Terapia contra la
Depresión postparto

 Terapia online para afrontar la maternidad sin depresiones

Embarazo y Postparto – Maternidad y Paternidad

Las dificultades emocionales que se atraviesan a lo largo de un embarazo y un postparto son unas de las grandes olvidadas del Sistema Sanitario. Sin embargo, ¿acaso hay algo más importante que la salud mental y emocional de una mujer embarazada, o de una
madre, por ejemplo?

Tristeza, ansiedad, estrés, miedo, dudas sobre cómo generar un vínculo materno-filial sano, preguntas en las pautas de cuidado o educación de los hijos/as, etc. Sin olvidar a aquellos que, por circunstancias de la vida, han atravesado una situación traumática: una enfermedad, la interrupción de un embarazo (de forma voluntaria o involuntaria), etc.

A lo largo de todo este proceso, sobre todo en el caso de la mujer, se atraviesan diferentes etapas, experimentando múltiples cambios a nivel físico, emocional y personal. Las responsabilidades y preocupaciones pueden hacer que, especialmente la madre, se olvide de ella misma.

Además, se generan nuevas dinámicas en las relaciones familiares o de pareja,  y requieren de un proceso de adaptación que no siempre resulta sencillo. Nuestros profesionales pueden ayudarte a ti a tu familia, a vivir de forma saludable esta etapa de la vida tan importante.

Terapia durante la Maternidad y la Paternidad

De alguna forma anteriormente hemos mencionado algunos de los problemas más habituales cuando hablamos del embarazo, del parto y de la crianza de un nuevo hijo/a.

Los puntos críticos que generan problemas a los papás y a las mamás están relacionados con diferentes aspectos de la vida:

  • Contexto social – El tipo de sociedad en la que vivimos nos condiciona de alguna forma, y desde el momento en el que empezamos incluso a plantearnos la posibilidad de tener un hijo/a, ya estamos tomando decisiones. Muchas veces lo que queremos desde dentro, no concuerda con lo que opinan o quieren los de fuera.
  • Contexto personal (psicológico/emocional) – Cada uno de nosotros/as experimenta este período de forma muy diferente, lo que vale para uno no siempre vale para los demás. De alguna forma nuestra nueva familia viene de la mano de historia personal: aquellas cosas que hemos aprendido, las que nos parecen bien o mal, nuestras intenciones, las dificultades que vamos encontrando en el camino… Períodos de duda, tristeza, inseguridad, miedo se vuelven mucho más frecuentes de lo habitual.
  • Dificultades durante el embarazo o el postparto – El embarazo supone un gran estrés emocional para la mamá, la que además suele experimentar una revolución hormonal que no siempre facilita encontrar estabilidad emocional, sobre todo durante ciertos meses. Los cambios de humor son habituales, así como episodios de inseguridad, ansiedad y tristeza. Sin embargo, si este estado se mantiene y afecta a la salud emocional de la mamá, es muy importante abordarlo para tener un embarazo y postparto saludable.
  • Vinculación materno/paterno-filial y pautas de crianza – Tener un hijo supone ir aprendiendo a manejar situaciones, retos -y preocupaciones- continuamente. La forma de relacionarnos con nuestro bebé comienza desde el momento en el que está en el vientre materno, y se hace más evidente cuando lo tenemos en brazos: qué debo hacer si (…), cómo ser una buena madre/padre, cómo crear una buena vinculación, cómo debo transmitirle lo que siento u opino etc.
  • Cambios en la pareja – Un nuevo hijo supone un período de adaptación para la pareja -si se tiene, no olvidemos que existen padres/madres solteros-. Cambian las prioridades, las rutinas y la forma de relacionarse: existe una relación de conyugalidad entre los miembros, y de parentalidad para con el nuevo miembro de la familia. La pareja tiene que tomar decisiones y asumir roles o responsabilidades. Se ponen de manifiesto valores, estrategias de afrontamiento y crianza de cada uno de los miembros. La pareja no siempre está de acuerdo y puede suponer importantes focos de conflicto sobre los que trabajar.
  • Interrupción del embarazo o dificultades para concebir un bebé – Tanto si es voluntaria como si no, una interrupción del embarazo suele requerir de asistencia psicológica. Se atraviesan drásticos cambios emocionales y un período de duelo que con frecuencia genera culpa, episodios de depresión y ansiedad… Algo similar ocurre cuando no se consigue tener un bebé, donde es muy importante trabajar la comunicación emocional entre la pareja para que su relación no se vea resentida.
  • Nuevas relaciones familiares – El nuevo miembro de la familia requiere que la familia también se adapte. El recibimiento por parte de otros hijos, abuelos, tíos etc. condicionará este período y generará cambios en la estructura familiar.

El papel del psicólogo requiere comprender la estructura familiar y las estrategias de comunicación de los miembros de la pareja o familia. El psicólogo interviene con el fin de ayudar a la familia a que ella misma regule sus propios procesos internos de la forma más saludable posible.

El terapeuta acompaña a los miembros de la familia a través de este duro, pero maravilloso período de su vida, para que puedan ganar confianza en ellos mismos y solventar los conflictos que pudieran darse a lo largo de esta etapa del ciclo vital.