Aislamiento laboral: 6 sugerencias para hacerle frente

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El aislamiento laboral es uno de los retos más importantes a la hora de afrontar el teletrabajo. Para ello, cada vez más empresas ponen el acento en el futuro de modelos híbridos en cuanto a la presencialidad en el trabajo. Más allá de mezclar formatos, lo ideal sería encontrar la manera de aunar las ventajas de lo presencial y lo remoto en un único modelo de trabajo, como una estrategia para potenciar el bienestar en el trabajo en un mundo cada vez más digital.

Durante los últimos meses muchas personas han podido comprobar en primera persona las ventajas del teletrabajo: ahorro de tiempo, evitación del estrés de los traslados, capacidad para armonizar sus tareas laborales con su ocio, etc. También hemos podido comprobar que uno de los riesgos del teletrabajo es el aumento del tecnoestrés laboral. Este fenómeno se ve exacerbado por el descenso en la calidad de las interacciones sociales cuando pasamos prácticamente todo nuestro tiempo en casa. Al margen de sus ventajas, el teletrabajo genera unos factores psicosociales que conviene cuidar para caer en una situación de aislamiento laboral. 

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Los responsables de recursos humanos están tomando cada vez mayor conciencia de los riesgos que el aislamiento laboral de la plantilla puede tener en su bienestar psicológico y, por tanto, en su productividad. Para poder hacer frente a esta situación necesitan herramientas que les permitan medir el clima laboral de la compañía y poner en marcha acciones de prevención y tratamiento de las causas y consecuencias del aislamiento laboral en los miembros del equipo.

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Las compañías ya pueden implementar esta estrategia gracias al programa de bienestar emocional para empresas diseñado por ifeel. Este programa está pensado para acompañar a los equipos en el cuidado de su bienestar psicológico y mejora de su rendimiento los recursos de inteligencia artificial y la obtención de datos reales sobre la salud mental de la plantilla. 

Perder el contacto directo con nuestros compañeros, comunicarnos de manera online para cualquier cosa y pasar la mayor parte de nuestro tiempo en casa nos desconecta del exterior y aumenta la sensación de aislamiento laboral y social. Si estás en un momento en que el teletrabajo empieza a pesar puedes contrarrestar sus efectos a través de las siguientes sugerencias. 

Cómo combatir el aislamiento laboral

1. Visión ecuánime sobre la situación

Puestos a comparar, vamos a comparar bien, teniendo en cuenta lo bueno y lo malo de ambas situaciones y, sobre todo, poniendo el foco de nuestra atención en las ventajas del teletrabajo, porque eso es lo que va a tener un impacto favorable en nuestra actitud hacia la tarea, hacia las interacciones con los compañeros y también en nuestro estado de ánimo.

Lo fácil es pensar en el tiempo que ahorras al no tener que trasladarte al trabajo y que ahora puedes emplear en dormir más o en hacer tus recados tranquilamente. Además de recordar este tipo ventajas logísticas, profundiza en ello, léelo en términos de salud física y psicológica, en el descenso de estrés, que te permite estar más disponible para otras ocupaciones en lugar de desgastarte en asuntos que no son propiamente laborales.  

2. Actitud mindful (centrada en el presente)

El pasado de la antigua normalidad tenía sus cosas buenas, incluyendo las que se referían a la manera de trabajar. Pero es un pasado que está atrás y que no sabemos si se va a repetir en el futuro, con el cual también es tentador fantasear para distraernos de un presente que no nos convence y al que no queremos mirar de frente. Sin embargo, nuestra responsabilidad actual como trabajadores no puede estar ni en la melancolía ni en la angustia por un futuro que deseamos pero que no acaba de llegar.

En cambio, debe estar en el presente, para poder ocuparnos de este momento y adaptar nuestros recursos a las tareas actuales, al momento actual de la empresa para la que trabajamos, a la evolución que hemos alcanzado como trabajadores ahora que ya ha transcurrido un año trabajando de otra manera. Recordar que ni el pasado ni el futuro son perfectos y que también este momento pasará, con todo lo que tiene de bueno y todo lo que tiene de malo, no es una obviedad vacía sino una herramienta útil para situarnos en la realidad que nos toca afrontar ahora. 

3. Aprovechar al máximo lo que sí tienes

Descubrir una nueva manera de relacionarse con el trabajo pero también una nueva manera de habitar la casa, de consumir, de distribuir el tiempo, de enfocar las relaciones. No edulcorar los inconvenientes que te puede traer el trabajo en remoto, por ejemplo el aislamiento laboral, pero sí poner atención en sus aportaciones.

