¿Por qué se separan las parejas?

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No es sencillo contestar a la cuestión de por qué se separan las parejas. Como sucede con cualquier tema complejo, las relaciones de pareja pueden tener problemas por múltiples causas y algunos de ellos conducen (inevitablemente) a la ruptura.

Para empezar a clasificar esos problemas, podemos fijarnos en las características particulares de cada uno de sus miembros: edad, necesidades, momento vital, estilo de apego, tipo de personalidad, etc. Estas características, a su vez, influyen mucho en el tipo de relación que establecen y en el tipo de problemas que podrían llegar a hacer que se separasen. 

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Por otro lado, también podemos fijarnos en las circunstancias que les toca vivir, es decir, en lo que sucede alrededor de esas dos personas y que puede afectarlas: la ciudad y la casa donde viven, en qué trabajan, cómo son sus respectivos entornos sociales y familiares o el momento histórico en el que se encuentran. 

En este sentido, la pandemia que hemos sufrido ha puesto a prueba la estabilidad de muchas parejas, aunque no ha afectado a todas por igual. Depende de si han convivido o se han separado, del punto evolutivo en el que estuvieran en el momento de iniciarse la emergencia sanitaria y de cómo les haya ido durante la misma a nivel de salud, trabajo, otros estresores… 

Seguramente habrá infinidad de historias de pareja durante la pandemia. Algunas habrán consolidado más su relación, otras habrán acelerado la consolidación que en otras circunstancias habrían tardado más tiempo en experimentar. Otras, simplemente, habrán conservado la relación como hayan podido y, para algunas, la pandemia habrá supuesto una aceleración de su final. 

Por qué se separan las parejas

Por tanto, el equilibrio y el bienestar de una relación de pareja puede potenciarse o perjudicarse por múltiples factores, aunque -con pandemia o sin ella- hay algunos que aumentan la probabilidad de que aparezcan problemas: la escasez económica, la convivencia (especialmente en una casa pequeña), el nacimiento de los hijos (sobre todo cuando se es primerizo), un pico de estrés laboral, quedarse en paro, problemas de salud… 

Al hablar de las posibles crisis que pueden contestar la pregunta de por qué se separan las parejas debemos fijarnos también en hitos evolutivos, o cambios normativos que prácticamente todas las personas o parejas tienen que pasar y que suponen un desafío para su bienestar. Dos de los ejemplos más típicos serían la jubilación y el nido vacío.

Por qué se separan las parejas… a las que les va bien

Separarse es una decisión que, normalmente, no se toma a la ligera. Al contrario, es fruto de un proceso de desencanto, desvinculación afectiva, disonancia entre los respectivos proyectos vitales o acontecimientos puntuales que desencadenan una enorme crisis que acaba en ruptura (por ejemplo, una infidelidad, problemas graves de salud o la muerte de un hijo)… Cada pareja tiene sus propios motivos para romper la relación

A veces nos impacta la noticia de la ruptura de una pareja a la que consideramos “estable”, es decir, sin estridencias, con una continuidad aparentemente apacible en su dinámica general. Es importante señalar que el hecho de que una pareja sea “estable” no implica necesariamente que esté bien avenida. Muchas parejas se mantienen “estables dentro de la gravedad”, es decir, tienen una relación mala o que, directamente, ya se ha roto y se limita simplemente a la convivencia. Sin altibajos ni grandes dramas, sino con estabilidad

Nunca sabemos qué ocurre en una relación de pareja de puertas para dentro, por eso es tan difícil a veces averiguar por qué se separan las parejas. Aunque la apariencia sea buena, o apacible, en realidad pueden haber aparecido fenómenos que acabarán desembocando en una ruptura de la relación si no se les encuentra remedio. 

Entre estos fenómenos estarían la desconexión emocional, la sensación de que la otra persona me resulta alguien desagradable o, simplemente, ajeno, poco cómplice. Nos cuesta entendernos, no compartimos prácticamente ninguna afición, perdemos la paciencia con el otro, no hay confianza, somos menos comprensivos (o menos comprendidos por el otro). No hay un impulso a compartir tiempo ni actividades y aumenta la sensación de estar solo dentro de la relación, incluso en presencia de la otra persona. Por supuesto, aumento de discusiones, malos entendidos, faltas de respeto, subidas de todo… son signos ante los que hay que prestar atención

Por otro lado, una pareja puede estar bien avenida pero desde la simple complacencia, no tanto desde un vínculo afectivo intenso que se traduzca en un compromiso sólido. A veces acaban llegando a la conclusión de que no merece la pena seguir así, o algún detonante les pone en ese escenario y, simplemente, rompen la relación. Si de verdad están bien avenidas no tiene por qué ser una ruptura traumática o conflictiva, sino más bien amistosa. Aunque les dé pena, en el fondo les satisface sentir que están haciendo lo correcto, lo coherente, al romper

Por qué se separan las parejas

¿Cómo superar los problemas en la relación de pareja?

Los que hemos mencionado anteriormente suelen ser problemas que, aunque sean fruto de la evolución natural de una relación de cierta duración, suelen tener detrás otras explicaciones. Dificultades en la comunicación y falta de atención del uno por el otro, que llevan a no darse cuenta de qué le pasa a la pareja, cómo ha cambiado a lo largo del tiempo o qué me está demandando en la actualidad. 

Los conflictos son difíciles de gestionar, sobre todo si no hay una voluntad madura de ponerles una solución. No obstante, lo importante es tirar de honestidad, hacer un esfuerzo por expresar las propias emociones y pensamientos, escuchar y comprender los del otro sin estar a la que salta… Eso toma un tiempo, no se logra de un día para otro -especialmente si no se tiene costumbre de buena comunicación- y tampoco en una única conversación.

Una posible vía de solución a una crisis en la relación de pareja es iniciar un proceso terapéutico con un psicólogo profesional especializado en este tipo de situaciones. La terapia de pareja nos puede ayudar a poner en palabras aquello que no acabamos de tener claro, verbalizarlo delante del otro de una manera ordenada, contar con un observador externo y neutral de nuestra relación, alguien que puede orientarnos en la toma de decisiones, darnos cuenta de cómo hemos ido llegando hasta el punto actual y aprender maneras más constructivas de comunicarnos y reencontrarnos. 

En algunas ocasiones ese proceso puede tener como resultado la certeza de que la relación ha llegado a su final: no se desea prolongarla, no hay un deseo de compromiso, es decir, de seguir compartiendo la vida con esa persona. En esos casos, ¿por qué se separan las parejas? Sencillamente porque ya no tienen más camino que recorrer. Y no pasa nada, es duro, es triste, puede generar problemas de diferente tipo que habrá que ir ajustando, pero no es el fin del mundo. Al final se acaba comprendiendo que es mejor admitirlo y despedirse bien, a conciencia y con seguridad, que permanecer juntos dando tumbos, discutiendo, relacionándonos desde la incomprensión. 

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