{"id":4711,"date":"2020-05-27T10:04:04","date_gmt":"2020-05-27T09:04:04","guid":{"rendered":"https:\/\/ifeelonline.com\/?p=4711"},"modified":"2021-10-05T09:42:54","modified_gmt":"2021-10-05T08:42:54","slug":"la-normalidad-sin-besos-ni-abrazos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/terapias-ifeel\/desarrollo-personal\/la-normalidad-sin-besos-ni-abrazos\/","title":{"rendered":"La normalidad sin besos ni abrazos"},"content":{"rendered":"\n<p>Una de las cosas que m\u00e1s nos intranquilizan estos d\u00edas es c\u00f3mo la nueva normalidad, es decir, ese periodo en el que <strong>el virus de la COVID-19 todav\u00eda resulte una amenaza<\/strong> significativa pero no haya confinamiento, va a afectar a nuestras relaciones interpersonales, a <strong>nuestra manera de interactuar<\/strong> con nuestro c\u00edrculo social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya hemos vivido estas semanas <strong>el auge de la comunicaci\u00f3n <em>online<\/em><\/strong> y hemos incorporado la rutina de mantenernos separados, de <strong>no tocarnos<\/strong>. Incluso ahora que <strong>el uso de mascarillas <\/strong>est\u00e1 cada vez m\u00e1s generalizado, estamos acostumbr\u00e1ndonos a <strong>hablar vi\u00e9ndonos solo los ojos<\/strong>, pero no poder ver sonrisas ni otro tipo de gestos tan importantes para <strong>una comunicaci\u00f3n eficaz<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"708\" height=\"380\" src=\"https:\/\/ifeelonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/xavier-mouton-photographie-MRWHSKimBJk-unsplash-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4713\" srcset=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/xavier-mouton-photographie-MRWHSKimBJk-unsplash-1.jpg 708w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/xavier-mouton-photographie-MRWHSKimBJk-unsplash-1-300x161.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 708px) 100vw, 708px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Muchas gente se pregunta estos d\u00edas <strong>cu\u00e1ndo llegar\u00e1 el momento de volver abrazar<\/strong> a sus seres queridos y, por supuesto, de <strong>volver a tener relaciones sexuales<\/strong> con diferentes personas de manera normal. Algunas pueden estar pregunt\u00e1ndose si nunca a va a llegar ese d\u00eda, si el mundo tal y como lo conoc\u00edamos, es decir, <strong>el mundo en el que nos toc\u00e1bamos<\/strong> y nos acerc\u00e1bamos, no va a regresar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<span class=\"entresacado\">No deber\u00edamos plantearnos c\u00f3mo sobrevivir sin besos ni abrazos: los besos y abrazos no van a desaparecer<\/span>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Es arriesgado intentar <strong>hacer cierto tipo de predicciones <\/strong>en momentos como el actual. Sin embargo, ya que tenemos tanta historia documentada a nuestras espaldas, <strong>lo m\u00e1s \u00fatil puede ser examinar con detenimiento<\/strong> de qu\u00e9 estamos hablando.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La epidemia de <strong>COVID-19<\/strong> est\u00e1 siendo grave y ha puesto el planeta patas arriba pero no es, ni mucho menos, la primera pandemia de gravedad a la que se enfrenta el ser humano. <strong>Y el ser humano ha sobrevivido<\/strong>. Y no podr\u00eda haberlo hecho si no hubiera salvaguardado <strong>el contacto interpersonal f\u00edsico<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La de <strong>COVID-19<\/strong>, en cambio,<strong> <\/strong>s\u00ed es la primera pandemia de estas caracter\u00edsticas a la que nos enfrentamos <strong>todas las personas que estamos vivas actualmente<\/strong>, dado que la anterior pandemia asimilable (la gripe de 1918, <strong>mal llamada \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d<\/strong>) sucedi\u00f3 hace aproximadamente cien a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p>De esta falta de costumbre, de esta novedad, viene <strong>nuestro desconcierto<\/strong>. Sin embargo, <strong>el ser humano ha sobrevivido como especie<\/strong> a innumerables situaciones parecidas o asimilables a la actual. Es crudo decirlo pero, aunque <strong>con cada pandemia muchos humanos se quedan en el camino<\/strong>, tras cada pandemia la humanidad ha permanecido. De alguna manera, antes o despu\u00e9s, con consecuencias m\u00e1s o menos importantes, <strong>la vida ha acabado funcionando de nuevo<\/strong>. Y la vida humana es, ante todo, <strong>interactuar<\/strong> entre nosotros, de cerca y de lejos pero, <strong>sobre todo, de cerca<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las <strong>muestras de afecto a trav\u00e9s del tacto<\/strong> van a regresar. Ya lo est\u00e1n haciendo poco a poco y acabar\u00e1n abri\u00e9ndose camino<strong> incluso aunque eso suponga un riesgo<\/strong> relativamente asumible para la salud, porque obedecen a una <strong>necesidad humana<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p>El ejemplo m\u00e1s emblem\u00e1tico de esta necesidad lo encontramos en <strong>el desarrollo saludable de los beb\u00e9s desde el momento del nacimiento<\/strong>: ning\u00fan ser humano se desarrolla plenamente sin ser tocado, <strong>por mucho que se le alimente<\/strong>, se le arrope o se le administre una medicina. Un beb\u00e9 que no es cogido en brazos, besado, acariciado y, por supuesto, mecido,<strong> no se desarrolla correctamente a nivel f\u00edsico e intelectual<\/strong>. El tacto es una fuente crucial de <strong>estimulaci\u00f3n cerebral <\/strong>en el momento del nacimiento, mucho m\u00e1s importante que el o\u00eddo, el gusto