Narcisistas en las redes sociales

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Partamos de esta premisa: los narcisistas están de moda. Posiblemente nunca como en nuestro tiempo se han descrito tantos síndromes de personalidad y problemas psicológicos asociados a esta característica.

En su modo normal -o no patológico- los narcisistas no esconden graves problemas, pero en otras ocasiones puede llegar a presentar un trastorno importante. Vivimos en una sociedad que fomenta la impostura, la proyección de una imagen de éxito, belleza y felicidad. En el fondo, al trascenderla, esta imagen se desmorona como un castillo de naipes.

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Básicamente eso es una personalidad narcisista patológica. Una estructura sin pilares, proyectada en el espejo que constituye la mirada de los otros pero sin una base psicológica empática y real. Los narcisistas solo se ven si son vistos, reconocidos y admirados por los otros. He aquí su gran drama.

¿Quiénes son narcisistas patológicos?

En el DSM-V, que es el manual diagnóstico que empleamos los psicólogos, se describen los criterios exactos para realizar un diagnóstico de personalidad de este tipo. Sin embargo, como siempre, la frontera entre lo normal y lo patológico puede ser difusa. Por eso, es muy común hablar y tachar de narcisistas a personas que no tienen un grado realmente patológico de narcisismo.

No podemos decir que alguien es narcisista simplemente porque es demasiado cuidadoso con su imagen o porque exhibe ciertos rasgos de grandiosidad. Tampoco porque esté obsesionado con las redes sociales y no pare de subir fotos de su vida en un alarde de exhibicionismo constante.

Tal vez podamos decir que tiene algunos rasgos de personalidad narcisista, pero no podremos aseverar que su caso constituye un trastorno de personalidad narcisista. De hecho, es un diagnóstico que no se puede hacer a la ligera.

No obstante, a veces observamos a lo largo del tiempo a personas que exhiben unos rasgos de personalidad que no pasan desapercibidos. Sobre todo porque, además, en la mayor parte de las ocasiones, comportan daños colaterales para quienes tienen relaciones más o menos profundas con ellos.

Aquí está el quid de la cuestión. Los narcisistas patológicos no exhiben simplemente rasgos exhibicionistas o de egolatría. Además de todo eso tienen una manera de vincularse con el resto de personas totalmente alterada. Es en esa vinculación afectiva, amistosa o familiar donde realmente encontramos la gran falla narcisista.

Para analizarlo con mayor profundidad veamos la descripción tan precisa que Jean Charles Bouxox realizó en su muy recomendable libro: Los perversos narcisistas.

Los perversos narcisistas

Jean-Charles Bouchoux es un escritor, psicoanalista, psicoterapeuta y formador con prestigio reconocido en el mundo del psicoanálisis. Saltó a la fama con su libro de tono divulgativo Los perversos narcisistas. Esta obra constituye un manual perfecto para entender, detectar y tomar precauciones necesarias a la hora de relacionarse con estas complejas personalidades.

Según Bouchox, en los narcisistas de este tipo podemos observar estos rasgos:

  • “Hay relaciones muy nocivas y destructivas porque van solo en una dirección. Hay uno que sufre y el otro que hace sufrir. Los «perversos narcisistas» son personas que hacen sufrir a los demás. En cambio, ellos no son capaces de sufrir por los otros, solo sufren por lo que viven en primera persona”.

Así es, generalmente cuando se entra en relación más o menos profunda con alguien es posible que haya un sufrimiento asociado al no cumplimiento de las expectativas de esa relación.

Unas veces nos toca sufrir y en otras ocasiones hacemos sufrir en contra de nuestra intención. Pero con la personalidad perversa narcisista la ecuación siempre es la misma. Es siempre el otro el que sufrirá. No es exactamente un psicópata, pero su grado de empatía dista mucho de lo que podemos considerar normal.

