El apoyo emocional en reproducción asistida

Por Ana Heredia Carrasco (psicóloga)
Publicado 16 de octubre de 2018

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El diagnóstico de infertilidad se ha considerado una crisis evolutiva en la vida de las personas. Tener hijos es algo fundamental para el ser humano. Por eso, cada pareja decide cuál es el momento idóneo para concebir. La crisis estaría ocasionada cuando el deseo que una pareja tiene de convertirse en padres se ve frustrado por causas que escapan a su control. Es decir, la crisis está vinculada al hecho de que nunca se habían planteado la posibilidad de tener problemas para concebir.

El impacto emocional de la infertilidad

Hay varias consecuencias emocionales derivadas de esta situación. Entre ellas se encuentran la confusión, la tristeza, la culpa, la baja autoestima y la falta de habilidades para afrontar el diagnóstico y su tratamiento. Según el Grupo de Interés en Psicología de la Sociedad Española de Fertilidad,  entre el 25 y el 65% de las personas que acuden a las clínicas de reproducción presentan síntomas psicológicos de significación clínica, con predominio de la ansiedad. De hecho, se suele iniciar un proceso de duelo en el momento en que son conscientes del diagnóstico y su significado. Entre las reacciones propias del duelo estaría un cierto desajuste emocional.

También influye considerablemente en su calidad de vida y sus relaciones sociales, incluyendo las relaciones de pareja. Este desajuste emocional se ha equiparado al de personas con otros diagnósticos graves. No obstante, no tiene por qué resultar patológico, aunque podrían derivar en problemas de ansiedad y depresión si no se cuenta con ayuda psicológica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la infertilidad como una enfermedad crónica que cuenta con algunos aspectos que la diferencian del resto: no suele cursar con dolor y no incluye limitaciones físicas. Sin embargo, es evidente el dolor emocional que genera. En los casos de enfermedad crónica los procesos de salud-enfermedad y cuerpo-mente van unidos. Por ello es esencial contar con un equipo interdisciplinar que pueda atender sus necesidades de forma adecuada.  

Ante el comienzo de un tratamiento de reproducción asistida, las parejas tienen la sensación de llevar años perdiendo el tiempo. Se cuestionan por qué han esperado tanto para ser padres y los esfuerzos que han hecho para evitar un embarazo que quizá nunca hubiese llegado. Validar los sentimientos y pensamientos, normalizar las reacciones y facilitar la toma de decisiones es complejo. La incertidumbre y la culpa toman el control, llevando a las parejas a buscar información en internet durante horas, saltando de una página web a otra. Por supuesto, en internet no toda la información es veraz.

Apoyo psicológico en momentos clave

Diagnóstico

Cuando las parejas acuden a una clínica de reproducción asistida, llevan una media de dos años intentando conseguir el embarazo manteniendo relaciones sexuales sin anticoncepción. El primer paso es realizar las pruebas diagnósticas básicas. Aunque se diagnostica de infertilidad a la pareja y no a uno de sus miembros, el miembro que presenta una patología (por ejemplo, endometriosis) se siente culpable ante la sensación de “arrastrar” al otro miembro a recurrir a la reproducción asistida para ser padre/madre. Este momento es clave para la atención psicológica, que debe ir dirigida a informar sobre el diagnóstico, sus implicaciones y a proporcionar apoyo a la pareja.

Tratamiento

Ha llegado el momento de iniciar el camino hacia el procedimiento que permitirá a la pareja ser padres. Aquí surgen emociones ambivalentes como la esperanza, ilusión, deseo, miedo e incertidumbre. En el caso de los hombres, la obtención de la muestra de semen ha sido descrita como una de las experiencias más estresantes. No obstante, el estrés recae especialmente en las mujeres, ya que reciben la mayor parte del tratamiento. Es en ellas donde aparecen pensamientos y conductas obsesivas como, por ejemplo, prestar excesiva atención a las sensaciones físicas, la llegada de la menstruación… Contar con un psicólogo que pueda ayudar a manejar estas reacciones minimiza el impacto del estrés durante el tratamiento.

Repetición de tratamiento

Ante un resultado negativo tras el tratamiento o la experiencia de un embarazo que no llegó a su fin, el dolor es el sentimiento que caracteriza el fin del proceso. Es el momento de superar esta pérdida. Para ello, la pareja debe expresar sus emociones y respetar las del otro ya que, probablemente, cada uno afronte la pérdida de forma diferente. Tomar el tiempo necesario para repetir el tratamiento de infertilidad es necesario.

Embarazo

Ante un resultado positivo las parejas ven su sueño cumplido, aunque la alegría del primer momento puede verse ensombrecida si no se ha superado el duelo de los anteriores tratamientos, especialmente si se ha sufrido un aborto. En esta fase son comunes los sentimientos de miedo por perder lo que tanto esfuerzo y tiempo ha costado. Por eso también es aconsejable contar aquí con apoyo psicológico.

Casos de especial atención

 

Existen variables personales y del entorno que evidencian la necesidad de recibir apoyo psicológico durante los tratamientos de reproducción asistida. Se debe prestar especial atención a personas con psicopatología previa, mujeres solas, pareja homosexuales, necesidad de consejo genético, embarazo múltiple, historia de aborto, problemas en la relación de pareja y falta de apoyo social.

 

Objetivos del apoyo psicológico

 

El apoyo psicológico en la infertilidad tiene varios objetivos. Entre ellos se encuentran disminuir el estrés asociado al tratamiento, facilitar la toma de decisiones y conseguir el embarazo en las mejores condiciones emocionales. La reproducción asistida es una carrera de fondo donde contar con un equipo donde que incluya un psicólogo ayudará a conseguir un objetivo común: tener un niño en casa.


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