{"id":4569,"date":"2020-02-21T17:27:50","date_gmt":"2020-02-21T16:27:50","guid":{"rendered":"https:\/\/ifeelonline.com\/?p=4569"},"modified":"2021-10-05T11:46:21","modified_gmt":"2021-10-05T10:46:21","slug":"el-discreto-encanto-de-los-antiheroes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/terapias-ifeel\/el-discreto-encanto-de-los-antiheroes\/","title":{"rendered":"El discreto encanto de los antih\u00e9roes"},"content":{"rendered":"<div id=\"ez-toc-container\" class=\"ez-toc-v2_0_81 counter-hierarchy ez-toc-counter ez-toc-custom ez-toc-container-direction\">\n<div class=\"ez-toc-title-container\">\n<p class=\"ez-toc-title\" style=\"cursor:inherit\">Contenidos<\/p>\n<span class=\"ez-toc-title-toggle\"><a href=\"#\" class=\"ez-toc-pull-right ez-toc-btn ez-toc-btn-xs ez-toc-btn-default ez-toc-toggle\" aria-label=\"Toggle Table of Content\"><span class=\"ez-toc-js-icon-con\"><span class=\"\"><span class=\"eztoc-hide\" style=\"display:none;\">Toggle<\/span><span class=\"ez-toc-icon-toggle-span\"><svg style=\"fill: #51607e;color:#51607e\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" class=\"list-377408\" width=\"20px\" height=\"20px\" viewBox=\"0 0 24 24\" fill=\"none\"><path d=\"M6 6H4v2h2V6zm14 0H8v2h12V6zM4 11h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2zM4 16h2v2H4v-2zm16 0H8v2h12v-2z\" fill=\"currentColor\"><\/path><\/svg><svg style=\"fill: #51607e;color:#51607e\" class=\"arrow-unsorted-368013\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" width=\"10px\" height=\"10px\" viewBox=\"0 0 24 24\" version=\"1.2\" baseProfile=\"tiny\"><path d=\"M18.2 9.3l-6.2-6.3-6.2 6.3c-.2.2-.3.4-.3.7s.1.5.3.7c.2.2.4.3.7.3h11c.3 0 .5-.1.7-.3.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7zM5.8 14.7l6.2 6.3 6.2-6.3c.2-.2.3-.5.3-.7s-.1-.5-.3-.7c-.2-.2-.4-.3-.7-.3h-11c-.3 0-.5.1-.7.3-.2.2-.3.5-.3.7s.1.5.3.7z\"\/><\/svg><\/span><\/span><\/span><\/a><\/span><\/div>\n<nav><ul class='ez-toc-list ez-toc-list-level-1 eztoc-toggle-hide-by-default' ><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-1\" href=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/terapias-ifeel\/el-discreto-encanto-de-los-antiheroes\/#Nos_fascinan_los_malos\" >Nos fascinan los malos<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-2\" href=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/terapias-ifeel\/el-discreto-encanto-de-los-antiheroes\/#Me_gustan_los_malos_%C2%BFsoy_terrible\" >Me gustan los malos: \u00bfsoy terrible?<\/a><\/li><li class='ez-toc-page-1 ez-toc-heading-level-2'><a class=\"ez-toc-link ez-toc-heading-3\" href=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/terapias-ifeel\/el-discreto-encanto-de-los-antiheroes\/#Irresistible_boca_del_lobo\" >Irresistible boca del lobo<\/a><\/li><\/ul><\/nav><\/div>\n\n<p>El mundo de la ficci\u00f3n, plasmado sobre todo <strong>a trav\u00e9s de la literatura y el cine<\/strong>, provee nuestro imaginario de un sinf\u00edn de personajes, tipos e incluso caricaturas que acaban convirti\u00e9ndose en <strong>aut\u00e9nticos referentes de conducta <\/strong>y personalidad. Algunos de ellos son m\u00e1s positivos, ejemplifican las virtudes que deseamos poseer o a las que conviene acercarse. Otros, en cambio, resultan aparentemente m\u00e1s indeseables, bien porque <strong>su mediocridad o peque\u00f1ez los aleja de lo admirable<\/strong>, bien porque son el vivo ejemplo de la maldad. Estos \u00faltimos, aun dentro de su diversidad, son los que incluir\u00edamos en <strong>el caj\u00f3n de los antih\u00e9roes<\/strong>. <\/p>\n\n\n\n<p>Sea como sea, lo interesante no es solo que existan <strong>malos, buenos, h\u00e9roes improbables o pobres diablos<\/strong> en nuestras narraciones compartidas. Lo interesante es que, lo queramos admitir o no, <strong>no son siempre los \u201cmejores\u201d los personajes que m\u00e1s nos gustan<\/strong>. Lejos de esto, mientras los personajes bondadosos despiertan nuestro aplauso moral, los que se llevan los laureles de nuestra fascinaci\u00f3n y, por qu\u00e9 no, de <strong>nuestro secreto deseo de identificaci\u00f3n<\/strong>, son muchas veces los m\u00e1s despreciables, los menos triunfadores, los m\u00e1s retorcidos. <\/p>\n\n\n\n<h2><span class=\"ez-toc-section\" id=\"Nos_fascinan_los_malos\"><\/span>Nos fascinan los malos<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>No fuimos nosotros, sino <strong>Mae West<\/strong>, la primera que se dio cuenta de que las chicas buenas van al cielo pero que las malas van a todas partes. No nos extra\u00f1emos entonces de que un antih\u00e9roe bien construido resulte tener m\u00e1s chispa que el mejor de los <strong>Atticus Finch<\/strong>. Pero, \u00bfpor qu\u00e9? Probablemente porque <strong>no siempre hay criterios absolutos, sino relativos, respecto a lo que es admirable<\/strong> y lo que no lo es, de la misma manera que no siempre est\u00e1 claro qu\u00e9 decisiones son acertadas y cu\u00e1les son err\u00f3neas. