Salud mental en el trabajo: objetivo prioritario

Por Rafael San Román Rodríguez
Publicado 10 de octubre de 2017

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Vivimos en un entorno muy exigente donde el trabajo cobra una gran importancia, a veces excesiva. Esto supone que una gran parte de nuestro tiempo va destinado a todo lo que se refiere a nuestra profesión, donde fundamentalmente invertimos tiempo y energía, dos de nuestras posesiones más valiosas.

A no ser que seamos ricos herederos, lo cierto es que no nos queda más remedio que trabajar, a veces más horas de lo que quisiéramos, en ocasiones no del todo saludables. Por eso, junto con prestar atención a tener una luz adecuada, una silla medianamente cómoda y una temperatura agradable, también es importante que vigiles que tus condiciones laborales no influyan negativamente en tu bienestar.

A continuación, te presentamos 3 áreas con las que la salud mental en el trabajo está relacionada. Será interesante que las observes con detenimiento (es decir, que te observes a ti con detenimiento, a ti como trabajador o trabajadora) y pienses si hay algo en tu manera de trabajar o en tu puesto de trabajo que puedas mejorar para sentirte mejor por dentro.

En primer lugar, la salud mental tiene que ver con el disfrute, con la sensación de estar haciendo algo que nos gratifica, que tiene un sentido para nosotros, que nos compensa del esfuerzo que invertimos en ello. Si tu trabajo está lejos de proporcionarte esto, aunque sea de vez en cuando, ten por seguro que tu salud se va a resentir. Recuerda que la salud no es solo si tienes muchos o pocos catarros, sino que también incluye tu buen humor, tu alegría, lo bien que te encuentres contigo mismo y con la trayectoria profesional que estás llevando.

Además, la salud mental tiene que ver con las relaciones. Si en tu trabajo tienes la suerte de rodearte de personas medianamente simpáticas, agradables, divertidas e inspiradoras, que además te respetan, te validan y sacan a relucir tus cualidades, puedes estar tranquilo: tu trabajo no va a dañar seriamente tu salud mental o, por lo menos, las buenas relaciones interpersonales que te proporciona van a compensar algunos factores laborales que perjudiquen esa salud.

Por último, la salud mental tiene que ver con cómo te organizas. Vigila tu autoexigencia, tu gestión del tiempo, la cantidad de tareas que asumes, tu sensación de alarma cuando las cosas no salen según lo esperado. Hay veces que nuestro contexto laboral es muy rígido pero otras veces es nuestra inercia la que vuelve rígidos nuestros patrones de funcionamiento. Plantéate si puedes aflojar algunas “tuercas” y apretar otras para generar un cambio en cómo te encuentras por dentro, es decir, en el bienestar que percibes en tu mente, en tus emociones y en tu cuerpo. ¿Hay algo en tu trabajo que puedas hacer para sentir mayor lucidez, inspiración, motivación, para sentirte más eficiente y, por tanto, más valioso como trabajador? Eso también está incluido en tu cota de salud mental en el trabajo.

Cuidar de nuestra salud mental, también en el trabajo, a veces puede resultar difícil. Quizá no sabes por dónde empezar, o no tienes claro cómo está influyendo tu trabajo en tu bienestar psicológico. Si ese es tu caso, recibir la ayuda de un psicólogo va a ser una buena decisión que repercutirá con toda seguridad en tu salud mental.


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