{"id":3168,"date":"2018-04-17T13:41:59","date_gmt":"2018-04-17T12:41:59","guid":{"rendered":"https:\/\/ifeelonline.com\/?p=3168"},"modified":"2021-10-05T10:11:56","modified_gmt":"2021-10-05T09:11:56","slug":"perdon-y-rencor-donde-pones-tu-fortaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/terapias-ifeel\/desarrollo-personal\/perdon-y-rencor-donde-pones-tu-fortaleza\/","title":{"rendered":"Perd\u00f3n y rencor: \u00bfd\u00f3nde pones tu fortaleza?"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\">El <strong>perd\u00f3n<\/strong> es la v\u00eda que utiliza nuestro coraz\u00f3n para curar las inevitables heridas y decepciones de la vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">A lo largo de nuestra vida vamos cargando en nuestra mochila interna las inevitables heridas y decepciones que nos van causando nuestras experiencias. Todos llevamos en esa mochila <strong>heridas sin cerrar<\/strong> causadas por nosotros mismos u otras personas: fracasos, desilusiones, injusticias, traiciones, humillaciones y negligencias. &nbsp;Igualmente es probable que hayamos sido responsables, conscientemente o no, del sufrimiento de otras personas. En algunas personas, estas heridas pueden ser relativamente peque\u00f1as pero, para otras, estas heridas tienen <strong>el peso de grandes rocas<\/strong> con las que cargan y que, sin embargo, les cuesta soltar.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3170\" src=\"https:\/\/ifeelonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-2.jpg\" alt=\"\" width=\"2048\" height=\"1365\" srcset=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-2.jpg 2048w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-2-300x200.jpg 300w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-2-768x512.jpg 768w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-2-1024x683.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Uno de los desaf\u00edos m\u00e1s importantes en <strong>el camino hacia el equilibrio emocional<\/strong> est\u00e1 relacionado con las heridas emocionales, con ese peso con el que cargamos y que arrastramos del pasado. Muchas personas son capaces de seguir adelante con esa carga, otras son capaces de superarla sin mayores problemas y otras muchas no saben c\u00f3mo curar esas heridas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Como dec\u00edamos en el inicio de este art\u00edculo, el perd\u00f3n es la forma natural que tiene nuestro coraz\u00f3n para curar esas inevitables heridas y<strong> decepciones de la vida<\/strong>. Seguramente podamos pensar que no es tan f\u00e1cil o que es muy dif\u00edcil perdonar cuando nos sentimos heridos, fracasados, traicionados, etc. Sin embargo, es el primer escal\u00f3n hacia nuestro equilibrio emocional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Es verdad que el perd\u00f3n<strong> no puede ser apresurado ni impuesto<\/strong> y que nuestro coraz\u00f3n tiene sus propios ritmos org\u00e1nicos a la hora de abrirse y cerrarse, ritmos que hay que respetar. No obstante, tambi\u00e9n es verdad que, como otros estados profundamente curativos -como pueden ser el amor, la compasi\u00f3n y la alegr\u00eda- se puede cultivar conscientemente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Ser capaces de <strong>suavizar nuestro coraz\u00f3n<\/strong> y soltar el resentimiento y la ira hacia quienes nos han herido, traicionado o abandonado (incluidos nosotros mismos) es la base para el restablecimiento de nuestro <strong>equilibrio emocional<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Muchos estudios sobre el tema, llevados a cabo por John Kabat-Zinn, Gonzalo Brito, Vicente Sim\u00f3n -por nombrar algunos de los psic\u00f3logos m\u00e1s conocidos en este \u00e1rea- coinciden en que con el perd\u00f3n es uno mismo quien recibe el mayor beneficio. Sin embargo, en nuestra cultura el perd\u00f3n siempre ha estado orientado hacia los otros, como si el perd\u00f3n fuera un regalo que le hici\u00e9ramos a los dem\u00e1s cuando, en realidad, es uno mismo, cuando perdona, el que recibe el mayor beneficio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Si realmente comprendi\u00e9ramos que el perd\u00f3n es, ante todo, <a href=\"https:\/\/ifeelonline.com\/meditar-3-claves-para-volver-al-presente\/\"><strong>un acto de autocompasi\u00f3n<\/strong><\/a>, nos sentir\u00edamos menos inclinados a aferrarnos al resentimiento. Se ha escrito que el resentimiento es como tomar veneno esperando que se muera el enemigo; puede parecer exagerado, pero es as\u00ed exactamente. El rencor afecta principalmente a quien lo siente -no a su destinatario- y sus efectos da\u00f1an considerablemente nuestro equilibrio emocional y nuestra visi\u00f3n del mundo. Su efecto a largo plazo es un emponzo\u00f1amiento de nuestra mente y de nuestro coraz\u00f3n, que da\u00f1ar\u00e1 sin remedio nuestras relaciones, nuestras emociones y nuestro bienestar general. