4 maneras de combatir el estrés prevacacional

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¿Todavía no me he ido y ya sufro estrés prevacacional? Sí lo digo. 

Se suponía que las vacaciones son para disfrutarlas antes, durante y después. La ilusión de prepararlas e imaginarlas, la satisfacción de cumplir con los planes y objetivos planteados, el saboreo de los recuerdos y del descanso merecido en nuestro cuerpo y nuestra mente…

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Sin embargo, de alguna manera hemos caído en el absurdo de, primero, necesitar unas “vacaciones para recuperarnos de las vacaciones” y, ya puestos, necesitar también unas vacaciones para descansar del estrés prevacacional del cual nos tendremos que empezar a recuperar, a duras penas, cuando estemos de vacaciones. Un lío esto del estrés antes de las vacaciones, vaya.  

Entonces, ¿de qué hablamos cuando hablamos de estrés prevacacional? Se trata de esa especie de angustia o desgaste que nos genera la presión de dejarlo todo listo en el trabajo para poder disfrutar “a tope” y, en paralelo, entregarnos a los preparativos propiamente dichos. Programar ese periodo que presuntamente utilizamos para relajarnos, desconectar del trabajo o las rutinas habituales, aprovechar para entregarnos -aunque sea durante unos días- a nuestras aficiones, pasiones y pequeños proyectos postergados para los que hace falta tiempo de calidad… Suena idílico pero también agotador. Por eso hay gente que se va de vacaciones para quitarse el estrés pero que, por tanto, no puede evitar sentir estrés antes de las vacaciones.

estrés prevacacional

Cómo evitar el estrés prevacacional

Por supuesto, si las vacaciones se convierten en una fuente de estrés, ya sea durante, después o antes de que sucedan, expresiones del tipo “disfrutar de unas merecidas vacaciones” dejarán de tener sentido. Al fin y al cabo, ¿dónde está el disfrute cuando lo que hay es agobio por disfrutar, agobio por hacer, agobio por conseguir un determinado estado mental?

1. Preparar bien el trabajo antes de las vacaciones

Si hay que hacer un esfuerzo extra se hace, pero hundirse en el estrés antes de las vacaciones para luego no irse de verdad de vacaciones no tiene mucho sentido. Organízate bien, haz una lista de los pendientes que deben quedar resueltos, coordínate con tus compañeros y echa alguna hora extra si hace falta. Pero si te vas para descansar, te vas para descansar.

2. Poner atención a la aparición del primer agobio

Si preparar tu descanso te cansa entonces es que hay algo que no estás planteando del todo bien. Cuando te observas como un pollo sin cabeza angustiándote por los preparativos, por los planes en sí mismos y por lo que sufrirás cuando regreses al trabajo, ¿no te acuerdas de esos ratoncitos que corren en una rueda sin llegar a ninguna parte? Eso ni son vacaciones ni son nada. Para cuanto antes ese estrés prevacacional que está asomando y ponle remedio antes de que te amargue. 

3. No pasarnos de ambiciosos

Obviamente, antes de irnos hay ciertas tareas del trabajo que deben quedar hechas. Por otro lado, las vacaciones son el momento propicio para hacer eso que durante el resto del año no podemos hacer. Sin embargo, cuando queremos resolver en pocos días el trabajo de dos meses solo porque vamos a estar fuera dos o tres semanas… quizá nos estamos pasando. Lo mismo sucede cuando queremos hacer que nuestras vacaciones sean demasiado especiales, elaboradas y complejas: puede salirnos bien, pero a veces no merece la pena abarcar tanto. Si notas que tus preparativos se empiezan a convertir en estrés prevacacional recuerda que menos es más. 

4. Programar un periodo de vacaciones suficiente y coherente

A algunas personas les basta con hacer descansos cortos salteados durante el año, mientras que otras necesitan una o dos pausas largas para reprogramarse. Piensa bien qué puedes hacer y qué te apetece y luego coloca los planes en función del tiempo disponible (no al revés). 

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Ifeel cuenta con un programa de bienestar emocional para empresas, diseñado por su equipo de psicólogos expertos con el objetivo de ayudar a los trabajadores a cuidar mejor de sí mismos, tanto cuando están entregados a su tarea como cuando tienen que desconectar de ella. 

Gracias a esta colaboración, los responsables de recursos humanos pueden recibir asesoramiento personalizado y basado en datos sobre cómo prevenir posibles factores de riesgo psicosocial para los equipos que tienen a su cargo. Eso les ayudará a abordar, por ejemplo, situaciones en las que el estrés se apodera de la oficina, tanto si hay vacaciones a la vista como si no las hay. 

Por otro lado, el programa de bienestar emocional para empresas de ifeel ofrece a los empleados un servicio de cuidado de su salud mental estructurado en diferentes niveles en función de lo que necesiten en cada momento. De este modo, pueden acceder a diversas herramientas de cuidado de su salud mental con la app de ifeel. En un segundo nivel pueden recibir soporte emocional a través de un chat con uno de los psicólogos colegiados de nuestra plataforma. Si prefieren una ayuda más continuada en el tiempo solo tienen que acceder al tercer nivel del programa: la terapia psicológica online con un psicólogo especializado en casos como el suyo. 

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