Dependencia emocional: cómo tu relación se vuelve tóxica

Por Elena Morcuende Camino (psicóloga)
Publicado 04 de mayo de 2018

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Si te fijas a tu alrededor puede que haya personas de tu entorno que no saben estar sin pareja o, dicho de otra manera, que sufren dependencia emocional o que tienen una relación de pareja tóxica o nociva que les hace daño. Puede que incluso tú la tengas o te ocurra algo parecido, solo que no te has dado cuenta de ello. Por eso, tal vez sea el momento de comprobar cómo es tu relación de pareja, si estás a gusto en esa relación, si dependes emocionalmente de él o ella…

En definitiva, ha llegado el momento de que te plantees si tienes una relación sana o si, por el contrario, tienes una excesiva dependencia de tu pareja.

La dependencia emocional es la necesidad de tener o estar al lado del otro continuamente, de manera que es difícil o imposible tener otra vida distinta, con otros amigos o pensar por uno mismo, ya que la persona depende del otro a nivel emocional. Ocurre cuando uno de los dos no sabe estar sin su pareja, depende para todo de él. Estas personas no encuentran un espacio para estar a solas con sus amistades pues la pareja siempre tiene que estar presente. Si no está, falta algo y es precisamente ese temor a que falte que no puede dejar de estar sin él. Detrás de esto posiblemente haya profundos temores, como el miedo al abandono que se origina en la infancia.

También implica haber roto con tu pareja o haber terminado una relación y enseguida, en poco tiempo, estar con otra persona, establecer un nuevo noviazgo sin haber dejado un tiempo para elaborar el duelo por el anterior. Es como si la persona no soportase ese duelo, ese dolor, sufrimiento o soledad, de manera que empieza una nueva relación ilusionándose como si la anterior relación ya no importase. Y no es que no le importe, claro que le importa, lo que ocurre es que es tal el dolor que siente que no puede enfrentarse a ello y huye, buscando una nueva relación de pareja que apacigüe su malestar.

Está muy bien tener la capacidad de ilusionarse por un nuevo amor pero es importante no hacerlo como una forma de tapar la soledad (lo que vulgarmente se llama ”un clavo quita otro clavo”). Si te decides a tener una nueva pareja, piensa si estás seguro de ello y cuáles son los motivos reales para ese nuevo comienzo, es decir, si es porque te gusta esa persona de verdad y quieres darle una oportunidad o si es para no sentirte solo.

En el primer caso, adelante, no tengas miedos ni dudas. Pero si hablamos de lo segundo, lo mejor es que desistas de esa idea, porque realmente no te estás enfrentando a la situación y a la larga te darás cuenta de tu error. Además puedes caer en la tentación de tener diferentes relaciones sin saber discriminar muy bien qué es lo que realmente quieres.

Cuando una relación termina es importante que nos reservemos un tiempo para nosotros. La soledad no implica necesariamente algo negativo, sino todo lo contrario. En este caso, es un espacio para nosotros, para rehacernos como persona tras la ruptura. Necesitamos un tiempo de adaptación a la nueva situación y ese tiempo es para saber cómo nos encontramos, qué huellas ha dejado esa relación, con qué me puedo quedar de la relación y qué necesito que se vaya.

Es un tiempo para el autoconocimiento, en el que tiene que haber un lugar para la reflexión. No sirve de nada culpabilizarse de lo que se hizo mal pero sí analizar las situaciones para que en un futuro no se vuelvan a cometer los mismos errores. Tras ese espacio y ese tiempo, puedes dedicarte a hacer actividades solo y verás la satisfacción que te produce. Puedes, incluso, conocer cosas nuevas que te motiven y en este caso la felicidad no se comparte, es solo para ti.

En las relaciones tóxicas también se da la dependencia emocional. Este es el caso de las personas que tienen una relación de pareja en la cual se sienten mal, se alteran continuamente sienten tristeza, ansiedad o ira, se sienten manipuladas pero no ponen fin a la relación o lo dejan y vuelven una y otra vez de forma repetitiva. Se sienten incapaces de hacerlo aunque la relación les haga infelices.

Para saber si tienes una relación de este tipo hay unos indicios que te ayudarán a saberlo. Piensa en cómo te sientes cuando estás con esa persona, si te sientes tan dolido que no desearías estar con ella, piensa en si sientes que te ha manipulado, si te critica o critica a tu entorno, si te apoya o no, si hay discusiones diarias y/o continuas, si te falta al respeto…

Si la respuesta a una o varias de estas preguntas es afirmativa puede que se trate de una relación tóxica, de manera que tienes que plantearte un cambio para poner fin a ese vínculo basado en la dependencia.

Piensa, además, que este tipo de relaciones se mantienen por una baja autoestima en quienes las viven, temor a la soledad o a ser abandonados. También porque esas personas piensan que la situación es pasajera y se pasará o bien que le sucede a todo el mundo. En cambio, no suele ser así.

¿Qué es lo que está fallando aquí? En primer lugar el concepto de pareja saludable. Una relación de pareja es saludable cuando sus miembros se escuchan mutuamente, cuando se comunican de forma abierta habiendo respeto aunque a veces discutan y no se entiendan. Cuando hay afecto y se demuestra, cuando existe apoyo y comprensión.

Por último, no olvides que se puede salir de una relación tóxica, pero para ello lo primero es darse cuenta de que tienes una relación insana, que te hace daño y en la que te sientes atrapado. Lo segundo es averiguar qué motivos son los que te hacen seguir en la relación. Es muy importante que te rodees de apoyo social para salir de la situación.


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