El impacto psicológico de los influencers

Los seres humanos necesitamos referentes a nivel individual, personas que, a través de su ejemplo, nos inspiren y nos muestren un ideal de conducta al que desearíamos parecernos. Las sociedades también necesitan a esos individuos que, por tener un carisma o un talento especial son capaces de marcar el camino por el que los grandes grupos de personas transitarán en un momento dado. 

Y luego está una especie de subproducto de ambas cosas que ha emergido a través del auge de la las redes sociales y que ha recibido el nombre de influencer, haciendo referencia a la capacidad de algunas personas de llamar la atención de un número importante de seguidores de su perfil en redes y convertirse así en los llamados “prescriptores de estilo” o tendencias. 

Los influencers son seguidos por personas de todas las edades pero es evidente que una cantidad importante de su público está formado por jóvenes, incluso adolescentes. Cabe preguntarse entonces si fijar la atención en estos referentes y modificar su conducta en función de lo que hagan esos “prescriptores” puede tener algún efecto negativo en ellos. 

La influencia negativa de lo influencers sobre los adolescentes

Que imitar a un influencer tenga un efecto negativo sobre los adolescentes que lo siguen en realidad depende del adolescente y del influencer en cuestión. Todos seguimos a muchas personas en las redes y no por ello creemos en lo que nos dicen, apreciamos lo que hacen y aspiramos a tener una vida como la suya. Los adolescentes son inmaduros por definición pero dentro de eso hay grados. Muchos también tienen su propio criterio sobre diferentes asuntos aunque participen de las tendencias o las modas como hace la población general. 

impacto psicologico influencers

En el caso de los adolescentes es cierto que, por su falta de perspectiva en general de la vida, pueden ser más influenciables que un adulto. Eso les llevaría a confundir lo que ven en las redes sociales con la realidad, pensando que la vida normal es la que llevan algunas de las personas a las que siguen, a quienes pueden atribuir la categoría de “ejemplo riguroso de lo que hay ahí fuera”. 

También pueden llegar a creer que eso que ven es la realidad deseable y a la que hay que aspirar, de modo que lo que se sale de ahí no es válido. O que, por el hecho de que una persona a la que siguen tenga miles de seguidores en una red ya es una autoridad en algún tema y lo que dice es una información de calidad. Esto sería un error muy grande y conviene prevenirles al respecto. 

Los adolescentes van buscando referentes sobre cómo hay que hablar, pensar, vestirse, utilizar el tiempo libre y, en general, relacionarse. Si cuentan con buenos modelos y, además, estos tienen verdadera influencia (es decir, una auténtica capacidad para cambiar a otros, que no es lo mismo que tener mucho público) entonces esa influencia que reciben no tiene por qué ser mala. 

En resumen, habría que señalar un riesgo en cuanto a percibir la realidad de una manera distorsionada y que eso influya en los valores, aspiraciones y la manera de comportarse y tratar a otros de los adolescentes. También en su autoestima, en caso de que lleguen a la conclusión de que ellos mismos son peores que lo que observan en los influencers a los que siguen, o que no logran parecerse a ellos a pesar de esforzarse, o que su vida no mejora en absoluto cuando se comportan como ha “prescrito” el influencer al que siguen o admiran.  

El efecto psicológico de conectarnos demasiado

Estar conectado “demasiado” tiempo a la vida digital implica que durante ese tiempo no estás conectado a la vida analógica. Esto ocurre cuando nos comunicamos principalmente por whatsapp en lugar de oralmente, cuando nos vemos sobre todo a través de videollamada en lugar de en persona, o cuando nos enviamos mensajes demasiado simples en nuestras redes (a través de iconos, palabras abreviadas hasta el extremo, gifs) en lugar de comunicarnos de manera más elaborada y con frases y palabras enteras y correctamente escritas. 

En el caso de Instagram, una vez más, el efecto dependerá de la persona y del uso que haga de la herramienta. En esta red social, como en todas, hay mucha morralla: perfiles aburridos, insulsos, superficiales, poco informativos o incluso nocivos. Sin embargo, también hay un enorme despliegue de creatividad artística, de posibilidades de ver el trabajo que realizan muchas personas, lugares del mundo que nos permiten ampliar nuestra perspectiva… Como en cualquier red, lo importante es saber elegir bien a quién seguimos, para que el material que nos llegue sea de la mejor calidad posible y no solo correspondiente a nuestros intereses más inmediatos. 

Por tanto, si una persona, adolescente o no, sigue perfiles en los que solo hay selfies, por ejemplo, no es lo mismo que si lo combina con perfiles que le enseñen otros asuntos un poco más enriquecedores. 

Instagram es una red muy visual, no está basada en la expresión verbal de creencias, sino en la exhibición visual de nuestro cuerpo, nuestras actividades, el lugar donde estamos, etc. Por tanto, cuando nos deslumbre la admiración por lo que vemos, conviene recordar que eso, sin ser mentira, es una versión enormemente parcial de la vida de la persona que tiene ese perfil. 

Todo usuario, sobre todo los adolescentes que están aprendiendo a calibrar cómo funciona el mundo, tiene que recordar que una foto que muestra una escena nunca muestra la escena entera, y que el perfil de una persona a la que se sigue es solo una visión parcial y a menudo manipulada de su vida: generalmente se trata de una parte muy seleccionada y preparada para que quede bonita y despierte la admiración en el público. 

Por esta razón, no debemos confundir lo que vemos sobre una persona en una red con la vida de esa persona en su conjunto. Si lo confundimos, entonces es muy probable que, además de admiración, se despierten en nosotros sentimientos de envidia por no estar haciendo eso, en ese lugar y  de esa manera, sino estar en nuestra vida normal y corriente que no se corresponde para nada con el brillo que vemos en las redes. 

impacto psicológico influencers

Interpretar el mundo solo a través de lo que vemos en Instagram, sin cotejar esa información con otras fuentes, nos hace llegar a conclusiones erróneas sobre cómo es la vida de los demás y cómo es la nuestra. Si somos adolescentes y nuestros criterios son aún inmaduros, porque carecemos de perspectiva, este riesgo para nuestra autoestima se multiplica, de ahí que sea recomendable que nos convirtamos en usuarios exigentes y críticos de las redes sociales. 

Si estás teniendo problemas con alguna cuestión relativa a tu autoestima, tu manera de relacionarte o el estilo que tienes de mostrarte al mundo a través de las redes quizá es el momento de parar y tomar cartas en el asunto. La autoestima, las relaciones y la autoimagen no son cosas que debamos tratar de cualquier manera o que debamos dejar que se manoseen o deterioren en una red social. Consulta con uno de nuestros psicólogos online y examinad juntos qué está pasando. Eso sí que es ejercer una verdadera influencia. 

ifeel psicologos online

Te puede interesar