Ghosting: ¿el arte de romper una relación?

Por Rafael San Román Rodríguez
Publicado 16 de mayo de 2019

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Terminar una relación con alguien repentinamente, sin dar ninguna explicación e interrumpiendo toda comunicación. Desaparecer. Literalmente lo que conocemos como hacer una bomba de humo. Ahora estoy, ahora no estoy…

Esto que acabas de leer y que sabes perfectamente de qué va es lo que actualmente se conoce como ghosting.

El término, que viene de la palabra inglesa ghost (fantasma) lleva ya varios años empleándose con naturalidad en el ámbito anglosajón. Sin embargo, su uso se ha ido haciendo popular a medida que las redes sociales y las aplicaciones móviles van estructurando más intensamente nuestra manera de conocer gente para establecer relaciones afectivo-sexuales.

Separación de pareja 2.0

Como decimos, el ghosting no es algo nuevo, sino que ha existido siempre. Es el mismo fantasma pero con diferente sábana. Toda la vida hemos dado esquinazo, y nos lo han dado, a aquellas personas con las cuales no deseábamos seguir interactuando. Antes no había móviles, así que bastaba con no contestar a las llamadas de teléfono o a las cartas (sí, antes había una cosa que se llamaba escribir cartas y era un medio muy común para comunicarse). Ahora el ghosting se aprecia mejor en ese doble check de Whatsapp al que nunca seguirá una respuesta más allá de un desconcertado -y luego cabreado, y luego triste, y luego otra vez cabreado- “Hola ¿hay alguien ahí?”.

Probablemente el ghosting ahora es más frecuente gracias a la impunidad que nos permite la tecnología. Esto hace que sea extremadamente fácil contactar -y mantener el contacto- con muchas personas pero que también sea muy fácil desaparecer sin dar más explicación. Quizá este fenómeno tenga que ver con una manera más superficial, informal y, en ocasiones, maleducada de entender las relaciones, sobre todo aquellas que aún no son muy importantes o que están en una fase embrionaria.

De hecho, aquello del usar y tirar tiene en el ghosting una de sus vertientes más desagradables porque, por lo general, suele haber una persona que desea mantener el contacto y otra que se ha escabullido de malas maneras, dejando a la primera con una sensación amarga que puede llegar a golpear en una línea de flotación importante: la de la autoestima: ¿no he sabido leer las señales?, ¿no merezco que me traten con un poco más de consideración?, ¿soy tan tonta o tonto que me he ilusionado con alguien que pasaba de mí?

Decía Carrie Bradshaw en uno más de los gloriosos episodios de Sexo en Nueva York que toda relación merece ser acabada mediante un método que haga honor a esa relación… y que eso no pasa por romper a través de un (maldito) post-it. Sí, todos sabemos lo que estás pensando: ¡al menos a ella le dejaron un post-it!

Efectivamente, el ghosting no es el medio más maduro para seguir tu propio camino y tampoco el más asertivo, aunque demasiada gente lo considera la mejor peor manera posible para dar una noticia incómoda. No nos engañemos: no es una salida elegante, pero es una salida muy fácil. Es, ni más ni menos, una manera de comunicar que se desea cesar la relación sin el engorroso inconveniente de dar explicaciones.

Ruptura amorosa inesperada

Muchas rupturas fantasmagóricas pueden activar en nosotros una serie de estrategias de afrontamiento como toda buena pérdida que se precie. De este modo, y en función de diferentes circunstancias (por ejemplo, la importancia de la relación, la previsibilidad del ghosting, la personalidad de la persona “dejada”, etc.) pueden suceder una o varias cosas de las que describimos a continuación.

Negación: esto no me está pasando a mí

Las interrupciones más o menos bruscas del contacto son fáciles de llevar al principio y estamos más que diseñados para encontrar una buena explicación a ese sonidito de grillos que empieza a retumbar donde antes había palabras.

Algunas de las hipótesis que cruzan por nuestra mente en esta fase, con el noble objetivo de amortiguar la realidad, son: está muy ocupado, me contestará más tarde, está pensando una respuesta, ha perdido el móvil, escribió y no me llegó, le han secuestrado y está incomunicado, no está pasando de mí…

Estupor: ¿en serio está pasando de mí?

Conforme van transcurriendo las horas, los días e incluso las semanas va y viene por nuestro interior una sensación que tiene que ver con la negación pero que ya va tocando un poquito más la realidad.

Llamémoslo estupor, el arqueo de cejas acompañado de bufido que asoma a nuestra cara cuando, lo queramos o no, vamos llegando a la conclusión de que todo-apunta-a que no contestará más tarde, a que no está secuestrado y tampoco está pensando una buena respuesta para lo que le hemos dicho. El estupor es un paso intermedio, normalmente muy breve, entre la negación y la rabia pura y dura.

Rabia: me parece muy fuerte que haya desaparecido

La rabia es eso que vibra en tu interior mientras pones verde a esa persona durante varias horas con todo aquel que esté dispuesto a escucharte. Esos oídos atentos suelen ser los de los amigos que forman tu núcleo duro, tu Comité de Crisis, reunidos en aquelarre en la Situation Room de vuestra Casa Blanca particular, aquellos que te demostrarán con golpes de pecho su indignación por lo sucedido y jurarán con sangre no volver a saludar a ese fantasma jamás.

