El mensaje de la infidelidad

Por Rafael San Román Rodríguez
Publicado 10 de abril de 2017

Compártenos en tus redes:

Suena como una palabra terrible, ¿verdad? Cada vez que la escuchamos, aunque no la acompañe nada más, siempre sabemos a qué se refiere, sabemos que tiene que ver con tratar mal a la pareja de alguna manera. Concretamente, rompiendo uno de los pactos que sus miembros habían contraído, como es el de mantener relaciones sexuales solo entre ellos y no extender su vínculo afectivo a terceras personas.

Es importante recordar que “infidelidad”, aunque lo hayamos aprendido así, no significa acostarte con alguien que no es tu pareja, sino hacerlo cuando te habías comprometido a no hacerlo y, normalmente, sin que tu pareja lo sepa. Es decir, es algo que sabes a ciencia cierta que tu pareja no consentiría (y que probablemente a ti tampoco te gustaría que hiciera).

Por eso hay que distinguir entre infidelidad y “pareja abierta”. Una pareja abierta (en temas sexuales) llega a un acuerdo sobre las conductas que tienen con otras personas y, por eso, mientras no se salgan de lo acordado, no hay engaño de por medio: están respetando el pacto de apertura al que han llegado de manera conjunta.

Una vez aclarado este punto, si te parece que has sido infiel y no sabes bien cómo manejarlo, vamos por partes. Lo primero, date cuenta de que lo que ha sucedido es un mensaje con letras de neón sobre vuestra relación. Plantéate qué está pasando ahí y procura hacerlo en profundidad: recuerda que el problema no es que te apetezca mantener relaciones sexuales con otras personas que no son tu pareja, ¡eso es normal! Todos tenemos ojos en la cara y sangre en las venas. En lo que debes fijare es en los motivos que te han llevado a no respetar el pacto de fidelidad sexual y afectiva que tú y tu pareja establecisteis, seguramente de manera explícita (es decir, no dándolo por hecho sino acordándolo en voz alta).

La cuestión ahora tampoco es caer en un bucle de “¿Se lo digo-No se lo digo?” que puede que solo consiga agobiarte. Si has sido infiel a tu pareja pero eso no afecta en gran medida a cómo te sientes, perfecto. No obstante, si no está muy satisfecho con lo sucedido primero mírate a ti, define bien lo que ha pasado, valora el grado de gravedad y toma una decisión al respecto que se refiera a tu relación de pareja. Una vez hecho esto sí que puedes plantearte la historia en términos de decírselo o no decírselo. Cualquiera de los dos caminos puede ser válido, siempre que lo escojas valorando los pros y los contras de hacerlo y el motivo que hay detrás: qué creo que puede pasar -para bien y para mal- con la relación tanto si se lo digo como si no se lo digo y por qué he optado por compartir lo sucedido con mi pareja u ocultárselo.

Por último, ya que ha pasado y que parece que le das relevancia, vuelve a esas letras de neón estridentes y luminosas. Relee el mensaje que te transmiten sobre de dónde viene tu relación de pareja y hacia dónde se dirige. No se trata de hacer moralina sobre lo sucedido, sino de extraer la moraleja  que hay en ello.


Compártenos en tus redes: