Motivación laboral: ¿sabes qué significa?

La motivación laboral es la fuerza que nos mantiene activos y, sobre todo, productivos dentro de nuestro trabajo. Alimenta nuestro compromiso y hace que aportemos nuestras mejores habilidades al servicio de la misión de la compañía. Se trata de la meta cuya consecución nos mueve, impulsa, conecta con la tarea y promueve un mayor rendimiento. 

En este sentido, la motivación laboral es una energía que nos mantiene conectados con la tarea incluso cuando esta es muy tediosa o difícil. ¿Cómo lo logramos? Porque tenemos una causa, algo valioso por lo que esforzarnos, un poderoso “qué” para el cual nos sobreponemos a lo que haga falta. Así es como encontramos el “cómo”, el “seguimos”, el “adelante”.

De qué hablamos cuando hablamos de motivación laboral

Eso es a lo que nos referimos cuando hablamos de motivación laboral: la ilusión, esperanza o satisfacción de algún tipo al hacer consciente que estar ahí nos permitirá lograr algo en el futuro, a corto, medio incluso muy largo plazo. 

Por ejemplo, estoy ahorrando para hacer un gran viaje por el mundo así que, aunque mi trabajo no me gusta mucho, pensar en mi proyecto de viaje y saborear anticipadamente todo lo que me va a aportar me mantiene enfocado en mi tarea, me ayuda a ponerme a ello porque es lo que me va a dar los medios para poder llevarlo acabo. O mi trabajo no me gusta demasiado, ni me resulta muy interesante, pero pensar que trabajando aquí podré pagar mis estudios o contribuir a la economía familiar me genera la satisfacción suficiente como para hacerlo lo mejor posible y vaguear al mínimo. 

Es decir, la motivación -del tipo que sea, también la motivación laboral– tiene que ver con aquella causa que nos mueve en una dirección concreta que, para nosotros, es valiosa. A esa causa la llamamos motivo, es decir, es el motor de nuestro comportamiento, lo que nos permite seguir trabajando incluso cuando las condiciones no son muy favorables y, de hecho, resultan desmotivadoras (es decir, cuando animan más a quedarse quieto que a moverse). 

Por tanto, la motivación laboral tiene que ver con aquello que nos impulsa a conseguir algo que deseamos a través del trabajo, o bien a satisfacer una necesidad a través del trabajo: necesidad económica, de realización personal, de lucimiento personal, de resarcimiento por alguna carencia o agravio del pasado, de tiempo, de compañía o diversión (cuando todo falla, lo que me motiva es compartir la tarea y el tiempo con mis compañeros). Realmente en la mayoría de los casos la barrera entre la consecución de un deseo y la satisfacción de una necesidad es bastante borrosa. 

De este modo, debemos ser conscientes como trabajadores de cuáles son nuestros motivos para trabajar, es decir, de qué nos empuja en el día a día a darlo todo -o, al menos, lo que podamos- en un puesto determinado, a no abandonar la empresa o esforzarnos más allá de lo que se nos pide.

Errores al gestionar la motivación laboral de tus empleados 

A la hora de gestionar equipos o diseñar una estrategia corporativa de beneficios sociales, debemos tener en cuenta que la plantilla de la compañía no es un todo monolítico. Las personas nos parecemos mucho unas a otras, pero también somos muy diferentes en ciertos aspectos. 

Por eso, es importante que tengas en cuenta cuatro posibles errores que puedes cometer a la hora de potenciar la motivación laboral del equipo que lideras. 

-Pensar que a la gente solo le motiva el dinero.

-Pensar que a la gente le basta con refuerzos positivos verbales.

-Pensar que una misma recompensa motivará por igual a todos los trabajadores.

-Pensar que lo que motiva a un empleado durante una temporada le motivará siempre.

En realidad, aunque podemos considerar que existen reforzadores y motivadores más o menos universales, no debemos confiar nuestra política de recompensas siempre a la misma única carta. La motivación laboral no es la misma para todas las personas ni es la misma todo el tiempo para una persona concreta. A la hora de desempeñar un determinado trabajo, lo óptimo es que estén presentes cuantos más factores motivadores mejor. Eso es lo que hace más atractivo un puesto de trabajo o una empresa en concreto. De hecho, también anima mucho el inbound recruiting y aumenta la probabilidad de que el talento se retenga. 

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