cierta preocupación y otra cosa es obsesionarse: en este caso el medio que empleamos para afrontar nuestro “problema” se extrema hasta volverse disfuncional: acaba teniendo más desventajas que ventajas. 

obsesión con el peso

¿Quiénes tienen más obsesión con el peso?

Quien más quien menos, todos tenemos nuestras manías o pequeñas obsesiones. No obstante, a un nivel muy técnico las obsesiones o pensamientos rumiativos (que al final acaban siendo improductivos) son propios de personas muy neuróticas. 

Este tipo de personas toleran mal la incertidumbre, tienden a preocuparse mucho por las cosas en lugar de “solo ocuparse” de ellas, dando a cualquier asunto un sinfín de vueltas. También tienden a ser personas miedosas o muy controladoras. 

Esto es en general, cuando el mundo interno de la persona es proclive, de por sí, a desarrollar obsesiones. Sin embargo, una persona puede desarrollar una obsesión con el peso por ejemplo como fruto de un trauma, es decir, una experiencia muy aversiva sobre la que no pudo influir o tener el control. Es decir, la obsesión con el peso es resultado de haber tenido alguna (o varias) experiencias concretas muy desagradables en relación con su peso u otro aspecto de su físico, y que acaba transformado en una obsesión

También puede tratarse de personas que han sido educadas ya desde casa en el hábito de intensificar la ocupación, preocupación y obsesión con el peso: familias en las que se habla mucho del peso, se valora muy negativamente un presunto exceso/defecto de peso, se hacen dietas constantemente, o se describe a la persona constantemente como alguien con un volumen o envergadura inadecuados o poco atractivos (“la eterna gordita”, “el eterno enclenque”). 

Esto, si se produce de manera sostenida en el tiempo, puede contribuir a que una persona se obsesione mucho con su volumen corporal, su peso o su alimentación.

Bajar de peso: ¿obsesión o necesidad? 

Para distinguir si estoy ante una obsesión con el peso o una necesidad relativa a la salud hace falta un análisis crítico (no hipercrítico, ni cruel, sino crítico a secas) de las consecuencias reales que tiene mi peso, en qué estoy basando que mi peso es inadecuado o me genera problemas reales por ser inadecuado. Ojo, los problemas pueden ser verdaderos: para moverme, vestirme, realizar las actividades de la vida diaria (sobre todo cuando hay sobrepeso)… En ese caso hay que admitirlo y actuar. Otras veces esos perjuicios están solo en mi obsesión. 

Luego están los criterios médicos o nutricionales: está perfectamente estudiado cuándo una persona tiene un peso inadecuadamente alto o bajo, y hay estrategias para corregir eso de una manera controlada y saludable. Es decir, al margen de la capacidad autocrítica que podamos tener cada uno, ante la duda siempre podemos acudir a un profesional que entienda del tema para que nos explique si realmente necesitamos alterar nuestro peso, bien sea para aumentarlo o para disminuirlo. 

Una vez aclarados los términos biométricos, la obsesión con el peso en sí misma, con sus causas y consecuencias, no es tanto el terreno del médico o el nutricionista, sino que sería necesario abordarlo con un psicólogo, si es que genera verdaderos problemas en el bienestar de la persona. 

obsesión con el peso

Tratar la obsesión con el peso en terapia

Como en cualquier otra situación, hay que consultar con un psicólogo especializado cuando la obsesión con el peso se hace tan intensa que interfiere claramente en el bienestar de la persona, su funcionamiento general, su autoestima y su capacidad para disfrutar de la vida, adaptarse y desenvolverse en sus diversas actividades y relaciones sociales. 

Para ello, la persona debe tomar conciencia de cuándo la ocupación se convierte en preocupación, cuándo esta pasa a tener un carácter obsesivo (recurrente, invasivo, improductivo, que genera mucho malestar) y cuándo la obsesión con el peso se traduce en conductas que no son adecuadas ni saludables.

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