Claves en la búsqueda de empleo (II): la oferta de trabajo

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Tras haber preparado un buen CV, el segundo momento clave en toda búsqueda activa de empleo es encontrar una oferta que, por la razón que sea, nos interesa, y apuntarnos a ella. Una oferta de trabajo es básicamente la manera que tienen las empresas de comunicar al público que disponen de una vacante para un puesto y que buscan al mejor candidato para cubrirla.

Es cierto que muchos trabajos se consiguen de manera diferente. A veces las empresas ponen en marcha un proceso de promoción interna, de manera que las ofertas se ofrecen solo a la plantilla actual de la empresa en lugar de publicarse. Otras veces una vacante en concreto se cubre a través de un proceso informal facilitado por la red de contactos que tienen en común un reclutador y un aspirante. No es lo más habitual pero sucede, por eso es tan importante potenciar el papel de la red de contactos durante un proceso de búsqueda de empleo: nunca sabes qué empresa se va a enamorar inesperadamente de ti sin necesidad de pasar por el trance de la oferta, la entrevista y los rivales.

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En cualquier caso, por lo general, lo que conocemos como apuntarse a una oferta de trabajo es el método más común para progresar en el proceso de búsqueda de empleo. Esto sucede normalmente a través de portales de búsqueda de empleo o bolsas de trabajo indicadas en la web de las empresas y colegios profesionales.

Una vez recordado esto, ¿qué debemos tener en cuenta sobre las ofertas de trabajo?

Contenido

Hay muchos tipos de ofertas en cuanto a la cantidad y precisión del contenido. Por ejemplo, muchas ofertas no informan sobre cuál es la empresa que ofrece el trabajo y no siempre se indican con claridad las condiciones verdaderas sobre horario y salario, aunque es muy frecuente que se apunten vagamente con expresiones como “jornada completa” y un rango salarial más o menos concreto.

Ofertas hay de muchos tipos, tendrás que decidir si te apuntas con la poca o mucha información de la que dispongas

Normalmente se especifica si el puesto es por cuenta ajena (para entendernos, cuando la empresa te contrata) o por cuenta propia (lo que conocemos como “autónomo”).

Algunas ofertas dan una descripción muy breve sobre las funciones del puesto mientras que otras aportan una información muy extensa no solo sobre las funciones sino también sobre el perfil profesional de la persona y otros datos acerca de la empresa.

Sea cual sea el material, con él debes trabajar para decidir si te postulas o no para ese puesto. En cualquier caso, siempre que la oferta te permita adjuntar un CV elaborado por ti recuerda lo más importante: debes adaptarlo a la oferta antes de adjuntarlo. Adjuntarlo sin haberlo revisado y adaptado primero es un error que puede eliminarte de la competición prácticamente antes de empezarla.

Rivales

Al igual que con el resto del contenido, un dato que a veces tienes y a veces no es el del número de personas que compiten contigo por el mismo puesto. Algunos portales de empleo indican el número de candidaturas apuntadas a una oferta, lo cual te permitirá hacerte una idea a vista de pájaro de tus posibilidades. Muchas otras veces no sabrás si compites con tres personas o con trescientas. Si ves que hay decenas o, incluso, cientos de personas que ya se han apuntado a una oferta que estás considerando no pierdes nada por hacerlo tú también, aunque lo más probable es que tu candidatura nunca llegue a ser revisada. Tendrás que decidir por ti mismo si te merece la pena o prefieres dejarlo pasar.

Seguimiento de la candidatura

La búsqueda activa de empleo no se llama “activa” porque sí, sino porque implica que el candidato hace por encontrar el empleo algo más que preparar un CV y apuntarse a una oferta con tres sencillos clics de ratón antes de sentarse a esperar a que lo llamen.

Lejos de eso, la búsqueda activa de empleo incluye, entre otras cosas, realizar un cierto seguimiento de las ofertas a las que el candidato se apunta. Si conoces el nombre de la empresa, o del reclutador, o cuentas directamente con su dirección de mail u otro método de contacto no está de más que te plantees utilizarlo para preguntar por el estado de tu candidatura.

Muchos tutoriales sobre búsqueda de empleo dan por hecho que realizar este seguimiento debe hacerse siempre. Yo, personalmente, no diría tanto: en primer lugar, hay veces que es imposible, ya que no tienes manera de contactar. Otras veces, simplemente, no sabes cómo va a tomarse el reclutador en cuestión el hecho de que vuelvas a contactar con él y sería un error por tu parte presuponer que lo va a entender como un punto a tu favor. Ante la duda, piénsatelo y, si te decides a probar suerte, hazlo de manera educada, sencilla y, por supuesto, no insistente.

Los errores más comunes a la hora de apuntarte a una oferta de trabajo:

Apuntarte a una oferta para la que no reúnes los requisitos. Es cierto que, normalmente, no se pierde nada con probar, aunque también es cierto que las empresas establecen unos requisitos mínimos para cubrir sus vacantes no solo porque buscan al candidato idóneo para cubrirla, sino porque quieren que el proceso de buscarlo sea fácil.

En definitiva, aunque probar suerte por si suena la flauta está muy bien, no es conveniente plantearse una búsqueda activa de empleo como un “pim, pam, pum” a ver qué ocurre, no tienes que apuntarte a todo lo que se mueve. Si no tienes muy claro tu objetivo profesional y juegas todas las rondas que se te presentan puede que en alguna estés quemando innecesariamente algún cartucho con esa empresa en el futuro. En el mejor de los casos, puede que estés perdiendo tiempo y estés alimentando unas expectativas que te van a generar una frustración evitable cuando no se cumplan.

No adaptar tu CV a la oferta en concreto. A veces descubrimos una oferta que nos interesa pero no nos tomamos la molestia de revisar el CV con el que nos vamos a apuntar porque damos por hecho que ya está correcto. Otras veces el tiempo se acaba y nos apuntamos apresuradamente a una oferta por no quedarnos fuera y enviamos el primer CV que encontramos en el escritorio de nuestro ordenador. También puede ser que no leamos atentamente lo que pone la oferta y, por tanto, no adaptemos correctamente nuestro CV.

Recuerda que debes adaptar tu CV a la oferta en concreto y luego decidir cómo harás el seguimiento de tu candidatura

Buscar activamente un empleo y pelear por un puesto que se desea no implica hacerse sangre y romperse ningún hueso, pero sí tomarse cinco minutos para examinar y revisar con cuidado aquello que vamos a hacer para presentarnos. Unos minutos para hacer un retoque aquí y allá y presentarnos correctamente pueden marcar una gran diferencia entre encontrar un trabajo y no encontrarlo.

Meter la pata en el seguimiento. Recuerda que preguntar por el estado de tu candidatura no siempre es posible y, desde luego, no es obligatorio. Habrá ocasiones en que sea muy fácil hacerlo e incluso esté recomendado y ocasiones en que será mejor ser prudente y esperar. Si escribes un mail al reclutador para preguntar qué hay de lo tuyo hazlo de manera sencilla, mostrando tu disponibilidad, agradeciendo el ser tenido en cuenta… y, por favor, lee lo que has escrito antes de enviarlo: si no has cometido faltas de ortografía al redactar tu CV sería una lástima hacerlo al escribir un mail que nadie te ha pedido, ¿verdad?

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