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"708\" height=\"380\" src=\"https:\/\/ifeelonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ahmed-zid-oxrwxsl39X0-unsplash-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4571\" srcset=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ahmed-zid-oxrwxsl39X0-unsplash-1.jpg 708w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/ahmed-zid-oxrwxsl39X0-unsplash-1-300x161.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 708px) 100vw, 708px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>No en vano,<strong> las normas morales por las que nos regimos las personas<\/strong> e indican lo que es bueno\/decente\/recomendable\/necesario\/reprochable<strong> var\u00edan enormemente de un ser humano a otro<\/strong>, incluso entre miembros de un mismo grupo de amigos, familia, ciudad, pa\u00eds, momento hist\u00f3rico, etc. Por otro lado, no hay que olvidar que, como espectadores,<strong> podemos admirar ciertas cualidades de personajes reprobables<\/strong>, o aprobar algunas de sus decisiones, sin que ello implique que las aprobamos todas, o que nos identificamos al cien por cien con ellos. Los buenos personajes, tambi\u00e9n los buenos \u201cmalos\u201d o los \u201ch\u00e9roes cuestionables\u201d<strong> tienen una caracter\u00edstica en com\u00fan con los seres humanos reales<\/strong>: tienen virtudes y defectos, su identidad est\u00e1 llena de matices. <\/p>\n\n\n\n<span class=\"entresacado\">La maldad que es v\u00e1lida para ser alabada en la ficci\u00f3n nunca debe ser trasladada al terreno de lo real<\/span>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>De este modo,<strong> su encanto proviene precisamente de sus matices<\/strong>, de sus contradicciones, de aquello que el espectador no se espera que hagan. Tambi\u00e9n de sus conductas improbables y, por supuesto, de <strong>la buena capacidad del espectador para juzgar las conductas del personaje <\/strong>en su contexto y no solo en s\u00ed mismas. Es decir, de su capacidad para comprender al personaje en t\u00e9rminos relativos y no absolutos. <\/p>\n\n\n\n<p>Es importante aclarar que esto no equivale a justificarle, m\u00e1s bien a <strong>entenderlo desde un punto de vista que no juzga<\/strong>, sino que tiene una visi\u00f3n m\u00e1s profunda y completa de la realidad. Eso es lo que permite, por ejemplo, intuir que <strong>Joker<\/strong> no es un mero mamarracho que va por ah\u00ed carg\u00e1ndose a gente o que <strong>Don Draper<\/strong> no es, ni mucho menos, el cl\u00e1sico guaperas de d\u00eda\/cr\u00e1pula de noche. De esta manera, queda claro que existen buenas explicaciones para <strong>lo que a simple vista parece solo el estereotipo f\u00e1cil <\/strong>que antecede a un juicio f\u00e1cil pero seguramente injusto. <\/p>\n\n\n\n<h2><span class=\"ez-toc-section\" id=\"Me_gustan_los_malos_%C2%BFsoy_terrible\"><\/span>Me gustan los malos: \u00bfsoy terrible?<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>En absoluto. Los gustos y <strong>las identificaciones no son una tabla de la ley sobre la santidad <\/strong>o la rectitud moral de los espectadores de una obra de ficci\u00f3n. No deben serlo ni pueden serlo. Normalmente lo que ocurre no es que nos guste la maldad de un personaje, aunque nos pueda fascinar, sino que <strong>nos gusta el personaje <em>a pesar de <\/em>su maldad<\/strong>. De acuerdo, en ocasiones es <em>por<\/em> su maldad, pero siempre entendiendo que es un personaje y siempre sabiendo distinguir que lo que \u00e9l hace nos puede fascinar como ficci\u00f3n, como narraci\u00f3n, pero que <strong>no es aplicable ni justificable llevarlo la vida real<\/strong>, la cual necesariamente debe regirse por otros c\u00f3digos. <\/p>\n\n\n\n<p>Saber separar <strong>lo que es v\u00e1lido para el arte pero no sirve para la vida real <\/strong>debe ser un matiz siempre presente en la reflexi\u00f3n sobre este tema. Una vez aclarado esto, puede llamarnos la atenci\u00f3n lo mucho que alabamos algunas caracter\u00edsticas de este tipo de personajes en contraste con lo poco que censuramos sus rasgos m\u00e1s denostables. <\/p>\n\n\n\n<p>Es posible que esto se deba a un c\u00famulo de razones. Por <strong>un contagio de opiniones debido a una falta de