El perverso narcisista es capaz de entender las emociones ajenas y por eso es muy capaz de establecer relaciones estrechas o de aparente profundidad. Sin embargo, para él o ella, lo primero es su bienestar y la prevalencia de sus intereses, de sus prioridades, por encima de todo y de todos. Inevitablemente esto hace sufrir a la persona que comparte una vida con ellos. La razón es que nunca podrán encontrar reciprocidad en esa comprensión, cariño o generosidad que han aportado a la relación.

 

  • “El perverso narcisista utiliza el vínculo familiar, profesional o amoroso para someter al otro. Necesita esta proximidad para ejercer su influencia y no le permitirá a su víctima que tome distancia. Internamente es frío, no conoce la culpabilidad porque proyecta cualquier afecto y no duda, en culpabilizar a los otros”.

 

No es una persona que tienda a aislarse. Efectivamente, ejercen su influencia a  través del vínculo y frecuentemente están en relaciones de cierto compromiso o profundidad. Precisamente porque tienden a acercarse y tratan de vincularse con personas que poseen la fortaleza afectiva de la que ellos carecen.

Saben bien que una persona con valores éticos, inteligencia práctica y fortaleza emocional es alguien confiable a través del cual conseguir sus propios fines. Por eso los narcisistas tienden a usar a este tipo de personas como cómplices, protectores e impulsores. No es nada extraño que acaben formando relaciones de parasitación, donde son dependientes económica o estructuralmente de aquellas.

Llegado un momento, las personas que están junto a los narcisistas patológicos detectan esta clase de comportamiento abusivo y lo expresan. Es entonces cuando este tipo de sujeto despliega su arsenal de herramientas de manipulación emocional. Algo que les hace detectables es su continuo juego con la culpabilidad del otro.

Si el narcisista siente que está siendo descubierto, rápidamente tomará un papel de víctima. Con gran habilidad conseguirá que la otra persona acabe pensando que realmente ha sido demasiado dura o injusta con él o ella.

 

  • “El perverso narcisista, generalmente hábil con las palabras, utiliza el doble sentido para manipular y posicionarse como víctima para que le compadezcan o incomodar al otro deliberadamente”.

 

Esta afirmación enlaza directamente con el punto anterior. La persona narcisista se sirve de su dominio del lenguaje para esgrimir argumentos a veces imposibles que harán dudar continuamente a su oponente incluso de sus propias acciones. Por tanto, ante hechos que hablan por sí mismos, ellos son capaces de transformar su significado a través de ese uso perverso del lenguaje.

 

  • “Los valores, sentimientos y el comportamiento del perverso narcisista cambian en función de las personas y del contexto que le rodea. Externamente es amable, y puede fingir compasión y simpatía. Es seductor y, si es necesario, puede ser puntualmente muy servicial, sobre todo si esto le permite alcanzar sus objetivos, a menudo, a costa de los demás”.

Las personas narcisistas son bastante camaleónicas, precisamente porque no tienen una personalidad bien constituida. Para ellas es muy fácil absorber, imitar y fingir ser quienes no son realmente. Construyen la personalidad y la imagen que el otro quiere ver y, en un principio, se ofrecen con generosidad.

Es muy posible que, de entrada, la otra persona se vea impresionada, agasajada o seducida por ellos. Esto es completamente normal, porque detrás de esa expresión hay un trabajo muy específico y deliberado de la imagen que quieren proyectar a los otros. Todo con un fin. Porque para ellos siempre hay un fin, no se relacionan  de un modo natural, simplemente porque sean seres sociales como hace el resto, para ellos casi siempre hay un objetivo concreto detrás del intento de vincularse afectiva o emocionalmente a alguien.

Estos son algunos de sus rasgos pero, por supuesto, hay mucho más. Para ampliar la información el libro de Bouxox es imprescindible.

¿Cómo usan las redes sociales los narcisistas?

Tras ver todas este despliegue manipulativo de estos sujetos, solo tienes que imaginar qué es lo que pueden hacer en las redes sociales. De entrada sobra decir que este es un territorio perfecto para ellos, un hábitat que dominan.

