Estoy frustrada: ella está embarazada y yo no

Por Ana Heredia Carrasco (psicóloga)
Publicado 31 de mayo de 2019

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Mi amiga se ha quedado embarazada y sé que debería sentir alegría pero no puedo evitar sentir envidia e incluso rabia. ¿Te resulta familiar lo que acabas de leer? Si es así, significa que llevas mucho tiempo intentando tener un bebé que aún no ha llegado y tienes la sensación de que el resto lo consigue sin esfuerzo.

En este artículo queremos normalizar esta vivencia emocional y darte algunas pautas para gestionarla de la mejor forma posible.

¡Estoy embarazada! Felicidades, yo no

En la búsqueda de tu bebé vas a encontrarte con los embarazos de algunas de tus amigas, conocidas, compañeras y familiares. Las personas que te rodean están en edad fértil y la famosa frase “Estoy embarazada” va a sonar a tu alrededor más de una vez. Puede que, incluso, algunas te cuenten lo sorprendidas que están por lo poco que han tardado en conseguirlo o porque lo han logrado sin haberlo buscado, mientras tú sigues sin notar ni el más mínimo de los síntomas del embarazo.

En ese momento es normal que te sientas paralizada y que, aunque quieras mostrarte feliz por la noticia, te cueste trabajo expresarlo de forma natural. Internamente estás sintiendo una punzada en el corazón, un nudo en la garganta. Aunque te esfuerzas por sonreír y mostrar alegría, el embarazo de tu amiga es un recordatorio de lo que tú no tienes y tanto deseas.

¿Cómo reaccionar ante el embarazo ajeno?

Quizá consigas poner tu mejor cara ante la noticia, pero es probable que quieras escapar de esa situación lo antes posible y evitar volver a encontrarte con ella y escuchar la crónica actualizada de sus semanas de embarazo. Esto no será una opción si se trata de alguien muy cercano a ti como, por ejemplo, tu hermana o tu cuñada. Si después de esto sientes vacío y dolor en tu interior, es completamente normal. Significa que tienes un gran deseo de ser madre que aún no se ha cumplido.

Esa sensación te impulsa a seguir intentándolo, a no abandonar, porque tú también te lo mereces. Trata de entender por qué te sientes así y, en la medida de lo posible, ve aceptando poco a poco que ya estás haciendo todo lo posible para lograr tu objetivo y convivir con el estrés que supone tu proceso para convertirte en madre. Recuerda que en ese proceso algunas cosas no están bajo tu control.

No consigo alegrarme, ¿soy mala persona?

No eres una mala persona, ni envidiosa, ni sucede nada malo con tu manera de ser. Simplemente estás pasando por un proceso de duelo por la ausencia de un embarazo o la interrupción espontánea de un embarazo que llegaste a conseguir. La envidia es la sensación de desear algo que el otro tiene y tú no. En este caso con un matiz, la envidia que sientes no significa que desees el mal de esa persona, ni que desees que ella no esté embarazada. Lo que sientes proviene de pensar en las siguientes preguntas: ¿y por qué yo no?, ¿es que no me merezco ser madre? Si supieses que tú también lo vas a conseguir probablemente no te sentirías así.

La realidad es justo esa, nadie puede asegurarte que vas a conseguirlo y, por lo tanto, el deseo, la frustración y el dolor surgen como una reacción adaptativa a lo que estás viviendo. Permite tus emociones y no dejes de pensar que tu manera de sentirte es completamente normal.  

¿Cómo gestionar mejor estas emociones hacia el embarazo?

La tristeza y la ansiedad en el proceso de conseguir un embarazo pueden llegar a dar un tono muy gris a este periodo, sobre todo si tienes la percepción de que otras personas avanzan en el camino mientras tú continúas en el mismo punto. Hacer que estas molestias emocionales desaparezcan por arte de magia no es posible. No obstante, puedes tener en cuenta los consejos para tu autocuidado que te damos a continuación:

1. Puedes ser sincera con esa persona y explicarle cómo te sientes. Si conoce tu situación probablemente va a comprenderlo. Si no, tendrás que guiarla para que podáis seguir adelante sin que esto afecte negativamente a vuestra relación.  

2. Recuerda que estás en el camino. Como decíamos antes, conseguir el embarazo no está bajo tu control, ninguna mujer tiene ese control, ya que en ello influyen muchas variables. Lo que sí puedes hacer es cuidarte a nivel emocional y físico y seguir las indicaciones de tu ginecólogo.

3. Expresa cómo te sientes. Deja salir tus emociones donde y con quien te sientas cómoda. Permítete llorar y explica a esa persona que quizá las emociones de dolor y frustración se ajusten más a lo que estás viviendo que la envidia, aunque no lo parezca así.

4. No tienes por qué acudir a reuniones o eventos que no te apetezcan, como los baby shower, nacimientos, fiestas de cumpleaños… En un primer momento te enfadarás contigo misma por no “ser capaz” de acudir a ellos. Párate y reflexiona, ¿estás obligada a disfrutar de esos eventos? No tienes por qué y es importante que seas consecuente con tus emociones.

5. Piensa que de esta experiencia saldrás fortalecida. El proceso de duelo transforma y descubrirás que puedes superar cosas que no habías imaginado, por dolorosas que sean.

6. Busca ayuda psicológica. Entendemos que acudir al psicólogo por sentir esto te pueda parecer demasiado. La realidad es que la infertilidad y su tratamiento son una carrera de fondo donde más de una vez puedes sentirte sola e incomprendida. Hablar con un profesional te puede dar el espacio que necesitas para expresarte de forma sincera contigo misma y aprender a afrontar esta situación.

Desde ifeel esperamos que este artículo te ayude a sentirte comprendida y buscar lo que necesites para encontrarte mejor en cada paso del proceso hasta que encuentres a tu bebé. Tanto si es así como si no, recuerda que nuestro equipo de psicólogos está preparado para trabajar con este tipo de situaciones y puedes contar con nosotros para cuidar de tu salud.


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