¿Qué has aprendido sobre el estilo de vida que necesitas para sentirte bien? ¿Qué has aprendido sobre tu capacidad para organizarte de manera autónoma de cara al trabajo, tu capacidad para resistir la soledad de no tener a tus compañeros, tu destreza con las herramientas online que hasta hace un año ni siquiera sabías que existían? Es el momento de aplicar todos esos aprendizajes o, al menos, de tomar nota de ellos para cuando llegue el momento de sacarlos a relucir. 

4. Analizar la situación con perspectiva

Pon en práctica una visión panorámica, con perspectiva y capacidad analítica para apreciar los matices. La evolución de la pandemia y sus consecuencias nos hacen pensar en ocasiones que todo progresa muy lentamente, que seguimos en el mismo punto que hace un año y que no hay avances significativos en nuestra situación personal.

Sin embargo, piensa que, incluso aunque sigas teletrabajando, las cosas no están como hace un año ni mucho menos. Quizá ahora tienes la opción de volver a tu oficina, puedes reunirte de vez en cuando con tus compañeros para llevar a cabo ciertas tareas o actividades, el avance de la vacunación hace que cada vez más contactos de riesgo dejen de serlo. Como decíamos antes, ten visión de conjunto, no solo visión de lo malo.

5. Aprender a relativizar

Recuerda que el aislamiento laboral es una experiencia subjetiva relativa. No es lo mismo estar solo físicamente que sentirse aislado (desconectado, excluido). El aislamiento tiene que ver con la percepción de soledad, de ausencia de vínculos. Tiene que ver con la falta de inclusión en un proyecto o dinámica grupal. El teletrabajo es una circunstancia que puede promover ese aislamiento, es decir, esa experiencia emocional de no estar integrado y quedar al margen de una estructura de relaciones interpersonales.

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Sin embargo, no es determinante: no estamos destinados al aislamiento laboral solo por no ir a la oficina y quedarnos en casa. Podríamos ir a la oficina y sentirnos aislados, es decir, excluidos. Por tanto, recuerda que hay cosas que están en tu mano, en tu propia iniciativa, para contrarrestar el potencial aislador del teletrabajo.

Esfuérzate por mantener la comunicación de calidad con tus compañeros de trabajo -aunque tenga que ser a través de los canales de comunicación interna de la empresa-. Es decir, pon afecto en las interacciones pero, sobre todo, en las relaciones. Implícate, pregunta a la gente qué tal está, sé amable cuando chatees, escribas mails o mantengas videoconferencias. Saluda a la gente al “llegar a la oficina”, propón actividades online que se salgan de lo habitual.

El equipo al que perteneces no se ha disuelto por el hecho de que estéis cada uno en vuestra casa. Por tanto, se trata de cuidar el clima emocional del equipo a través de tu actitud, de tu capacidad para enviar señales al exterior y que los otros las recojan, y viceversa. No es hacerse el simpático o estar hiperpresente: es cuidar las relaciones y conectarse con los demás a un nivel que potencie nuestros bienestar psicológico. 

6. Enfocar el ocio hacia las relaciones

Cuida tu ocio y haz que sea relacional, que mire hacia el exterior, no solo a lo introspectivo. Tanto si pasas gran parte de tu tiempo libre en casa como si sales a la calle, aprovéchalo para actividades que te permitan reconectar con otros espacios, ambientes y, sobre todo, personas.

Sobre todo si tienes un trabajo que implica pocas interacciones y que te hace estar muy concentrado en ti mismo, no estés en el mismo modo cuando dejes de trabajar. Queda con gente, pasa tiempo al aire libre, mantén interacciones cara a cara. Eso resultará estimulante a nivel cognitivo pero también emocional. El aislamiento tiene que ver con una experiencia generalizada de ensimismamiento, que además nos lleva a darle vueltas obsesivamente a lo que queremos, lo que necesitamos, lo que nos molesta, lo que añoramos… Es importante romper esas dinámicas “rumiativas” que nos desconectan de los demás, nos vuelven demasiado egocéntricos y nos impiden recibir apoyo y compañía de calidad por parte de otras personas. 

Ifeel ha diseñado un programa de bienestar emocional para empresas que incluye un servicio de cuidado de la salud mental para los empleados en diferentes niveles y un acompañamiento personalizado a los responsables de recursos humanos para ayudarlos a potenciar el bienestar psicológico de la plantilla. Está demostrado que la prevención de los problemas de salud laboral es mucho más eficiente a nivel económico que su tratamiento. Contacta hoy mismo con nosotros y te ofreceremos más información sobre cómo podemos ayudaros a mejorar vuestra productividad a través del cuidado de la salud mental.

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