criterio propio<\/strong>, por ver solo la superficie, por la rigidez de no saber distinguir las acciones reprobables de las acciones justificables y aprobar -o decir que se aprueban- las primeras. <\/p>\n\n\n\n<p>O sencillamente porque, a pesar de ser personajes con caracter\u00edsticas despreciables, est\u00e1n tan bien construidos que saben hacer diana en la simpat\u00eda del espectador o en su buen gusto. No hay que olvidar que, a diferencia de lo que ocurre en la vida real, en el terreno de lo art\u00edstico (ya sea en literatura, cine o pintura, que no son sino diferentes formas de narraci\u00f3n) se da la paradoja de que <strong>lo feo, lo detestable, lo malvado o lo desagradable, resultan bellos siempre que est\u00e9n suficientemente bien armados<\/strong>: bien narrados, est\u00e9ticamente logrados, acertadamente dise\u00f1ados en su profundidad. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"708\" height=\"380\" src=\"https:\/\/ifeelonline.com\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/tetrebbien-MyzdAXPgr_8-unsplash-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4572\" srcset=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/tetrebbien-MyzdAXPgr_8-unsplash-1.jpg 708w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/tetrebbien-MyzdAXPgr_8-unsplash-1-300x161.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 708px) 100vw, 708px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hay quien dice que <strong>los espectadores tienden a admirar a estos antih\u00e9roes<\/strong> o, por llamarlos por su verdadero nombre, a estos aut\u00e9nticos malos malosos- pero, en cambio, odiar a las antihero\u00ednas. Siendo rigurosos, yo no tengo ninguna explicaci\u00f3n para ello si es que tal fen\u00f3meno es real. Puestos a encontr\u00e1rsela, <strong>una hip\u00f3tesis plausible habr\u00eda que buscarla en un sesgo sexista <\/strong>seg\u00fan el cual las mujeres malas resultan m\u00e1s antip\u00e1ticas que \u201clos malos de pel\u00edcula\u201d, como si el espectador medio tendiera a pensar en t\u00e9rminos de <strong>\u201carp\u00edas insoportables versus malvados interesantes\u201d<\/strong>. Sin embargo, debo insistir en que esta es la explicaci\u00f3n f\u00e1cil y de moda, pero no pasa de ser una primera opini\u00f3n. Al fin y al cabo, es evidente que <strong>hay antihero\u00ednas que pueden resultar tan magn\u00edficas como sus compa\u00f1eros masculinos<\/strong>. Sin ir m\u00e1s lejos, ah\u00ed tienes a la terror\u00edfica <strong>Patty Hewes<\/strong> de <em>Damages<\/em>, la inquietante <strong>Claire Underwood<\/strong> de <em>House of cards<\/em> o la, qu\u00e9 diablos, adorable <strong>Mal\u00e9fica<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2><span class=\"ez-toc-section\" id=\"Irresistible_boca_del_lobo\"><\/span>Irresistible boca del lobo<span class=\"ez-toc-section-end\"><\/span><\/h2>\n\n\n\n<p>Pareciera que, trasladando todo esto al terreno de la vida real,<strong> sinti\u00e9ramos una atracci\u00f3n irresistible hacia lo peligroso<\/strong>. Al fin y al cabo, muchas veces lo peligroso no es solo peligroso. De acuerdo, es cierto que a veces nos atrae el peligro por el peligro, o el riesgo por el riesgo pero, muy a menudo, lo que nos atrae no es tanto la parte peligrosa sino lo que la envuelve. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso lo que nos atrae de conducir a 200 Km\/h no es tanto la alta probabilidad de morir en el intento sino<strong> lo excitante que resulta para nuestro cuerpo la percepci\u00f3n de esa velocidad<\/strong>. Lo que nos atrae de un callej\u00f3n oscuro no es la posibilidad de ser acuchillados en \u00e9l, sino el misterio de lo desconocido. No obstante, todo esto son especulaciones, dado que <strong>las conductas humanas -aunque a veces parezcan muy simples o muy incoherentes- tienen motivaciones complejas <\/strong>y no siempre es posible determinar sus componentes, ni siquiera para quienes las ejecutan.<\/p>\n\n    <div class=\"xs_social_share_widget xs_share_url after_content \t\tmain_content  wslu-style-1 wslu-share-box-shaped wslu-fill-colored wslu-none wslu-share-horizontal wslu-theme-font-no wslu-main_content\">\n\n\t\t\n        <ul>\n\t\t\t        <\/ul>\n    <\/div> \n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo de la ficci\u00f3n, plasmado sobre todo a trav\u00e9s de la literatura y el cine, provee nuestro imaginario de un sinf\u00edn de personajes, tipos e incluso caricaturas que acaban convirti\u00e9ndose en aut\u00e9nticos referentes de conducta y personalidad. 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