¿Eres gay? 10 preguntas que todo heterosexual debe hacerse

Por Silvia Lama Raposo
Publicado 07 de diciembre de 2016

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¿Eres heterosexual? Si la respuesta es sí, te vamos a proponer un juego: te pedimos que respondas -una por una y tomando tu tiempo- a las preguntas que encontrarás a continuación. Si tu orientación sexual es otra, puedes proponérselo a las personas heterosexuales que conozcas. ¡Allá vamos!

1- ¿Cuándo te diste cuenta de que eras heterosexual?

2- ¿Cuándo lo contaste por primera vez?

3- ¿A quién se lo contaste primero? ¿Cómo se lo tomó?

4- ¿Cómo supiste que te gustaban las personas de otro sexo?

5- ¿Qué sentiste aquel día? ¿Te daba vergüenza reconocerlo?

6- ¿Nunca te ha apetecido estar alguien de tu mismo sexo?

7- Pero… ¿Estás seguro/a de que no eres gay? ¿Cómo lo sabes? No pareces hetero.

8- ¿Has probado a enrollarte con alguien de tu mismo sexo por si acaso? ¿Por qué?

9- ¿Tu familia lo sabe? ¿Qué opinan de que seas hetero? ¿Les parece bien?

10- ¿En tu trabajo están al tanto? ¿Cómo se enteraron? ¿Alguna vez te han dicho algo al respecto?

Si nunca te habías planteado la cantidad de explicaciones que con frecuencia deben dar las personas homosexuales, bisexuales y todo el colectivo LGTBIQ para justificar su identidad u orientación sexual, te invitamos a que te pongas en su lugar y lo pienses con tranquilidad.

Es probable que no hayas sabido dar un razonamiento claro a muchas de estas cuestiones. No sabes por qué, quizá no le diste importancia en aquel momento o tal vez ni siquiera lo recuerdes.

Sin embargo, es más que habitual que se realicen preguntas similares a aquellos que “confiesan” su homosexualidad, por ejemplo. Imagina además que sientes que debes dar explicaciones a un entorno que no siempre lo comprende. Un entorno que incluso puede poner en duda lo que sientes o quién eres, por el mero hecho de ser “diferente” o salirte de la “norma” (véanse bien las comillas).

Recientes estudios parecen apuntar que las personas no heterosexuales o del colectivo LGTBIQ tienen una tendencia significativamente mayor de cara a padecer problemas de salud -físicos o emocionales-. Si bien la causa no es definitiva, tener que justificar o dar una explicación acerca de quién soy o cómo me siento, hace que puedan experimentar mayores sentimientos de inseguridad, angustia, depresión o estrés durante su proceso vital.

Desde luego, dar o recibir la noticia puede suponer un proceso de adaptación, tanto para la persona en cuestión como para sus allegados, que no siempre saben cómo gestionarlo. Y en este sentido, un especialista puede ayudarnos a comprender y manejar la situación.

Pero en cualquier caso y al final del día, cada uno es dueño de su vida y de su sexualidad. Por lo que una actitud de escucha abierta antes de opinar, comprensión y respeto, son piezas clave en este tablero, ya  que nadie tiene derecho a decidir sobre tu juego.


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