Los problemas de comunicación en la pareja

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La comunicación: un proceso donde hay un mensaje que se emite, se recibe y se devuelve. Parece sencillo, pero no lo es y menos cuando se trata de la comunicación en la pareja. Si tú dices negro y tu pareja escucha blanco, aumentan las discusiones y parece como si hablarais idiomas distintos. Es momento de pensar cómo os estáis comunicando. Sería importante cuestionarnos el mensaje y cómo lo estamos transmitiendo. 

Hay una frase que resume maravillosamente esto:

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“Entre lo que pienso, lo que quiero decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender, lo que entiendes, existen nueve posibilidades de no entenderse”.

No es sencillo expresar nuestras necesidades desde un lugar claro y tranquilo. Si a esto se suman las necesidades y dificultades del otro, tenemos un batido que no es precisamente el más rico y saludable.

La comunicación busca unir, conectar, pero nuestra manera de expresarnos puede generar desconexión. Hablar desde la crítica separa: todos tenemos cosas que pueden gustarnos más o menos de nuestra pareja, pero utilizar palabras desajustadamente negativas para comunicarlo puede no ser la mejor opción. Utilizar frases como “Habíamos llegado a un acuerdo sobre cuándo limpiar la cocina” es una frase que no es agresiva, contraria a la crítica destructiva del tipo “Eres un egoísta, jamás cumples los acuerdos que hacemos”. Ten por seguro que si comienzas la conversación con una frase de este tipo, estás entrando en terreno peligroso.

Por otro lado, utilizar la crítica constantemente nos lleva por el terreno del desprecio. Comunicarse no solo implica hablar, sino también escuchar al otro. Tener en cuenta sus opiniones, ideas y sentimientos. Si estáis teniendo dificultad para establecer acuerdos y tu pareja te sugiere una posible solución, escúchalo. Evitemos frases como “¿A ti te parece que eso va a solucionar esto? No sabía que eras mago”. Con ese tipo de comunicación que descalifica no es posible acercarse al otro. Lo que estás haciendo en este punto es señalar de manera agresiva lo que no te gusta de tu pareja y echar por la borda todo lo que él/ella está intentando hacer por mejorar.

Otro punto a considerar es cuando das por hecho que tu pareja ya sabe lo que quieres o necesitas. A fecha de 2020 todavía no podemos leer la mente, así que decir lo que quieres es la mejor manera de encaminarse a conseguirlo.

El siguiente escalón en esta cuesta de la mala comunicación es mantener una actitud defensiva. Tiene sentido pensar que, frente a la crítica y el desprecio, alguno de los miembros de la pareja saque su armadura y se defienda. No obstante, si lo que queremos es conectar con el otro, crear barreras no nos ayuda. Desde una posición defensiva podemos dar la vuelta a las cosas y comenzar a “atacar nosotros”, lo que solo conseguirá echar más leña al fuego.

Sin duda, enfocar la discusión como yo contra ti o tú contra mí no va a tener buen desenlace. Las discusiones surgen por un problema a la hora de gestionar algo en concreto. Pensemos en cómo resolver ese algo y no en ver quién de los dos gana esta discusión. Tú y yo contra el problema, no tú y yo el uno contra el otro.

Frente a estas dificultades, tomar distancia y hacer como que el problema no existe puede parecer tentador, pero luego acaba siendo un camino del que puede ser difícil retornar. Cuando una de las personas intenta comunicarse y recurre a la crítica o desprecio, puede ocurrir que su pareja evite responder por evitar una confrontación, pero tengamos en cuenta que el no decir nada ya es en sí mismo un mensaje. Transmite la idea de que no es importante lo que la otra persona dice y, en definitiva, que te has rendido.

Finalmente, no podemos hablar de comunicación sin hablar de empatía. No en la concepción convencional de “Entiendo lo que sientes”, ya que eso no es empatía, sino yendo un paso más allá. La empatía no necesariamente implica que pasamos por las mismas circunstancias para entendernos, sino que podamos tomar en cuenta la perspectiva del otro y reconocerla como su verdad, sin juzgarla y leyendo sus emociones para poder responder en consecuencia. 

Abrirse a entender cómo se puede sentir el otro requiere que conectes contigo mismo y con los  sentimientos que localices en tu interior. Comunicarse cada uno desde su lugar, pero escuchando el lugar del otro con respeto.

Como bien dice Shakira en su canción Inevitable, “Siempre supe que es mejor cuando hay que hablar de dos, empezar por uno mismo”. Es decir, cuando hables, habla desde ti. Si hablas desde cómo te sientes tú, también das lugar a que el otro hable desde su lugar y percepción. Quién sabe, quizá te sorprenda la manera en que el otro estaba viendo las cosas. Sabemos lo que sentimos nosotros pero quizá no sabemos del todo lo que el otro siente y piensa, por eso permitámosle decírnoslo y conectar con ese sentimiento.

Cada pareja es distinta, lo que hemos comentado aquí son unos puntos generales sobre los que puedes reflexionar si la comunicación con tu pareja está siendo complicada. Tómate un momento y pregúntate: ¿qué quiero decir realmente a mi pareja?, ¿cómo se lo he estado diciendo?, ¿hay mejores maneras de decir esto?, ¿lo estoy escuchando? Y, tras reflexionar, quizá juntos lleguéis a acuerdos y mejores maneras.

La pareja no nos da la felicidad, pero sí que hay una serie de ingredientes que hacen que nos sintamos felices en la pareja. Uno de ellos es la comunicación. Hagámonos responsables de nuestras palabras, de sus consecuencias y sus efectos.

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