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Mindfulness y Equilibrio Emocional<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, Margaret Cullen y Gonzalo Brito, cuentan una historia de <strong>dos monjes tibetanos<\/strong> que se encuentran al cabo de varios a\u00f1os de ser liberados de una prisi\u00f3n china, donde fueron torturados por los carceleros<\/span><b>:<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li style=\"font-weight: 400\"><span style=\"font-weight: 400\">\u00bfLos has perdonado?, pregunt\u00f3 un monje.<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400\"><span style=\"font-weight: 400\">El otro replic\u00f3: \u00a1Desde luego que no! \u00a1Nunca los perdonar\u00e9!<\/span><\/li>\n<li style=\"font-weight: 400\"><span style=\"font-weight: 400\">Bueno, dijo el primer monje, supongo entonces que todav\u00eda te tienen encarcelado, \u00bfno?<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3171\" src=\"https:\/\/ifeelonline.com\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-tres.jpg\" alt=\"\" width=\"1700\" height=\"2550\" srcset=\"https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-tres.jpg 1365w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-tres-200x300.jpg 200w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-tres-768x1152.jpg 768w, https:\/\/ifeelonline.com\/es\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/perdon-tres-683x1024.jpg 683w\" sizes=\"auto, (max-width: 1700px) 100vw, 1700px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La moraleja de esta historia es clara: la ira y el rencor <strong>son los barrotes de una prisi\u00f3n interior<\/strong> que, como dec\u00edamos anteriormente, nos debilitan como personas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En realidad, cuando sentimos rencor hacia una persona lo que estamos haciendo es ceder el devenir de nuestra vida, nuestra toma de decisiones y nuestro equilibrio emocional a la persona con la que estamos resentidos. Se cuenta que, ante la pregunta de un periodista de si odiaba a los chinos, el Dal\u00e1i Lama respondi\u00f3: \u201cLos chinos nos lo han quitado todo. \u00bfPor qu\u00e9 iba a darles tambi\u00e9n mi mente?\u201d. Podr\u00edamos pensar que esta es una actitud pasiva ante el abuso, pero no es as\u00ed: implica, simplemente, <strong>responder desde un espacio de sabidur\u00eda<\/strong> en lugar de reaccionar desde el resentimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En nuestra cultura muchas personas piensan que el perd\u00f3n es un signo de debilidad &nbsp;o de pasividad pero, como acabamos de ver, esto no es as\u00ed. El perd\u00f3n, aunque muchas veces sea dif\u00edcil, suele generarnos una sensaci\u00f3n positiva de <strong>bienestar en nuestro coraz\u00f3n<\/strong> y un refuerzo de nuestra autoestima. Adem\u00e1s, es uno de los pilares de una mente sana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La idea de que los iracundos y vengativos son heroicos y valientes solo funciona en las pel\u00edculas, la realidad, nuestro d\u00eda a d\u00eda, es diferente. De hecho, en nuestra vida real necesitamos perdonar para estar en paz con nosotros mismos; la ira, el odio, la rabia, nunca pueden ser la gasolina que alimente <strong>nuestro impulso vital<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Es verdad, que a veces, cuando las heridas son muy profundas, hace falta mucha fuerza de car\u00e1cter, mucha voluntad, para ser capaz de perdonar en vez de reaccionar instintivamente, por eso acabaremos esta reflexi\u00f3n sobre el perd\u00f3n con una famosa &nbsp;frase pronunciada por <strong>Gandhi<\/strong>: \u201cLos d\u00e9biles nunca pueden perdonar. El perd\u00f3n es atributo de los fuertes\u201d.<\/span><\/p>\n\n    <div class=\"xs_social_share_widget xs_share_url after_content \t\tmain_content  wslu-style-1 wslu-share-box-shaped wslu-fill-colored wslu-none wslu-share-horizontal wslu-theme-font-no wslu-main_content\">\n\n\t\t\n        <ul>\n\t\t\t        <\/ul>\n    <\/div> \n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El perd\u00f3n es la v\u00eda que utiliza nuestro coraz\u00f3n para curar las inevitables heridas y decepciones de la vida. A lo largo de nuestra vida vamos cargando en nuestra mochila interna las inevitables heridas y decepciones que nos van causando nuestras experiencias. 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