La rabia tiene una función muy útil para descargar energía y nos ayuda a reivindicarnos y exponer nuestras razones. Lo malo del ghosting es que, por definición, no podremos hacer esa descarga delante de la persona interesada.

Atenta a la jugada, porque lo más probable es que tu sensación de enfado post bomba de humo vaya acompañada de un amargo desencanto hacia la humanidad. Si te ves pensando que todo el mundo es igual, que la gente es malvada, que así es imposible llegar a nada, que estás rodeada de inmaduros… vale, pero luego piensa que tú también eres la humanidad y que en el mundo hay gente muy maja que se toma la molestia de explicar por qué quiere dejar a su novio, evitando sembrar las semillas para una futura terapia de pareja.

Satisfacción: ¿sabes qué?, mejor así

Una vez que has ido y vuelto varias veces por el maravilloso camino de la negación, el estupor y la rabia va abriéndose poco a poco un huequito otra sensación, esta vez sí, agradable. Al fin y al cabo, aunque no era lo que queríamos, ha sido él/ella quien ha tomado la decisión por los dos, nos ha ahorrado una escena desagradable, mejor ahora que más adelante y de buena nos hemos librado.

Cómo superar una ruptura… por ghosting

Como ya te imaginarás, no hay recetas mágicas para sentirse bien cuanto antes después de que alguien más o menos importante te deje como si no fueras nadie. Si el ghosting ha sido muy cruel (ante una relación ya de cierta importancia) nada va a ahorrarte ni el enfado, ni la melancolía ni el desconcierto. Tampoco si ha sido un ghosting de bajo nivel.

No obstante, te ofrecemos cuatro sugerencias que pueden ayudarte a afrontar estas rupturas con apariencia de fenómeno paranormal o de número de magia (nada por aquí, nada por allá):

1.Permite tus emociones

A cualquier persona le cabrea que alguien la deje con la palabra en la boca. Si la persona te gustaba y la relación ha acabado -sobre todo si ha acabado de una manera tan fea- también te sentirás triste. Y no hay helado en el mundo ni amigos dispuestos a formar un ejército por ti que vayan a ahorrarte cierta dosis de disgusto. Simplemente, pásalo como si fuera un mal catarro… porque se pasa.

2.Comparte lo que te ocurre

No hay que avergonzarse de haber recibido un ghosting por toda la escuadra. A todo el mundo le ha pasado y el poder del grupo siempre reside en la sensación de normalización que nos aporta. Puede que hablando de lo sucedido con otras personas te des cuenta de matices que se te estaban escapando, le restes importancia a algo que hasta ese momento estaba siendo tremendo y, lo mejor de todo, recibirás el apoyo y la lealtad fraternal de quienes tengas a tu alrededor.

3.Pasa página

De acuerdo, la incertidumbre y la confusión pueden llegar a machacar mucho pero hay un momento en el que hay que rendirse. No te enredes buscando, repasando, intentando volver atrás, insistiendo, exigiendo la contestación que siempre te mereciste y nunca te dieron… Nos guste o no, el silencio también es una respuesta y es esa respuesta la que has de escuchar. Todo lo demás se ha quedado en el tiempo anterior al humo, la bruma, el vapor y el vacío.

Ir buscando explicaciones a cómo esa persona puede haber actuado contigo de esa manera tiene sentido durante un cierto tiempo más allá del cual empezarás a caminar en círculos y a calentarte la cabeza.

4.Aléjate de mí

Como mencionábamos antes, al principio da mucha rabia que nos hagan un ghosting porque, aparte de ser el signo de que algo que nos gustaba ha acabado, odiamos que nos dejen de lado.

No obstante, a muchas personas les ayuda recordar que la moraleja de todo esto es que alguien con ese estilo de poner fin a una relación no es alguien con el que nos convenga mucho estar. De hecho, es alguien que no quiere estar con nosotros y, si eso es así, ¿por qué prolongar más la situación? Si de verdad el ghosting que te han hecho ha sido de campeonato aprende la lección y aplícala. No te comportes tú así en el futuro y aprende a alejar de ti a aquellas personas con serias dificultades para afrontar las rupturas. Puedes sentirte mal por lo que ha ocurrido, pero date la oportunidad de tomarte un descanso en tu disgusto recordando que si esto es lo que había, esto es lo que no quieres para ti.

En definitiva, el ghosting es una palabra nueva para un fenómeno antiguo. Sin embargo, lo importante no es eso. Ni siquiera te preocupes por evitar que te los hagan, porque no puedes evitarlo. No puedes controlar lo que hagan los demás, solo puedes controlar -a veces a duras penas- lo que hagas tú, así que la próxima vez que sufras este fenómeno limítate a ser esa persona madura que siempre quisiste tener al otro lado del Whatsapp.

Ahora bien, si el ghosting no es una anécdota que aparece de vez en cuando sino una constante en tus relaciones, o si sientes que hay algo en tu manera de gestionar las relaciones que no acaba de ser adecuado y el ghosting te lo está poniendo de manifiesto, puede que sea el momento de hacer un poquito de trabajo personal. En  ifeel contamos con un amplio equipo de psicólogos profesionales con amplia experiencia en relaciones de pareja, rupturas, duelo y el resto de temas que hemos tratado en este artículo. Consulta con nosotros, estamos aquí para ayudarte.


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