En las redes sociales los narcisistas encuentran vía libre para proyectar todo lo que desearían ser y no son. Por supuesto, a través de la comunicación que hacen con los otros en las redes sociales manipulan constantemente las emociones ajenas. Algunas de sus conductas en este terreno pueden ser muy ilustrativas:

  • De entrada, para los narcisistas las redes sociales constituyen una parte importante de su existencia. Dedican mucho tiempo a  pensar y decidir lo que suben, escoger fotos, citas o mensajes, si aceptan a alguien como contacto o no, etc. Se lo toman muy en serio, porque para ellos la proyección de la imagen es su manera de estar en el mundo. Para ellos las redes sociales significan mucho más que para los demás.

 

  • Bloquean y desbloquean en las redes a sus contactos con cierta frecuencia, con el único fin de provocar emociones de incertidumbre en los otros. A los narcisistas les aterra ser abandonados, ninguneados, expulsados de la vida de los otros. Por eso mismo, en su lógica egocéntrica, razonan que lo peor que le puede suceder al otro es eso mismo.

 

En la vida real es muy obvio cuando esto sucede, en Whatsapp, Facebook y demás redes sociales o aplicaciones móviles usan deliberadamente la herramienta de “bloquear a” para hacer sentir a la otra persona un nivel de angustia importante y así manipularla después. Pero no lo usan de un modo muy impulsivo, sino más bien deliberado. Es algo que les hace sentir cierto poder sobre el otro.

 

  • De la misma manera, usarán el refuerzo positivo, traducido en las redes sociales por un “me gusta”. Usan las redes con mucha frecuencia como medio de comunicación habitual.

 

  • Exhiben grandes contradicciones en su comportamiento en las redes. Por ejemplo, a veces parecen extremadamente celosos de su intimidad, poniendo sumo cuidado en dónde y de qué forma aparece su imagen.

 

En otras ocasiones pueden tener conductas altamente exhibicionistas. Esta contradicción refleja su propia contradicción interna: desean proyectar una imagen grandiosa y, a la vez, sienten una necesidad compulsiva de controlar el uso de dicha imagen.

 

  • Triangulación. Esta es una técnica que usan inconscientemente tanto en la vida real como en la digital. Siempre que entran en alguna relación profunda o más íntima con alguien es posible que aparezca o que esté siempre detrás la amenaza de que él o ella podría dejarnos o irse con una tercera persona.

Saben que, de este modo, pueden provocar celos y debilidad en la otra persona, buscan que el otro se sienta cada vez más dependiente emocionalmente de ellos. Así, en las redes sociales, es muy posible que muestren fotos y comportamientos que inciten a pensar que existe una intimidad con alguien que en realidad no es tal.

 

Tengo cerca a uno de esos narcisistas

De entrada, esto no sería nada raro. Los narcisistas son personalidades que abundan y tarde o temprano es muy posible cruzarnos en una relación más o menos íntima con uno de ellos. Lo importante es darse cuenta de ello a tiempo.

Más allá de todas las pautas que se pueden extraer de este artículo, todos poseemos una herramienta poderosa para detectarlos: la intuición. Nuestra intuición está mediada por procesos inconscientes y, a un nivel social, nuestra intuición suele ser certera a la hora de localizar personas problemáticas.

Si escuchamos nuestra voz interior sabremos que algo no va bien con determinadas personas. Si en la relación con alguien constantemente acabas sintiéndote culpable, de alguna forma manipulado/a o con ansiedad constante y si este tipo de emociones no surgen en ti con frecuencia ante las relaciones sociales, entonces ponte alerta.

En los casos más paradigmáticos el efecto que tiene un perverso narcisista sobre sus víctimas es devastador. Después de haber estado sometidas a un funcionamiento perverso narcisista las secuelas pueden ser, en cierta forma, traumáticas.

Es posible que, cuando nos demos cuenta de todo esto, ya estemos dentro de una relación con estas personas y no nos sea tan fácil desvincularnos de ellas. En ese caso la ayuda profesional de un psicólogo puede ser crucial para entender el proceso y salir del secuestro emocional al que podemos estar siendo sometidos.

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