o la vista. Si no se produce, <strong>el beb\u00e9 no se desarrolla<\/strong>, enferma y, en casos extremos, acaba muriendo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto, que una vez que somos adultos no es tan trascendental, s\u00ed <strong>nos da una idea de la importancia del tacto para nuestra salud <\/strong>a lo largo de todo nuestro ciclo vital. No nos abrazamos solo porque sea agradable, o porque es una convenci\u00f3n cultural, sino porque <strong>es necesario<\/strong>: abrazarnos nos sostiene, <strong>nos regula emocionalmente<\/strong>, nos reconforta, nos hace sentirnos queridos, protegidos, acogidos, bienvenidos. De hecho, es precisamente eso lo que hace agradables a los abrazos. Esto, por supuesto, t<strong>ambi\u00e9n vale para una caricia<\/strong>, un estrecharse de manos, un apret\u00f3n en el brazo o una palmada en la espalda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Imaginemos c\u00f3mo se siente <strong>una persona a la que nadie toca o a la que nadie quiere tocar<\/strong>. O una persona a la que nadie quiere acercarse. Desde luego <strong>su estado de \u00e1nimo tender\u00e1 a decaer<\/strong>. Porque necesitamos tocarnos y acercarnos para comunicarnos todo tipo de mensajes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"708\" height=\"380\" src=\"https:\/\/ifeelonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/cassie-lopez-4Af9-WqBO7I-unsplash-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4714\" srcset=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/cassie-lopez-4Af9-WqBO7I-unsplash-1.jpg 708w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/cassie-lopez-4Af9-WqBO7I-unsplash-1-300x161.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 708px) 100vw, 708px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Evidentemente, la manera de tocarnos y de gestionar el espacio interpersonal est\u00e1 sujeta a<strong> enormes condicionantes culturales<\/strong>. Por eso, es probable que durante<strong> el periodo de confinamiento <\/strong>que hemos vivido estas semanas hayan acusado m\u00e1s la <strong>ausencia de contacto social<\/strong> las personas que lo han pasado solas en Espa\u00f1a e Italia que alguien en su misma situaci\u00f3n en Jap\u00f3n o Suecia. <strong>No porque en Jap\u00f3n o Suecia la gente no se toque o no lo necesite, sino porque lo hacen menos<\/strong>, su distancia interpersonal es m\u00e1s acusada que en pa\u00edses de cultura mediterr\u00e1nea, latina o \u00e1rabe, por ejemplo. <\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, por muy mediterr\u00e1neo que seas de nacimiento y de crianza, si antes del confinamiento no ten\u00edas un excesivo contacto interpersonal y f\u00edsico, en general, <strong>habr\u00e1s acusado menos el distanciamiento<\/strong> que aquellas personas acostumbradas a estar todo el d\u00eda unas encima de otras. Tampoco podemos deducir de esto que el confinamiento en su conjunto es m\u00e1s llevadero si eres japon\u00e9s o sueco: <strong>no es una situaci\u00f3n f\u00e1cil para nadie <\/strong>y al final hay mucho m\u00e1s factores que restan y suman dificultad.<\/p>\n\n\n\n<span class=\"entresacado\">No nos abrazamos solo porque sea agradable o educado: nos abrazamos porque es necesario. Nos regula emocionalmente<\/span>\n\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, no deber\u00edamos plantearnos <strong>c\u00f3mo vamos a sobrevivir sin besos ni abrazos <\/strong>por la sencilla raz\u00f3n de que no va a hacer falta sobrevivir sin besos ni abrazos: <strong>los besos y abrazos no van a desaparecer<\/strong>. Los seres humanos no estamos dise\u00f1ados para tolerar tal cosa, aunque podamos restringirla durante ciertos periodos de tiempo, como est\u00e1 ocurriendo con esta pandemia. <strong>Necesitamos el tacto a cualquier edad<\/strong> para comunicarnos plenamente y tambi\u00e9n por nuestra <strong>salud f\u00edsica y psicol\u00f3gica<\/strong>. Por eso, pase lo que pase, el ser humano acabar\u00e1 buscando la manera de <strong>tener su dosis de tacto<\/strong>, aunque sea en crisis como la actual.&nbsp;<\/p>\n\n    <div class=\"xs_social_share_widget xs_share_url after_content \t\tmain_content  wslu-style-1 wslu-share-box-shaped wslu-fill-colored wslu-none wslu-share-horizontal wslu-theme-font-no wslu-main_content\">\n\n\t\t\n        <ul>\n\t\t\t        <\/ul>\n    <\/div> \n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las cosas que m\u00e1s nos intranquilizan estos d\u00edas es c\u00f3mo la nueva normalidad, es decir, ese periodo en el que el virus de la COVID-19 todav\u00eda resulte una amenaza significativa pero no haya confinamiento, va a afectar a nuestras relaciones interpersonales, a nuestra manera de interactuar con nuestro c\u00edrculo social.&nbsp; Ya hemos vivido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":4712,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","postBodyCss":"","postBodyMargin":[],"postBodyPadding":[],"postBodyBackground":{"backgroundType":"classic","gradient":""},"footnotes":""},"categories":[486],"tags":[],"class_list":["post-4711","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desarrollo-personal"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4711","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4711"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4711\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4712"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4711"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4711"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4711"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}